Arrastradas por una caída mundial de los mercados bursátiles las
principales bolsas de América Latina vivieron este miércoles una jornada
"negra", aquejadas por los temores de una recesión global que ya se expresa en
una contracción del crédito y en una desaceleración creciente de la economías de
la región.
IAR
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/
Agencias
El mercado bursátil de Buenos Aires fue uno de los más afectados. Su principal
índice, el Merval, cerró con una caída del 10,1%, tras recuperarse de un
alarmante e histórico retroceso del 17%.
Este desplome en la tercera economía latinoamericana no sólo se debió a un
"contagio" del mal desempeño de las bolsas de Estados Unidos y Europa por
temor a una recesión mundial.
También fue causada por una reacción negativa de los operadores a los planes del
gobierno de la presidenta Cristina Fernández de estatizar los fondos de
pensión.
El derrumbe de los precios de los
commodities está afectando las monedas de muchos países, incluidos los de
América Latina, Sudáfrica y Rusia. En ciertos casos, medidas políticas —como la
decisión de Argentina de estatizar los fondos de pensiones— también están
jugando un papel negativo.
El martes, Fernández envió al Congreso un proyecto de ley para traspasar las
jubilaciones privadas de 9,5 millones de trabajadores al régimen estatal de
retiro, una medida fuertemente criticada por las aseguradoras que operan en el
país y por la oposición política.
Economistas independientes y detractores del gobierno creen que el anuncio de la
mandataria esconde la necesidad de captar fondos para afrontar importantes
vencimientos de deuda pública en 2009, si bien el oficialismo lo ha negado.
"La bolsa está viviendo una situación de incertidumbre respecto de lo que va a
pasar con las pensiones privadas", explicó el analista de mercado argentino
Antonio Cejuela.
Las noticias provenientes de Buenos Aires incluso tuvieron repercusiones al otro
lado del Atlántico. El IBEX, el indicador líder de la bolsa de Madrid, cerró
con una baja de alrededor del 8%, en lo que fue la segunda mayor caída de su
historia.
Según los observadores, este traspié fue provocado en parte por el temor de que
los negocios españoles en Argentina se vean afectados por la nacionalización del
sistema de pensiones impulsado por Cristina Fernández.
Entre tanto, en Brasil -la mayor economía latinoamericana- el índice
Bovespa de la bolsa de Sao Paulo cayó 10,2% por el nerviosismo ante la
situación financiera internacional, mientras que la moneda local, el real, se
depreció un 5%.
Ello a pesar de que el gobierno brasileño adoptó este miércoles nuevas medidas
para dar mayor liquidez al mercado, aquejado por la falta de crédito en medio de
la incertidumbre global.
En México, la segunda economía de la región, la situación no era mejor.
El índice IPS del mercado bursátil mexicano retrocedió 7%.
El peso mexicano también sufrió, devaluándose por el temor de que la
desaceleración en EE.UU. arrastraría a México a una recesión y por la compra
desenfrenada de dólares por empresas locales preocupadas por una mayor
depreciación.
El peso perdió más de 5% de su valor, cotizándose a 13,82 por dólar.
Por su parte, el indicador IPSA de la bolsa de Santiago de Chile, uno de
los más dinámicos de Sudamérica, descendió casi un 6%, en sintonía con el
derrumbe de las plazas externas.
Esta jornada negativa para los mercados de valores de la región coincidió con la
confirmación, este miércoles, de un menor pronóstico de crecimiento para América
Latina y el Caribe en 2009.
Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), esta parte del mundo se expandirá
apenas un 3% el año próximo.
David Robinson, subdirector del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI,
aclaró que ello "no implica una recesión, sino una desaceleración del
crecimiento".
Los países en desarrollo fueron los principales beneficiarios de un entorno de
fuerte crecimiento económico mundial y el apetito por el riesgo de los
"inversionistas".
Ahora, todo eso ha desaparecido y
ha dejado a algunos países en aprietos. "Una contracción del crédito duradera
y el enfriamiento de la economía global claramente amenaza a la divisas de todos
los mercados emergentes", escribió James Malcolm, estratega cambiario de
Deutsche Bank en Londres, la semana pasada.
Pero el día "negro" de América Latina fue acompañada de otra cáida global de los
mercados bursátiles. Las bolsas y los mercados de divisas del mundo hicieron
sonar una ruidosa campanada de alarma el miércoles: los inversionistas creen
que la economía mundial se encamina hacia una recesión.
Los temores derribaron los precios
de las acciones, las monedas y las materias primas a escala global.
El mercado bursátil estadounidense
alcanzó su nivel más bajo de los últimos cinco años mientras que el petróleo
cayó 7,5% y llegó a su menor nivel desde junio de 2007.
La libra esterlina vale ahora lo
mismo que en 2003 y el cobre está en su nivel más bajo desde 2005.
El euro se ha depreciado aceleradamente en las últimas jornadas y marca niveles
un 20% inferiores a los registrados el pasado mes de julio, hace apenas tres
meses, cuando llegó a marcar récord por encima de 1,6 dólares.