Con las llamadas
"guerras preventivas" iniciadas por los halcones tras el 11-S, no solamente se
conquista militarmente sino que también se abren nuevos ciclos de expansión y
ganancia capitalista en los nuevos mercados sometidos con el argumento de la
"guerra contraterrorista". Las corporaciones armamentistas, que hegemonizan los
contratos con el Pentágono y se llevan la tajada del león del presupuesto
militar de
EEUU, son actores fundamentales del negocio de la conquista militar.
Informe especial
IAR Noticias
Tres propósitos esenciales guían
siempre las invasiones militares USA por el planeta: A) Apoderamiento de
mercados y de recursos naturales (entre ellos, el petróleo y la energía), B)
Proyectos faraónicos de "reconstrucción" de los países ocupados
(infraestructura, ciudades, etc), y C) venta de armas (tanto a las tropas
ocupantes como a los ejércitos colaboracionistas del país ocupado).
Con las llamadas "guerras
preventivas" iniciadas por los halcones tras el 11-S, no solamente se conquista
militarmente sino que también se abren nuevos ciclos de expansión y ganancia
capitalista en los nuevos mercados sometidos con el argumento de la
"guerra contraterrorista".
Además de las corporaciones
petroleras y de servicios, los grandes beneficiarios y usufructuarios de la
"guerra contraterrorista" lanzada como estrategia de Estado por la
administración Bush tras el 11-S, son los pulpos armamentistas que contratan
con el Pentágono
Los gastos militares aumentaron
el año pasado un 3,5 por ciento hasta alcanzar los 1,2 billones de dólares
al incrementarse los costos de la "guerra antiterrorista" y de las operaciones de la
ocupación estadounidense en Irak y Afganistán, según el informe anual dado a
conocer por
el Instituto
Internacional de Investigaciones para la Paz de Estocolmo (SIPRI, por sus siglas
en inglés).
Las corporaciones
armamentistas, que hegemonizan los contratos con el Pentágono y se llevan la
tajada del león del presupuesto
militar de EEUU, son actores
fundamentales del negocio de la conquista militar.
Según un informe de la organización
Project on Government Oversight, entre los consorcios que se benefician en
primer lugar de este multimillonario negocio de la guerra se cuentan Lockheed
Martin, la gigante aeroespacial Boeing, Northrop Grumman,
contratista de la Fuerza Aérea, Raytheon, y General Dynamics.
Los hechos,
tal como lo viene adelantando IAR-Noticias desde hace cuatro años, prueban que
cuando EEUU invadió Irak no lo hizo solamente por la aventura "mesiánica y
militarista" de Bush y sus halcones, sino principalmente para apoderarse del
petróleo y vender armas en el mercado iraquí, una realidad que es tapada a
diario por la prensa internacional interesada solo en mostrar solo aspectos
parciales de la ocupación militar.
En todos estos procesos de
expansión y acumulación capitalista por medio de la guerra de conquista
actúan las corporaciones "contratistas" del Pentágono: Petroleras,
armamentistas, constructoras, tecnológicas, de servicios, etc, que llegan detrás
de los tanques y aviones imperiales.
Eso mismo esta sucediendo en Irak,
donde las corporaciones armamentistas, por ejemplo, se llevan tajadas
multimillonarias del presupuesto de guerra estadounidense con la venta de
armas al ejército de ocupación, a las fuerzas del gobierno títere y a las
milicias irregulares controladas por la CIA y las fuerzas especiales de EEUU.
Según las estadísticas del
Congreso, la administración Bush ha destinado hasta el momento más de US$
600.000 millones a la "guerra contra el terrorismo", la mayoría empleados
en Irak.
A fines de junio de este año el Congreso de Estados Unidos aprobó la
asignación de US$162.000 millones, para financiar las operaciones
militares en Irak y en Afganistán.
El plan de gastos elevó a US$
650.000 millones los fondos aprobados por el
Congreso para las operaciones militares en Irak desde que comenzó el
conflicto hace más de cinco años. Los fondos
para Afganistán totalizan ahora casi US$ 200.000 millones.
Según el Premio Nobel de Economía
norteamericano Joseph Stiglitz el costo total de la ocupación militar en Irak
sobrepasará los US$ tres billones (un presupuesto anual de EEUU).
El proyecto aprobado en junio por el Congreso establece que los fondos para Irak y Afganistán deberán
utilizarse durante el curso de los siguientes 12 meses y después de que Bush
haya abandonado la Casa Blanca en enero de 2009.
Los primeros desembolsos de
esta partida multimillonaria ya se verifican con una venta de armas al gobierno
colaboracionista iraquí por US$ 10.700 millones de acuerdo con lo informado por
el Pentágono al Congreso estadounidense.
Esta semana, el Pentágono notificó
al Congreso que venderá al gobierno colaboracionista de Irak tanques, aviones,
helicópteros y vehículos blindados por valor de unos US$ 10.700 millones
de acuerdo con lo informado por la Agencia para Cooperación de Seguridad.
El Congreso tiene ahora un mes para presentar objeciones a las operaciones, algo
que ocurre muy raramente, ya que las transacciones de armas y equipos militares
se estudian y discuten con detalle, según medios especializados norteamericanos.
La agencia del Pentágono informó
que la administración colaboracionista de Irak ha solicitado la venta de 392
vehículos blindados ligeros, en una operación que podría alcanzar a los
US$ 3.000 millones (1.830 millones).
Los contratistas principales en este negocio son General Dynamics,
Raytheon, Armatec (de Canadá), FPI, BAE Systems (del
Reino Unido), y Oshkosh Trucks, pulpos que controlan el mercado y hegemonizan los contratos en
los complejos militares industriales tanto de EEUU como de Europa.
"La venta propuesta contribuirá a
la política exterior y la seguridad nacional de EE.UU. porque ayudará a mejorar
la seguridad de un país amigo", indicó la agencia. "La venta propuesta de
vehículos blindados ligeros -agregó- aumentará la capacidad de las fuerzas
iraquíes para lograr la estabilidad".
Otro negocio propuesto es la venta de 24 helicópteros artillados, y la
agencia mencionó los modelos de Bell y de Boeing, más la
artillería para las naves que incluyen morteros, misiles guiados, ametralladoras
y munición.
Esta venta tiene una factura de US$ 2.400 millones ). Otros US$ 2.160 millones
(1.390 millones) pertenecen a la venta al ejercito de Irak de 140 tanques
Abrams M1A1, 8 tanques M88A2, 64 vehículos blindados de alta movilidad y
propósitos múltiples, 92 camiones para transporte de refugios, 12 transportes de
puesto de comando, 16 vehículos de logística, 8 ambulancias blindadas y 420
radiotransmisores y receptores para los vehículos.
En la misma partida pueden ir
camiones, tractores, vehículos cisterna, motocicletas, automóviles, remolques,
motores, munición, repuestos, equipos de apoyo y de logística. "Los contratistas
principales serán General Dynamcis, Honeywell International
y General Motors", indicó la agencia del Pentágono.
Irak, donde el gobierno
colaboracionista y los pulpos petrolero siguen acumulando ganancias sustanciales
por el aumento del petróleo, ha solicitado asimismo la venta de 6 aviones
C-130J-30, motores, repuestos, sistemas de alerta de misiles, y el apoyo técnico
para la operación de las aeronaves. El costo estimado es de US$ 1.500 millones ,
y los contratistas principales serán Lockheed Martin y Rolls-Royce.
El Pentágono notificó al Congreso una "asistencia técnica" a Irak para la
construcción de instalaciones e infraestructuras como asimismo los equipos y
servicios para esas instalaciones con un valor total de 1.600 millones de
dólares (1.029 millones).
Hay que destacar que estas armas,
equipos y tecnología militar de última generación están destinados a reforzar
la efectividad del aparato represivo colaboracionista iraquí bajo el
argumento de que reemplace en forma gradual a las fuerzas norteamericanas en las
tareas de la ocupación militar.
Aunque el "retiro de las tropas
ocupantes Irak", de acuerdo con la realidad histórica, continúa siendo un mito,
el objetivo esbozado por Bush y la Casa Blanca de equipar a las fuerzas iraquíes
para que se "valgan por sí mismas" responden en realidad a los intereses
comerciales de las armamentistas y las tecnológicas que contratan por sumas
multimillonarias con el Pentágono.
Si EEUU se retirara del país
ocupado, la apariencia formal del "gobierno de Irak" (que contiene a las facciones y le da
una unidad política y económica) estallaría, y con él también estallarían los
negocios con el petróleo, las armas, los servicios de "seguridad" y la
"reconstrucción" de las corporaciones beneficiarias de la ocupación.