Otra jornada sangrienta en Irak, un domingo con más de 60 muertos, afianza la
tendencia de descontrol que vienen padeciendo las tropas de ocupación
norteamericanas desde principios de año, con una escalada de ataques y atentados
que echa por tierra las afirmaciones del gobierno de Bush sobre la efectividad
de su "plan de seguridad". Violencia incesante y creciente, un incremento
notable de los ataques a las patrullas de EEUU ponen nuevamente a Irak al tope
de la agenda de la Casa Blanca y marcan un punto de inflexión en la campaña
presidencial, donde los candidatos demócratas se preparan para poner al país
ocupado en el centro del debate electoral.
Más de 60 personas -18 de ellas
civiles, incluidos mujeres y niños- murieron el domingo en diferentes
atentados en Irak, incluyendo cuatro ataques con morteros contra la denominada
"zona verde", el enclave fortificado que alberga la Embajada de Estados Unidos.
La sangrienta jornada, que acabó además con decenas de heridos, se produjo
mientras Irak ingresaba en el sexto año de ocupación militar, tras la
invasión estadounidense del 20 de marzo de 2003, que puso fin al régimen de
Saddam Hussein y llevó al país al estado de colapso económico, laboral y
social en que se encuentra.
Del total de muertos, doce
personas, entre ellas niños y mujeres, murieron el domingo y otras cinco
resultaron heridas por bombardeos de helicópteros estadounidenses contra un
pueblo en la provincia de Diyala, al noreste de Bagdad, según fuentes del
Ministerio del Interior iraquí.
Las fuentes explicaron que se desconoce el motivo del ataque, que todavía
no ha sido confirmado por el Ejército estadounidense.
Según fuentes citadas por agencias internacionales, varios helicópteros
estadounidenses bombardearon a primeras horas de la mañana del domingo distintas
casas en un pueblo de la ciudad de Balad Ruz, 20 kilómetros al sureste de Baquba,
capital de la provincia.
Entre los muertos se encuentra un número indeterminado de niños y mujeres,
afirmaron las fuentes, y agregaron que los bombardeos causaron abundantes
daños en numerosas viviendas.
En otro incidente, tres policías iraquíes resultaron heridos por el estallido
de un artefacto explosivo al paso de su patrulla en el centro de Bagdad, según
la Policía, que no ofreció más detalles sobre el ataque.
En Mosul, al menos 13
soldados iraquíes han muerto y otras 42 personas han resultado heridas tras
la explosión de un camión bomba en la ciudad de Mosul, al norte de Irak,
informaron a EFE fuentes policiales.
El atentado tuvo como objetivo un cuartel del Ejército iraquí en Mosul, una de
las zonas en donde la insurgencia suní es más activa, señalaron las fuentes.
Por otra parte, el número de los
militares norteamericanos muertos en Irak desde la invasión del país, en marzo
de 2003, alcanzó la cifra de 4.000 el domingo, con la muerte de cuatro
soldados en la explosión de una bomba, en Bagdad, según un balance de la AFP
establecido a partir de las cifras del sitio independiente www.icasualties.org.
"Cuatro soldados de la división multinacional de Bagdad fueron muertos el
domingo hacia las 22H00 (19H00 GMT) en un ataque terrorista cometido con un
artefacto explosivo", anunció la comandancia estadounidense en un comunicado.
"El ataque ocurrió en el sur de la capital cuando los militares realizaban una
patrulla motorizada", según el comunicado, que no da ninguna otra precisión
sobre el incidente.
La jornada del domingo vivió cuatro ataques a la llamada "zona verde" de
Bagdad, un área ultraprotegida de la capital donde se encuentran la sede del
gobierno iraquí y la Embajada de EE.UU.
El último lanzamiento de obuses de
mortero contra esta área se produjo por la noche y dejó cuatro heridos.
Anteriormente se produjeron ataques similares a la zona, en los que no hubo
muertos.
Los responsables militares estadounidenses dicen que esos disparos son de
milicianos chiítas cercanos al Ejército del Mahdi, la milicia del jefe radical
Moqtada Sadr. Las autoridades acusan a Irán de entrenarlos para que ataquen de
este modo las infraestructuras estadounidenses.
Por otro lado, tres cadáveres
con señales de tortura fueron hallados el sábado en distintos puntos de la
capital, según las fuentes.
Los cuerpos, que tenían, además, impacto de balas, han sido trasladados al
depósito central de cadáveres de Bagdad.
El Ejército estadounidense rechaza
la cifra de los 4000 soldados USA muertos como un marcador "arbitrario".
"Es artificial en el sentido de que de algún modo la trágica pérdida 4.000
será diferente a la primera", dijo el portavoz militar contralmirante Greg
Smith a Reuters en una entrevista la semana pasada.
"No quiero decir que no debamos reconocer la cifra como un hito. Es algo en lo
que no estamos concentrados y ciertamente no tendrá una atribución mayor o menor
que la muerte de cualquier otro soldado", agregó.
Anthony Cordesman, un analista del Centro de Estrategias y Estudios
Internacionales en Washington, dijo que espera que la muerte número 4.000 cause
"otra ola de un polarizado debate".
"Aquellos que se oponen a la guerra lo verán como una mayor razón para
terminarla. Los que la apoyan señalarán el progreso militar y que las
víctimas futuras serán menos", comentó.
Pese a que los estadounidenses están más preocupados por los problemas internos,
la guerra en Irak es aún un tema central en la campaña presidencial.