Se trata -afirman los autoconvocados- de utilizar la movilización popular para
romper la cadena de complicidad de gobernadores, intendentes y legisladores con
el Gobierno de los Kirchner.
Informe
IAR Noticias
En lenguaje popular, los sectores más
duros de la protesta agraria afirman que el gobierno de los Kirchner volvió a
"embarrar la cancha" y a tirar la "pelota afuera" para distraer y
ganar tiempo, en un intento por recomponerse de su deterioro y falta de
credibilidad popular.
La furia cundió en los piquetes luego
que Néstor Kirchner ratificara en una conferencia de prensa la convocatoria al
acto contra el paro agrario en Plaza de Mayo y volvió a acusar a las entidades
del campo de "extorsión" en connivencia con los medios de comunicación.
El malestar se acentuó luego de que
la presidenta Cristina, por cadena nacional, en vez de llamar a las entidades a
una nueva etapa de negociación, anunció una maniobra parlamentaria que
-según los piqueteros rurales- busca impooner el aumento de las retenciones
(impuestazo agrario) por "otras vías".
La carta sacada de la manga por el
Gobierno de Cristina-Néstor consistió en enviar para su "tratamiento" en
el Congreso al proyecto sobre retenciones, con un detalle: sólo admite
ratificación o rechazo, no modificaciones.
Esto quiere decir que, con la mayoría
parlamentaria que mantiene el kirchnerismo en ambas cámaras, luego del "debate a
fondo" (con la participación de la oposición) el proyecto va ser aprobado tal
como lo envió el gobierno.
Es decir que los Kirchner, por otras
vías, intentan imponer la retenciones que vienen rechazando en forma
terminante los agrarios alzados en las rutas.
La maniobra (como siempre tramposa)
sacada de apuro por el Gobierno de los Kirchner cubre las formas hipócritas de
la "democracia" y pone a los "chacareros" en el difícil brete de
desactivarla sin quebrar las reglas del juego tramposo del sistema político.
Por otra parte, los multimedios
comandados por el Grupo Clarín elogiaron calurosamente el principio de
"solución democrática" del conflicto sin explicar claramente la operación
política oficialista que conlleva.
La "oposición" (que quedó fuera de
foco y descolocada durante el conflicto), con Elisa Carrió a la cabeza, intentó
un nuevo "protagonismo" elogiando la "actitud democrática" de la mujer de
Kirchner, mientras se apresta a armar un circo parlamentario con el "debate a
fondo", aún a sabiendas de que la mayoría kirchnerista lo va a aprobar a
libro cerrado.
Inmediatamente después del discurso
de la presidenta (la devaluada Cristina), el "gringo" Alfredo de Angeli, la voz
cantante y el líder de la rebelión en la rutas, dijo estar de acuerdo con el
"cambio de actitud" de la presidenta, pero que la protesta seguiría hasta
que se "discuta a fondo la problemática del campo".
De Angeli, convertido en un "Perón
agrario" (desde que la operación mediática con su detención en la ruta
desatara una pueblada con cacerolazos que se extendiera has la Capital Federal),
hace malabares para no quebrar la verticalidad con su organización, la
"combativa" Federación Agraria conducida por Eduardo Buzzi.
Buzzi, por su parte, impulsa la
tendencia más "dura" de la llamada "mesa de enlace" de las cuatro
entidades del campo, donde conviven desde pequeños y medianos productores a
latifundistas agrarios asociados a las trasnacionales, nucleados principalmente
en Coninagro y en la Sociedad Rural.
Al presidente de la Federación
Agraria, el gobierno kirchnerista (por boca de D'Elía) lo acusa de integrar la
logia "sediciosa y golpista" comandada -según el oficialismo- por
el ex presidente Duhalde, y complotada para "derrocar al gobierno".
En una conferencia de prensa en
la noche del martes, los cuatro jefes de las entidades ruralistas (apodados
"Cuarteto Imperial" por los autoconvocados en las rutas), también hicieron
malabares para explicar la decisión que iban a adoptar luego de la movida
oficial con el Congreso como "ámbito de discusión".
Los capitostes de las instituciones
del capitalismo agrario, que ya no controlan los piquetes en las rutas,
vienen haciendo malabares discursivos para no ordenar el levantamiento de la
protesta que seguramente sería desoído por los piqueteros que sólo aceptan
abandonar las rutas si el gobierno da marcha atrás a las retenciones.
Al no ser "selectivas", las
retenciones (el impuestazo al agro) perjudica más a los pequeños productores que
a los estratos medios y altos del capitalismo agrario que impulsaron el paro y
ahora ya no pueden detenerlo.
Este miércoles, en ámbitos vinculados
a la Federación Agraria, se decía que si esta tarde el "Cuarteto Imperial"
levanta las medidas de fuerza, se produciría un casi seguro "corte horizontal"
entre los piquetes y la conducción de la "mesa de enlace".
También sostienen que Eduardo Buzzi,
Alfredo de Angeli y la Federación Agraria podrían "cortarse solos" con la
protesta dura, aprovechando el clima de rebeldía social y la crisis económica
por la que atraviesan las provincias agricolas-ganaderas.
"No contabilizaron el mensaje del
cacerolazo del lunes" dicen en las usinas del "campo rebelde".
Hay un caldo de cultivo para las
revueltas: Las economía regionales ya acusaron el impacto de la crisis, no
hay nafta, hay desabastecimiento, y la cadena de pago comercial se encuentra
rota.
Múltiples videos enviados por
televidentes al canal Todo Noticias describen que el cacerolazo del lunes se
multiplicó en todas las capitales y ciudades, además de la capital y el Gran
Buenos Aires.
De Angeli culpa a los gobernadores,
legisladores e intendentes de "negociar con la chequera del gobierno" y de
no representar los intereses de sus provincias.
En las puebladas con cacerolazo
del sábado y del lunes, varios municipios fueron tomados, y los
manifestantes coreaban consignas contra gobernadores, legisladores e
intendentes que no apoyaron el paro agrario obedeciendo a sus compromiso con los Kirchner.
Desde los autoconvocados (ruralistas
y camioneros que sintonizan con De Angeli y la Federación Agraria) se afirma que
si las entidades agrarias levantan el paro la protesta se va a endurecer y
trasladar a los pueblos y ciudades.
Desde los piquetes de autoconvocados,
ya surgió, este miércoles, el rumor de una campaña de escraches y
puebladas contra los gobernadores, intendentes y legisladores que pactaron con
el Gobierno "contra el campo".
Se trataría de una estrategia
complementaría de los cortes de ruta, orientada a romper la "obediencia
debida" del bloque parlamentario oficialista presionando a los legisladores de
las provincias para que "voten a conciencia" y rechacen las retenciones
enviadas por el Gobierno en el Congreso.
Para después del miércoles, ya hay
proyectada una cadena de mails y mensajes de texto llamando a una movilización colectiva permanente
para presionar a los legisladores y advertirles que si votan a favor del
gobierno serán escrachados públicamente y no podrán retornar a su
provincia y a sus pueblos.
Se trata -afirman los autoconvocados-
de utilizar la movilización popular para romper la cadena de complicidad de los
legisladores con el
Gobierno.