El secretario para Asuntos Políticos de la Organización de la OEA, el ex
canciller argentino Dante Caputo, advirtió que el enfrentamiento entre el
gobierno de Bolivia y los prefectos regionales que controlan el país al margen
de la administración de Evo Morales podría derivar en un estallido de violencia.
"Bolivia está a punto de estallar",
dijo por su parte, el miércoles, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, al
convocar a los cuatro miembros de la Alternativa Bolivariana para las Américas
(ALBA) en Caracas.
"La posibilidad de que la tensión
se convierta en conflicto y enfrentamiento es cierta", afirmó Caputo en una
reunión extraordinaria del Consejo Permanente del organismo realiza en
Washington, en cuyo transcurso pidió una solución antes de que sólo quede
"llorar".
El peligro de un conflicto civil
-según la OEA- se avecina con la celebraciión el 4 de mayo del referéndum sobre
el estatuto de autonomía de Santa Cruz, el epicentro de la zona más rica
de Bolivia.
Santa Cruz, Pando, Beni y Tarija
forman la llamada "media luna" oriental del país, donde se concentran los
mayores recursos gasíferos, agrícolas e industriales de Bolivia.
Hasta ahora, el Gobierno no
pudo disuadir a los prefectos (gobernadores) del trópico y los valles para que
no lleven adelante su referéndum autonómico desde el primer domingo de
mayo, con el que intentan legitimar, con el voto popular, el doble poder que de
facto se da en Bolivia, con Evo Morales gobernando en el altiplano (La Paz,
Oruro y Potosí) y la oligarquía manejando el resto del país (Santa Cruz, Beni,
Pando, Tarija y parcialmente Chuquisaca y Cochabamba).
Hasta ahora, Morales no ha
podido frenar la sedición separatista ni con las leyes del Parlamento, ni
con los decretos presidenciales, ni con las decisiones de la Corte Nacional
Electoral, ni con las advertencias del Tribunal Constitucional, ni con la ayuda
de la Iglesia Católica, los organismos internacionales y la intervención de la
OEA y las delegaciones de los países vecinos.
No obstante, el canciller boliviano, David Choquehuanca, anunció hará
gestiones ante la OEA para seguir intentando encontrar una solución al
conflicto.
Incluso el propio presidente boliviano, Evo Morales, estaría dispuesto a viajar
a Washington de ser necesario, según explicó el embajador boliviano ante la OEA,
Reynaldo Cuadros.
El gobierno aceptó la oferta de la
OEA de sentarse a negociar una solución a las diferencias antes de esa fecha e
incluso está "dispuesto a enmendar errores", según explicó Cuadros.
La clave está en que los prefectos no contestaron aún, según explicó
Caputo, que encabezó dos delegaciones del organismo continental a Bolivia en las
últimas semanas.
El dirigente de la OEA aseguró
entender que los prefectos desean sentarse a negociar con el respaldo popular
que les otorgará un referéndum, que con toda seguridad será aprobado.
El problema es que eso podría
derivar en violencia. "Estamos hablando de vidas humanas, que pueden ser el
costo de una maniobra política más o menos inteligente", afirmó Caputo.
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Una marcha
indígena en el Alto en apoyo de Morales. |
El ejecutivo de La Paz va aún más allá y acusa a los prefectos de, con su
silencio, abrir la puerta a que se desaten los enfrentamientos en las calles.
Los principales puntos de fricción entre las partes, según Caputo, están
resueltos o en vías de estarlo. Por ejemplo, la prohibición a la exportación de
aceite ya fue fundamentalmente levantada.
En el conflicto sobre el impuesto de hidrocarburos, que los prefectos quieren
conservar a toda costa, el propio presidente Morales manifestó a Caputo que
"se pueden encontrar caminos para que el impacto (sobre los departamentos) sea
menor", aunque sólo podría ser a partir de 2009. "Las posiciones se acercaron
notoriamente", aseguró el dirigente de la OEA.
Y en el conflicto por el "saneamiento de tierras", la expropiación de los
terrenos no utilizados para las cultiven indígenas, Caputo aseguró que existe
"un campo de encuentro y negociación".
Pero advirtió que en el trasfondo de todo existe "una lucha de poder" en
Bolivia, propuso que las "15 ó 20 personas" directamente implicadas en el
conflicto negocien "de manera reservada" "los temas más ríspidos".
Una advertencia similar a la de Caputo sobre la posibilidad de que el conflicto
escale en intensidad y pueda dar lugar a enfrentamientos cruentos entre
bolivianos ya había sido planteada por la cúpula de la Iglesia católica del país
del Altiplano.
A inicios de este mes, los obispos alertaron a la población sobre la
necesidad de calmar los ánimos y explorar vías de diálogo para evitar que
las disputas se salgan de cauce y enturbien la tranquilidad social del país.
Según la agencia Econoticias Bolivia, muchos creen que de llevarse adelante el
referéndum cruceño, sería
seguido de inmediato por otros similares en Beni, Pando y Tarija, y más tarde en
Cochabamba y Chuquisaca, con lo que la mayor parte del país habría dado su
respaldo explícito a sus gobernadores derechistas y habría retirado su confianza
a Evo Morales.
Los más duros del gabinete de Morales insisten en detener el referéndum del 4 de
mayo usando al Ejército y la Policía, decretando un “estado de sitio” que
permita detener a los conspiradores.
En este escenario, sin embargo -señala Econoticias Bolivia- los oficialistas
temen que la población rebase a los uniformados o que se produzca un “baño de
sangre”, que haría imposible que Morales logre su objetivo de alcanzar un
gran acuerdo nacional con la oligarquía, por lo menos en los términos que él
desea.
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Chávez: solidaridad y a poyo a Evo
Morales |
"Bolivia está a punto de estallar",
dijo por su parte, el miércoles, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, al
convocar a los cuatro miembros de la Alternativa Bolivariana para las Américas
(ALBA) en Caracas.
La
reunión que el miércoles sostuvo el presidente Evo Morales con sus colegas de
Venezuela y Nicaragua, además del vicepresidente de Cuba, lejos de acercar
posiciones exacerbó los ánimos de los rebeldes secesionistas.
Los líderes de Santa Cruz y de los partidos no oficialistas acusaron al
presidente de Venezuela, Hugo Chávez, de intervenir en asuntos internos de
Bolivia.
El jefe
de la oposición, Jorge Quiroga, calificó a Chávez de "petrotirano" y aseguró que
el mandatario "está muy preocupado porque sabe que éste es el principio del
fin de un régimen de pisa patrias chavistas que nos está gobernando
temporalmente".
Quiroga, además, descalificó el trabajo de la OEA en Bolivia. "El señor Miguel
Insulza (secretario general de ese organismo) y los chilenos chavistas que han
venido acá van a querer hacer un informe en la OEA en el que se apañe y tape las
25 violaciones que han cometido los del MAS en el Asamblea", dijo el líder de la
derecha secesionista boliviana .