arkozy debe volver a París el
lunes o el martes después de una visita privada a Nueva York tras la cumbre del
Grupo de los 20 de este fin de semana, a la que ha calificado de éxito
"histórico".
Pero el regreso a su país no va a
ser tan "exitoso" como sus gestiones durante la crisis global que le permiten
hacer lo más le gusta: Exhibirse en los medios de comunicación como el gran
articulador de las "soluciones" para Europa.
A Sarkozy, un político
"farandulero" del establishment sionista europeo, nunca le fue bien con la
opinión pública francesa, sobre todo por la posición racista y xenófoba que
mantiene con la cuestión de los inmigrantes contra quienes ha impulsado un
endurecimiento extremo de la legislación.
El regreso de Sarkozy no
será para nada triunfal: Francia se enfrenta a una semana de caos social
con huelgas en el transporte y en el sector público mientras los sindicatos
inician campañas contra las "reformas" laborales emprendidas por el
presidente.
Cientos de vuelos internos e internacionales fueron cancelados el domingo por
tercer día consecutivo, debido a la huelga de cuatro días de los pilotos de Air
France, que según está previsto, terminará a última hora del lunes.
El caos en los viajes podría extenderse a los ferrocarriles el martes,
cuando los conductores de trenes llevan a cabo el primero de los dos paros
convocados por los sindicatos para la misma semana, y el jueves podrían cerrar
muchos colegios cuando los profesores se manifiesten por los recortes de
presupuesto para 2009.
El sábado, los servicios postales podrían sufrir interrupciones por los
planes de privatización parcial en el servicio de correos La Poste.
El líder de la CGT, uno de los mayores sindicatos de Francia, Bernard Thibault,
instó a Sarkozy a prestar la misma atención a las demandas de los
trabajadores que la que él y otros líderes europeos le han dedicado a la
búsqueda de solución para la crisis financiera mundial.
"
Es urgente abordar la
situación social", dijo Thibault a la radio France Info.
Un intento del
gobierno para poner
fin a la huelga de Air France garantizando el derecho de jubilación a los 60
años se quebró el sábado cuando los pilotos votaron en contra de suspenderla.
La aerolínea dijo que estaba operando con el 65-70% de los vuelos de larga
distancia y con la mitad de los vuelos de cortas y medias distancias.
La huelga es por la propuesta de permitir a los pilotos retirarse a los 65 años
en lugar de a la edad actual de jubilación, los 60, una medida discutida en el
parlamento como parte de las reformas de la seguridad social.
Air France y el Gobierno dijeron que planeaban que el cambio fuera voluntario y
que los pilotos no se vieran obligados a trabajar hasta los 65 años. Pero los
sindicatos creen que es el principio de una oleada que obligará a los empleados
a trabajar más tiempo o aceptar jubilaciones más bajas.
Según un sondeo de opinión publicado el domingo en el diario Journal du Dimanche,
la popularidad del líder conservador se ha recuperado en un punto porcentual
hasta el 44% este mes después de caer abruptamente desde que fue elegido el año
pasado.
Sarkozy ha denunciado los "excesos del capitalismo" tras la peor crisis
financiera en décadas, pero ha enfurecido a los sindicatos al gastar miles de
millones en avalar a los bancos mientras desmantelaba parte de la semana
laboral de 35 horas y otras restricciones.
El vicepresidente ejecutivo y
futuro CEO de la alianza Air France-KLM, Pierre-Henri Gourgeon, dijo que la
huelga era "peligrosa e inútil" y advirtió a los pilotos que ésta
podría hacer a la línea aérea más vulnerable ante la creciente crisis de la
aviación.
En un comunicado por video, dijo a los pilotos que la huelga de cuatro días le
costaría a la compañía 100 millones de euros, suficientes para comprar un gran
avión Boeing 777 que a cambio crearía 20 nuevos empleos.
Siguiendo la línea de Bush en USA,
Sarkozy, como buen sionista capitalista, es partidario de que el Estado francés
pague las deudas y las quiebras del sector financiero privado con dinero de los
impuestos públicos.
Para muchos analistas en Francia,
con la semana de huelgas y protestas en Francia la crisis financiera recesiva
emite su primera señal de impacto social en Europa.