Luego
de meses de relativa "calma" 5 soldados estadounidenses murieron el sábado en
distintos incidentes en Irak, que parece experimentar un aumento de la
violencia en los últimos días, sobre todo en Bagdad.
En el atentado más grave, cuatro
militares fallecieron al estallar una bomba colocada en la carretera al paso del
vehículo en el que patrullaban por la capital iraquí. Otro ha muerto en un
ataque similar en la ciudad de Tikrit, en el norte del país.
La visita del secretario de
Seguridad de EEUU, la segunda en tres meses, coincide con un incremento de
los ataques a las fuerzas estadounidenses en Bagdad desde principios de año.
Este domingo, al menos 30 personas murieron y otras 25 resultaron heridas
en un atentado con coche bomba perpetrado en el mercado de una localidad situada
al norte de Bagdad, informaron fuentes iraquíes y estadounidenses.
"Un coche bomba explotó en un mercado de la ciudad de Balad, cerca de un retén
de la policía. Un total de 23 personas murieron y 25 resultaron heridas", indicó
la comandante estadounidense Peggy Kageleiry.
Por otra parte, otras 15 personas
fallecieron el domingo en el norte de Irak en enfrentamientos entre presuntos
militantes de Al Qaeda y miembros de uno de los grupos "Despertar", creados para
luchar contra el extremismo islámico, anunció el ejército estadounidense.
El parlamento iraquí aprobó el mes
pasado una polémica ley que rehabilita a los antiguos miembros del partido Baas
de Saddam Hussein, que ahora luchan codo a codo con las fuerzas colaboracionistas
iraquíes y el ejercito invasor norteamericano contra el "extremismo islámico"
de Al Qaeda.
Con la guerra civil
EEUU dividió el frente de la resistencia, y llevó a parte de los sunies a pactar con
EEUU y los chiíes: esto debilitó el frente de la resistencia y bajó a grados
notables los ataques contra las fuerzas norteamericanas y las bajas de sus
soldados.
Parte del aparato militar de resistencia iraquí
de origen suní fue asimilado por el ejercito de
ocupación que ha creado un cuerpo de milicias sunies entrenado y financiado por
EEUU.
Esto es, EEUU integró a una importante porción de la comunidad
suní al aparato
de la ocupación, como ya lo hizo con la mayoría de los chiíes.
Los ataques y atentados mortales y
masivos contra mezquitas y ceremonias religiosas y los asesinatos de sunies por
escuadrones produjeron el "terror" y la necesidad de pactar con EEUU, dividiendo
cada vez más el frente de la resistencia.
En consecuencia, durante los últimos meses de 2007 se redujeron en forma
notable los atentados contra las tropas norteamericanas.
Pero en enero de este año la
situación comenzó a cambiar, y un total de 13 soldados estadounidenses han
fallecido en lo que va del mes de febrero -casi 4.000 desde la invasión, en
abril de 2003-.
En el mes de enero pasado
fueron 40 los militares americanos fallecidos, la cifra más alta desde
septiembre, aunque lejos aún de las cifras de los peores días de 2006, en los
que la violencia entre chiíes y suníes puso al país al borde de la guerra civil.
Las cifras de violencia en Irak se
fueron reduciendo desde el pasado mes de junio, con la llegada de un
contingente de refuerzo estadounidense compuesto por unos 30.000 soldados y por
la implicación de líderes tribales suníes en la lucha contra "Al Qaeda", según
el mando militar ocupante.
Sin embargo, en los últimos días, la violencia experimentó un repunte,
según los militares estadounidenses.
"Ha habido aumentos en
algunas zonas y grandes descensos en otras", dijo el sábado un portavoz militar,
el comandante Mark Cheadle.
EE UU achaca la persistencia de
los ataques a "Al Qaeda" y a los disidentes chiíes del Ejército del Mahdi, la
milicia del clérigo radical chiíMoqtada al Sadr.
Según el comando militar de EE UU en Irak, este mes han aumentado los
ataques perpetrados con artefactos de fabricación iraní en el área de Bagdad que
engloba precisamente el barrio de Sader City.
El jefe del Pentágono Gates se
reunió en Bagdad con el comandante en jefe de las fuerzas de la coalición, el
general estadounidense David Petraeus, que en abril tiene previsto presentar al
Congreso un informe sobre la eventual retirada de tropas estadounidenses de
Irak.
"Por supuesto quiero oír la evaluación del general Petraeus, saber en qué punto
se encuentra y lo que le resta antes de presentar sus recomendaciones", dijo
Gates.
El ejército estadounidense cuenta en estos momentos con 160.000 militares en
Irak y debe retirar unos 30.000 soldados antes de julio de 2008.
Además, Gates se entrevistará en Bagdad con los principales dirigentes del país,
entre ellos el presidente Jalal Talabani.
A los republicanos y a la administración les preocupa que en un año de
elecciones presidenciales un recrudecimiento de la violencia en Irak vaya a ser utilizada como bandera electoral por los demócratas.