(IAR Noticias) 23-Julio-08
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Chávez con el presidente ruso, Dmitry Medvedev,
en Moscú (Foto AP) |
Chávez se despegó de sus vínculos con las FARC, ya no habla de "guerra
asimétrica" con EEUU, y ahora -según los expertos- intenta equipar a sus FF.AA
con armas rusas de última generación para competir con Brasil por la hegemonía
militar en América Latina.
Informe
IAR Noticias
Sin
salirse de su nuevo discurso de defensa continental de la "democracia y la
paz", el presidente de Venezuela Hugo Chávez, se encuentra en Rusia con el
objetivo reforzar las relaciones bilaterales y para comprar armas, de acuerdo
con la información de la prensa internacional.
La visita a Moscú es la primera
escala de una gira europea, que incluye además Bielorrusia, España y Portugal.
La agenda de Chávez contempla su
primer encuentro con el presidente ruso, Dmitry Medvedev, el ahora primer
ministro, Vladimir Putin y dirigentes militares y empresariales, en lo que parece
ser la búsqueda de nuevos convenios comerciales y militares entre Caracas y
Moscú.
Lo que asoma, en un primer
momento, como un contrasentido a la nueva imagen de adalid del "pacifismo" que
luce Chávez, no lo es tanto al indagar en los objetivos geopolíticos que
guiarían su nueva agenda en Rusia.
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Bush y Lula: Unieron sus destinos con el etanol
y aislaron a Chávez. |
Para Susanne Gratius, investigadora
de la Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior (FRIDE),citada
por la BBC: "Lo que está intentando Chávez desde hace tiempo es perfilar a
Venezuela como una potencia regional en competencia con Brasil".
Según la información internacional,
Caracas espera cerrar un acuerdo con Moscú que podría superar los US$1.000
millones y dotaría al país latinoamericano de tanques, submarinos, sistemas
antiaéreos y aviones de combate.
Entre 2005 y 2006 Venezuela compró
armas a Rusia por US$4.000 millones, convirtiéndose en el principal cliente
latinoamericano de armamento ruso.
Gustavo Morales, profesor de la Universidad española San Pablo CEU y experto en
temas de defensa y seguridad, también dijo a la BBC que Venezuela intenta
convertirse en una potencia militar en la región.
"Venezuela es la nueva potencia militar emergente que ha gastado más de US$600
millones en el último año en la compra de armas y se ha decantado como el mayor
importador de armas de toda Iberoamérica el año pasado", afirma.
Según los cálculos del Instituto de
Estudios para la Paz, de Estocolmo (SIPRI), en los últimos seis años se ha
detectado en América, con la sola excepción de Argentina, un incremento récord
del gasto armamentista.
El SIPRI, con sede en Estocolmo, consigna que los 12 países de
América del Sur, que tras la Cumbre de Presidentes de UNASUR realizada en
Brasilia proyectan constituir un Consejo de Defensa regional, han aumentado
durante el 2007 un 25% más en sus gastos armamentistas.
Se trata de un récord,
que se inscribe en una tendencia mundial de crecimiento del gasto militar
liderado por EEUU que revela una carrera armamentista en marcha en América
Latina.
En lo relativo a la cifra global del gasto sudamericano, el 55% (más de la
mitad) con US$ 27.540 millones corresponde a Brasil, que por población,
territorio y PBI es aproximadamente la mitad de los 12 países de la región.
En la lista de mayores gastos
continúa Colombia con US$ 6.746, cifra que es destinada al Plan Colombia
y a la guerra con las FARC, en tercer lugar está Chile con
US$ 5.395, y el cuarto lo ocupa Venezuela con US$ 3.321, país que da al
rubro militar prioridad política.
Posicionar a Venezuela al tope de
esta grilla sería el objetivo central que guía a Chávez en su visita a
Moscú, uno de los centros irradiantes de la industria armamentista a escala
mundial.
Según el SIPRI, el equipamiento
militar es prioridad en países como Brasil y Venezuela, en tanto
que en otros como Argentina, el aumento se concentra más en el rubro personal
(salarios y retiros).
De acuerdo con la información de las
agencias internacionales el nuevo convenio de venta de armas a Venezuela
incluiría sistemas de defensa antiaérea Tor-M1 (similar a los adquiridos
por Irán) , tres submarinos dotados de lanzatorpedos y tanques T-90C.
Para la investigadora Susanne Gratius,
Caracas busca además de una modernización y reforma del equipo militar
"ponerse en la punta de América Latina en esta cierta tendencia de una
carrera armamentista, en la que Chile sigue siendo el país más avanzado, y en la
que Brasil, aunque no tiene unas fuerzas armadas quizás no tan modernizadas sí
tiene las fuerzas armadas más potentes".
Con respecto a Colombia, "el nivel de conflicto (entre Caracas y Bogotá) ha
bajado", señaló Gratius la BBC.
"Las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) -agregó- están
debilitadas y yo creo que Chávez quiere bajar este nivel de conflicto. Ha
hecho llamados para que las FARC dejen las armas, y este negocio con Rusia no
tiene la finalidad, digamos, de comprar fusiles como los que usa las FARC".
Algunos especialistas citados por
agencias rusas sugieren que Chávez intenta cambiar el perfil de la "Venezuela
revolucionaria" (aliada de las FARC) y sustituirlo por el de "Venezuela
potencia regional" abriendo un nuevo espacio de búsqueda de influencia y
poder que le permita superar su debilidad política actual.
Brasil, con su poderío económico
siempre opacó el proyecto expansionsita de Chávez, y los pactos energéticos de
Lula con Bush restaron protagonismo a Venezuela en el escenario regional.
Durante la cumbre que George Bush
sostuvo en marzo de 2007 en Brasil con el
presidente Lula da Silva, ambos sellaron un acuerdo estratégico de
cooperación energética entre EEUU y Brasil a nivel de investigaciones y
desarrollo.
Algunos expertos definieron el pacto sellado en Brasilia como una maniobra del
Departamento de Estado para aislar al presidente de Venezuela, Hugo Chávez.
Brasil es la primera economía de América Latina, la décima del mundo, y es el
mejor contrapeso regional a la influencia "petrolera" de Chávez y su
proyecto político hegemonizador que -por ahora- solo ha reclutado como
"satélites" más leales a Evo Morales en Bolivia, y a Rafael Correa en Ecuador.
Con su nuevo proyecto de convertir a
Venezuela en potencia militar regional, Chávez estaría buscando una mayor
influencia geopolítica que le permita neutralizar la gravitación del peso de
Brasil en su contra en el escenario latinoamericano.
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