El presidente de Venezuela, Hugo
Chávez, promulgó una serie de decretos que aumenta su poder, formaliza la
creación de una milicia popular y consolida aún más el control del Estado
sobre sectores claves de la economía, como la agricultura y el turismo,
señala The Wall Street Journal en su artículo.
Para el diario, las nuevas leyes demuestran que Chávez está otra vez a la
ofensiva después de sufrir una humillante derrota en diciembre pasado en un
referéndum que, entre otras cosas, le hubiera permitido permanecer
indefinidamente en el poder.
Meses después de la derrota
-señala-, parecía que Chávez había desaacelerado su apetito por acaparar más
poder. Pero algunos de los nuevos decretos eran parte del referéndum que fue
rechazado por los votantes, lo que ha desatado acusaciones de que el mandatario
está eludiendo la voluntad del pueblo.
"Estamos ante una dictadura que le ha dado un golpe de Estado a la
Constitución", cita el Journal a Luis Miquilena, ex ministro del Interior y
mentor político de Chávez que ahora se opone al presidente. "Acá no tenemos
Constitución, ni ley y el presidente hace lo que quiere".
Para el
Journal Chávez intensifica
significativamente el control del Estado sobre la industria alimentaria (coto de
caza privilegiado de las trasnacionales), un sector que ha sido un dolor de
cabeza político para Chávez, ya que el control de precios aplicado por su
gobierno ha provocado escasez y erosionado su popularidad.
Algunos analistas -señala- afirman
que la nueva ley agrícola está dirigida a Empresas Polar, S.A., un productor de
alimentos y cerveza y la empresa privada más grande de Venezuela.
La medida llega días después de
que Chávez declarara que nacionalizaría el Banco de Venezuela, el tercero más
grande del país y una unidad del Banco Santander, de España.
Otra nueva ley -continúa el Journal- le da estatus legal a las unidades
de producción socialistas como las cooperativas, también una idea rechazada
en el referéndum de diciembre. El banco central, por ejemplo, emitirá una moneda
especial para ayudar a facilitar el comercio entre diferentes unidades de
producción socialistas, dicta una de las leyes.
"Este es el último intento del
gobierno de crear un modelo económico comunal que funcione, el cual es un factor
clave de la agenda socialista de Chávez", explica Orlando Ochoa, economista
venezolano, citado por el Journal.
Según el vocero de Wall Street,
una de las pocas sorpresas placenteras para el sector privado fue la ley
bancaria, la cual se mantuvo casi intacta. Muchos pensaron que un cambio
podría llevar a los bancos a invertir más en proyectos sociales y a ofrecer una
mayor proporción de sus préstamos a tasas de interés preferenciales para
sectores económicos que el gobierno considerara estratégicos.
Otro punto destacado por el
artículo del Journal es la política militar de Chávez.
Entre los cambios más grandes, y
uno que fue rechazado en diciembre, está la creación de otra rama del ejército,
una "Milicia Nacional Bolivariana", que según los analistas podría
desafiar la posición y el papel de las fuerzas armadas tradicionales, señala.
Chávez también cambió el nombre de Fuerza Armada Nacional a Fuerza Armada
Nacional Bolivariana, politizando aún más al ejército. "Su objetivo es
intimidar a las Fuerzas Armadas y al pueblo", dice el Journal citando a
Miquilena. "Esa milicia estará a su disposición personal", añade.
Las medidas parecen dirigidas en parte a las elecciones regionales que se
celebrarán en noviembre, cuando los líderes de la oposición esperan hacerse con
el poder de varios estados y ciudades clave, concluye el diario financiero más
influyente del Imperio.