Bueno, de los más alegres yo no recuerdo mucho. Tengo muchas anécdotas de
la etapa de la guerra. Tuve el honor de ser ayudante militar del Che, una
especie de secretario.
Podría contar un suceso tragicómico. En la famosa invasión, cuando veníamos
desde Oriente hasta el centro de la Isla en Las Villas, a las montañas de
Escambray, en un lugar denominado "cuatro compañeros", caímos en una gran
emboscada que nos puso el ejército de aquella época. Entonces el Che dijo que
en caso de un encuentro con el enemigo que corriéramos hacia el Sur. Lo
gracioso era que entre muchos de los capitanes había personas que no tenían el
nivel de educación necesario para orientarse. Ellos eran campesinos de Sierra
Maestra. De repente se armó un correteo hacia los cuatro puntos cardinales. El
Che me ordenó que recordara que él había recomendado que se corriera hacia el
Sur. Entre el tiroteo que se había formado encuentro a dos de los capitanes:
Ángel Frías y Joel Iglesias. A estos les hago llegar las instrucciones del Che
de correr hacia el Sur. Ellos me contestan que no sabían dónde quedaba el Sur,
por el problema de sus limitaciones culturales. Entonces yo les explico que si
veníamos de Oriente hacia Occidente, hacia Las Villas, el Este nos quedaba a
la espalda y el Oeste al frente, y a la izquierda nos quedaba el Sur, que era
hacia donde teníamos que correr. Ellos me dijeron que con las vueltas que
estaban dando, no se podían ubicar y que les era difícil encontrar el Sur.
Entonces regreso donde estaba el Che y le comento lo que ocurría. El Che me
pide que yo los oriente, una persona que tenía bajo nivel cultural pero que en
comparación con el de ellos era más alto. Me recomienda que les aconseje que
se guíen por la Estrella Polar. El Che me pregunta ¿tú entiendes lo que te
estoy explicando?, "la Estrella Polar queda al Norte y a tu espalda queda el
Sur". Entonces yo regreso de nuevo donde están ellos y les explico lo que me
dijo el Che. Ellos me miran con ¡unos ojos! y me dicen: "¿tú has mirado al
cielo? ¡No vemos ninguna Estrella Polar!". Y cuando presto atención a lo que
ellos me dijeron, me doy cuenta de que realmente en ese momento no había
ninguna Estrella Polar. ¡Se imaginan! Fue un momento cómico. Porque no se
sabía hacia donde correr.
En lo que respecta a un momento triste, podría relatar un hecho. Este hecho
tuvo lugar cuando estábamos combatiendo en Santa Clara. Teníamos un
combatiente, se llamaba Roberto Rodríguez, al cual lo llamábamos "el
Vaquerito", era un hombre de pequeña estatura, pero muy valiente, muy audaz.
Hiperbolizaba todo lo que hacía, y contaba unas historias fantásticas... una
de las razones por la que lo estimaban mucho.
Cuando entramos en Santa Clara el Che manda al Vaquerito, quien ya era
capitán de un pelotón de unos 30 hombres, a tomar la jefatura de la policía
nacional. El Vaquerito propuso organizar un pelotón comando, a lo que el Che
dijo: "lo que ustedes quieren hacer, eso es suicida". Y desde ese entonces el
pelotón quedó con el nombre del "Pelotón Suicida".
En la lucha por tomar la jefatura, matan al Vaquerito con un balazo en la
cabeza. Cuando nos avisaron de su muerte, corrimos a verlo en la clínica de la
ciudad de Santa Clara que era donde estaba su cuerpo. El Che llegó a la
clínica y al corroborar su muerte dijo "que con la muerte del Vaquerito le
habían matado a cien hombres" por el valor, la audacia, la decisión y la
valentía que mostraba en todos los combates, porque era realmente un suicida.
Yo creo que este fue uno de los momentos en que el Che demostró esa
sensibilidad humana que es muy normal en los hombres, en los grandes
guerreros. Hay compañeros que dicen que al Che le cayeron lágrimas. Yo
conociendo al Che, no creo que haya sido así, pero en momentos tristes él
tomaba la conducta de una persona muy humana y sentimental.
- ¿Porqué piensa usted que la figura del Che aún vive en los corazones de
los latinoamericanos?
Voy
a decir un criterio muy personal. El Che siempre fue ejemplo de integridad
moral, de integridad revolucionaria, fue ejemplo en el combate, en la acción,
un ejemplo de audacia y de valentía, de decisión. El Che nunca escatimó nada,
siempre orientaba a sus combatientes, a sus compañeros; el Che no era
el tipo de jefe que mandaba a hacer algo, sino que él mismo lo hacía primero,
y esto era el mejor ejemplo que mostraba por lo cual sus tropas, nosotros sus
compañeros lo seguíamos sin condiciones algunas. El Che era la imagen del
combatiente revolucionario que muchos intentaban imitar, querían imitar. El
Che fue, es y seguirá siendo ese hombre de ideas avanzadas, de una cultura
superior.
Yo me atrevería a decir sin temor a equivocarme "que el Che era un hombre,
para los tiempos en que él vivió, que venía de regreso por los caminos del
futuro", pues había ido más adelante que nosotros y ya estaba con nosotros de
regreso por el dominio que tenía del desarrollo de la política, de la cultura,
de la industrialización del país, y de todos los aspectos de la economía y de
la política, y sociales también
Por todo esto que acabo de decir, la figura del Che ha trascendido después
de su muerte en el mundo, no solamente en América Latina.
- ¿Qué recomienda a la juventud que en la actualidad se va viendo privada
de esos valores que las viejas generaciones les inculcaba como el honor, la
honestidad?
Yo les recomendaría leer mucho a sus próceres. Los latinoamericanos deben
estudiar a sus próceres latinoamericanos; los europeos, a los europeos, y así
en el mundo entero.
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