l Gobierno de los Kirchner, acorralado y sin respuesta al desborde popular,
permaneció en silencio, mientras su raleado aparato izquierdo-piquetero
"montaba guardia" en la Plaza de Mayo para evitar que los caceroleros la tomaran
por asalto.
Al atardecer del lunes, y hasta
pasada la medianoche del lunes, los barrios capitalinos y las ciudades del
interior se poblaron de cacerolazos y bocinazos que los canales de TV
(incluido lo que alguna vez apoyaron al oficialismo) mostraban sin interrupción
en sus pantallas con carteles y pantallas superpuestas que mostraban el carácter
"nacional y masivo" de la protesta.
Con mucho menos, los multimedios
del sistema (que los kirchneristas califican como "multimierdos") lo
voltearon al presidente De La Rúa en el 2001, pero los Kirchner, hijos dilectos
del "aparato peronista" (el PJ) son un hueso más duro de roer.
Con la aparición del ex presidente
Eduardo Duhalde (el verdugo de De La Rúa) denunciado como "jefe del golpismo"
por el piquetero de Kirchner, Luis D'Elía, el conflicto del campo se
convirtió en una guerra interna del PJ.
La explosión popular "anti.kirchnerista"
del lunes, detonó, como efecto más inmediato, una diáspora divisoria
entre los gobernadores, intendentes y legisladores del PJ que venían cerrando
filas con el gobierno del matrimonio Kirchner a cambio de prebendas y de
recursos financieros del Estado nacional.
La escalada mediática de la
revuelta popular espontánea le dio argumento "existencial" a una
corriente de oposición interna dentro del PJ que va a tener una incidencia
fundamental en el futuro del matrimonio presidencial que por estas horas afronta
la crónica de una "caída anunciada".
Según la teoría del piquetero D'Elía,
un "golpe civico-económico" está en marcha encabezado por Eduardo Duhalde
y dirigentes agrarios como Eduardo Buzzi. La "conspiración sediciosa"
-señala el lumpen político más odiado de laa Argentina- cuenta con dos
herramientas de ejecución: Los piqueteros agrarios y el Grupo Clarín,
cabeza multimediática de la "sedición".
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Duhalde le pone la banda presidencial a Kirchner en
el 2003. |
D'Elía, vale aclarar, exagera
pero no tanto.
Con sus propias fuentes, IAR
Noticias pudo confirmar que los factores del poder económico (que mandan
mensajes cifrados a través de los medios de comunicación), la mayoría del
aparato político y sindical del PJ, y la embajada norteamericana coinciden en
una evaluación de máxima: Los Kirchner ponen el peligro la "gobernabilidad
del sistema". Han perdido el apoyo popular, y su mandato está deslegitimado y
desgastado.
Y hay otra evaluación de máxima en
la que coinciden: La protesta del campo está "anarquizada", y la experiencia de
los "autoconvocados" cortando rutas se puede expandir rápidamente a otros
sectores creando las condiciones para un "caos generalizado" que paralice al
país como la Bolivia de junio de 2006.
Hay temor creciente en el poder,
no a los Kirchner, sino a lo que genera la guerra "rentista" de los
Kirchner con un sector del capitalismo de la Argentina.
La intransigencia del gobierno, la
ratificación de un nuevo acto de su aparato político en Plaza de Mayo, el
miércoles, la nueva rebelión callejera (silenciosa) anunciada para el mismo día
por los agrarios,
profundiza la convicción en el poder de que los Kirchner no tienen margen ni
retorno para conducir la "gobernabilidad".
En este planteo de fondo, se
sintetiza y argumenta la necesidad de desplazar a los Kirchner del gobierno para
facilitar una "pacificación" que desarme el escenario de "enfrentamiento"
que puede servir -según el poder- de caldo de cultivo para una
"anarquización" definitiva de la Argentina.
El final del gobierno -deslizan en las cámaras empresariales- puede ser
lento o precipitado, depende de la actitud que adopte el matrimonio Kirchner en un mensaje
de la presidenta anunciado para
este martes a las 17 horas de la Argentina por la cadena nacional de radio y
televisión.
La Argentina este martes, se
despertó con las góndolas de los supermercado desabastecidas, casi sin nafta ni
gasoil, lo que preanuncia una detención en las próximas horas del transporte colectivo de pasajeros y
de ómnibus de larga distancia, que dejaría paralizado al país.
Por estas horas, la Argentina vive un
clima de incertidumbre y de "guerra social" estimulado por las declaraciones
belicistas de punteros kirchneristas como
D'Elía que ponen los pelos de punta al
establishment del poder capitalista obsesionado por mantener la "gobernabilidad"
a salvo.
Al filo del mediodía de este
martes: Tres títulos inundaban las pantallas de TV: "El Acto se hace",
"El gobierno en cadena nacional a las 17", y "Néstor Kirchner habla a
las 15".
Las opciones de los mensajes
oficiales solo tienen dos opciones: Negociación o guerra.
En la evaluación del poder, si los
Kirchner declaran la guerra al "golpismo agrario-económico" (así llaman a la
revuelta social y al paro agrario) , van a afrontar un escenario de "caída
rápida", la que se puede dilatar si adoptan una actitud negociadora.
Y hay un fantasma que ya se agita
en el aire: Juicio político y destitución por el Congreso, posibilitado
por el número de senadores y diputados que sumarían la oposición (Elisa Carrió y
cia) y los gobernadores, caudillos e intendentes rebeldes del PJ que se nuclean
alrededor de distritos claves: Capital Federal, Córdoba, Santa Fe, Mendoza, San
Luis, y otras provincias hoy "kirchneristas" como Rio Negro y Tucumán
El lunes, se especulaba con el
modelo de "golpe institucional" que destituyó a Lucio Gutiérrez
e
instaló como presidente a Alfredo Palacio en Ecuador, luego de violentas
manifestaciones callejeras contra el Gobierno.
En la Argentina -dicen en el
poder- no hay manifestaciones violentas, pero el cuadro "anarquizante"
se
produce por medio de los cacerolazos, los cortes de ruta y el desabastecimiento
generalizado posibilitado por la pasividad del gobierno de los Kirchner.
En la mañana del martes, todavía
no estaba claro que porción del aparato del PJ seguirá respaldando a los
Kirchner en su guerra contra los productores agrarios, pero lo que quedaba claro es
que hay una tajante división en los principales distritos, como la
provincia de Buenos Aires.
En resumen: A partir del discurso
de los Kirchner, esta tarde, y de la consecuente reacción en el poder y en la
estructura del PJ, se va a saber si el "golpe a la ecuatoriana" se pone
en marcha.
Si los Kirchner lanzan la guerra,
se precipita la "salida rápida", y si llaman al diálogo el conflicto ingresaría a un
nuevo capítulo marcado por "negociaciones" que solo conseguirían dilatarlo.
Según el cuadro que pintan en el
poder, los Kirchner están "agotados" y una nueva instancia negociadora solo
conseguirá prolongar y agravar el escenario de "caos e ingobernabilidad" en que
está sumida la Argentina.
Cualquiera sea la posición que
adopten los Kirchner -señalan- solo conducirá a una mayor complejidad de la
crisis en el corto y mediano plazo.
Por lo tanto, este martes, en
cerrados búnkeres políticos del PJ y en íntimos despachos del poder empresarial,
ya se efectuaban complicadas operaciones de sumas y restas de legisladores
orientadas a un posible juicio político de "destitución rápida".
Fuera del discurso público, en los
ambientes políticos, empresariales y sindicales manda la aritmética del poder.
Y esa aritmética está guiada por una
lógica pragmática: Los aliados duran hasta que dura el poder.
Los Kirchner, aunque regresen a una
actitud negociadora para supervivir, solo están respaldados por su aparato
político y aliados circunstanciales, como el vicepresidente, Julio Cesar Cobos,
que ya conspira con los "sediciosos" para derrocarlos.
Múltiples videos enviados por
televidentes al canal Todo Noticias describen que el cacerolazo del lunes se
multiplicó en todas las capitales y ciudades, además de la capital y el Gran
Buenos Aires.
El poder contabilizó la señal: La
revuelta popular espontánea no hizo nada mas que ratificar y verificar en las
calles la pérdida de poder popular de los Kirchner.
Desde el poder agrario, ya surgió el
rumor de una campaña de aprietes, escraches y puebladas contra los
gobernadores, intendentes y legisladores que pactaron con el Gobierno "contra
el campo", que ayudaría a sumar números en el Congreso para un hipotético juicio
político contra la presidenta Cristina.
Ante la pérdida acelerada de poder de
los Kirchner, en las sombras, lejos del discurso público, se cocina lentamente
la "nueva alternativa de gobernabilidad" para suplantar a los Kirchner la
gerencia del Estado capitalista.
El "golpe a la ecuatoriana"
solo es cuestión de tiempo. Ya lo están cocinando dicen los que transitan
información cifrada del poder.
Al escenario del desgaste, a
los cortes de ruta y a los cacerolazos masivos se suman contra los
Kirchner dos enemigos aún más poderosos: El desabastecimiento y la
hiperinflación.
El miércoles el gobierno convoca a la
Plaza de Mayo, y la "sedición agraria" (según Kirchner-DElía)
convoca a una jornada "ecuménica" de protesta pacifica.
Desde el poder complotado se siguen
"evaluando" los pasos a seguir.
Y el planificado golpe a la
"ecuatoriana" parece nutrirse de una lógica: Los Kirchner ya no garantizan
adecuadamente "negocios en paz" al capitalismo en la Argentina.
En América Latina los golpes de
Estado ya no se ejecutan con tanques y bandos militares: Los nuevos cuarteles de
las asonadas para reemplazar a gobiernos" conflictivos" son el Congreso y los
medios de comunicación.
D'Elía exagera,
pero no tanto.
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