Confirmando lo que ya resulta obvio, su candidatura a la presidencia de
Colombia, en una entrevista con Reuters Televisión, Ingrid Betancourt anunció
el martes que volverá a Colombia pero "con prudencia", ya que su principal
temor y el de su familia es que las FARC intenten vengarse tras su liberación la
semana pasada, junto con otros 14 rehenes, en un operativo militar anunciado
oficialmente como un "rescate exitoso".
Luego de una semana de
intensa proyección mediática planetaria de su imagen tras su liberación,
la política franco-colombiana Ingrid Betancourt reconoció por primera vez que
aspira a la presidencia de Colombia
En una entrevista con Reuters
Televisión, la recién liberada rehén de la guerrilla colombiana dejó abierta
la posibilidad de lanzarse nuevamente como candidata a la presidencia de
Colombia, aunque dijo que no quiere obsesionarse con la idea.
En sus primeras declaraciones en las que admite la opción, dijo que volverá a
Colombia pero "con prudencia", ante el temor de que las FARC intenten
vengarse tras su liberación la semana pasada.
Al ser consultada sobre su posible candidatura presidencial, afirmó: "Si se
puede servir a Colombia y ese es un método ¿por qué no? Pero no quiero hacer
de eso como una especie de obsesión. ¡No!".
Betancourt, de 46 años, de los cuales estuvo más de seis secuestrada en la
selva, fue una de las contendientes del presidente Álvaro Uribe para las
elecciones del 2002, aunque fue secuestrada antes de los comicios.
La política, que tiene la nacionalidad francesa además de la colombiana, era
considerada la rehén de más alto perfil en poder de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia (FARC), dentro de un grupo de 40 secuestrados que
buscaban intercambiar por 500 rebeldes encarcelados.
Después de su rescate, conjuntamente con el de tres estadounidenses y 11
militares y policías colombianos, fue convocada una movilización nacional e
internacional para el 20 de julio, día de la independencia de Colombia, para
exigir a la guerrilla la liberación del resto de los secuestrados.
Betancourt dijo a Reuters que no participará en la manifestación en Colombia por
motivos de seguridad, pero que sí lo hará en París y pedirá que nadie se quede
en su casa.
"Es importante que el mundo condene a las FARC", afirmó.
Respecto a su vuelta al país sudamericano, víctima de una guerra de más de
cuatro décadas entre la guerrilla de izquierda, desmovilizados paramilitares de
ultraderecha y fuerzas del Gobierno, aseguró que sí regresará.
Pero advirtió: "La vuelta a Colombia la quiero hacer con prudencia porque mi
familia está angustiada de la posibilidad que las FARC intenten vengarse de la
liberación y el golpe humillante que fue para ellos, y de pronto atentar
contra mí para sacarse el clavo, como decimos coloquialmente en Colombia".
Betancourt fue rescatada sana y salva en una operación del Ejército colombiano,
que dijo haber engañado a las FARC al hacer pasar a sus efectivos por
miembros de una organización humanitaria, en lo que el gobierno de Uribe
calificó como un "abismal" golpe para el mayor grupo guerrillero del
país.
El operativo, en el que no hubo derramamiento de sangre ni se disparó un solo
tiro, fue cuestionado por una denuncia en una radio suiza afirmando que el
Gobierno de Uribe había pagado una recompensa de US$ 20 millones al grupo que
custodiaba a Betancourt y al resto de los rehenes y que todo había sido un
montaje.
Según Radio Suisse Romande,
emisora pública del país europeo, "los 15 secuestrados fueron en realidad
comprados a los miembros de las FARC detenidos durante la operación -se apunta
la cifra de 20 millones de euros (US$ 31 millones)- y la operación de rescate
fue una puesta en escena".
Pierre Bavaud, responsable del
servicio exterior de la radio suiza, precisó que el dinero no se pagó en
concepto de rescate a las FARC (que fueron engañadas no por el ejército de
Uribe, sino por sus propios subordinados) sino de pago a quienes les mantenían
cautivos para comprar su liberación.
Pero Betancourt insistió en que "eso no es así. Lo que yo puedo dar es lo
contrario".
Luego de su liberación,
Betancourt, quien elogió desmedidamente la "limpieza" de la operación de rescate,
se abrazó con el jefe del Ejército colombiano (un represor con prontuario de la
Escuela de las Américas), dio su apoyo a la reelección de Uribe, y se refugió en
la Francia de Sarkozy a quien considera, según sus propias palabras, su "propia
casa"
"La felicidad que sintieron estos hombres que nos rescataron cuando ya redujeron
a los comandantes y gritaron 'somos el Ejército Nacional, están libres', esa
fuerza energética, no es posible si la gente va tranquila sabiendo que todo está
pactado de antemano", describió en su entrevista con Reuters el martes.
Los colombianos deberán ir a las urnas en el 2010 para una nueva votación
presidencial y, a dos años de los comicios, Uribe no ha anunciado aún si
buscará una nueva reforma constitucional que le permita una segunda
reelección inmediata.
Recientes encuestas realizadas después del rescate revelaron que si Uribe es
habilitado para buscar una nueva reelección ganaría ampliamente por más del 80%
de los votos, pero que si no lo hace la que tiene más opciones para sucederlo
en el poder es Betancourt.
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