Hasta ahora, el plan "anticrisis" de Bush y la medidas descoordinadas e
individualistas de la Unión Europea resultaron impotentes para detener la
sangría bancaria y la crisis financiera que ya se proyectan como un virus
por las principales economías centrales y comienzan a extenderse por los países
emergentes.
Este fin de semana, los líderes de
los 15 países de la zona euro acordaron en París, Francia, un plan de acción
contra la crisis financiera, que prevé que los estados
recapitalicen instituciones
en riesgo y garanticen
préstamos interbancarios.
En un primer tramo,
España avalará al
sistema con 100.000 millones de euros, Gran Bretaña recapitalizará tres bancos
con 47.000 millones, Francia garantizará con hasta 320.000 millones los
préstamos interbancarios y Alemania aportará un fondo de 480.000 millones.
Por su parte, la Reserva Federal de EEUU comenzará
este lunes a proveer financiación ilimitada en dólares a través de sus
facilidades de canje con tres de los principales bancos centrales de Europa para
aliviar las tensiones en los mercados financieros.
El Banco Central Europeo, el Banco de Inglaterra y el Banco Nacional de Suiza
indicaron en una declaración conjunta que los términos de sus respectivos
acuerdos de canje de divisas con la Fed han sido alterados para "acomodar
cualquier cantidad de dólares que sean necesarios".
Los bancos centrales dijeron que proveerán dólares a tasas de interés fijas para
proveer financiación a una semana, 28 días y 84 días para mantener la liquidez
en los sistemas bancarios. Los nuevos acuerdos son válidos hasta el 30 de abril.
El nuevo y fabuloso macro-negocio
financiero privado con aval del Estado (argumentado en la solución de la crisis) está inspirado en USA y en un plan adoptado por el Reino Unido, que
incluye la recapitalización de bancos en riesgo y avales para préstamos
interbancarios.
En términos simples y reales, los
Estados del euro toman el "salvataje" de las entidades quebradas o en emergencia
financiera y se lo "derivan" a las red de bancos privados que hacen
negocio con los intereses de los créditos y el proceso de compras y fusiones
garantizados por el Estado.
Se trata (como en EEUU) de una
"nacionalización" de la deuda privada con dinero de los impuestos pagados
por el conjunto de la sociedad de la eurozona, cuyo sector afectado por las
hipotecas "tóxicas"
no mereció el mismo trato de "salvataje" por parte de los gobiernos de la
Unión Europea.
Los Estados del eur
o
+ Reino Unido,
"garantizan" la operación por medio de sus bancos centrales y del BCE
(Banco Común Europeo), y los bancos privados del sistema financiero europeo hacen el negocio. Y, como sucedió en el Estado imperial USA, se cumple
el axioma central: El sistema capitalista hace negocios tanto con las
"burbujas" como con las "crisis".
Los gobiernos garantizarán los
nuevos préstamos que se concedan entre sí los bancos privados a mediano
plazo. que tendrá vigencia hasta el 31 de diciembre de 2009.
Sarkozy indicó que los líderes de la
eurozona también acordaron un marco de acción para que sus respectivos estados
puedan comprar acciones preferenciales de bancos en situación de riesgo.
El objetivo de la reunión de este
domingo en París era poder anunciar medidas suficientemente fuertes para
impedir que las bolsas se vuelvan a hundir en la apertura del lunes, tras
conocer la peor semana de su historia.
El plan de apoyo a los bancos
acordado por el también llamado Eurogrupo llegó después de la reunión de ministros de Finanzas
del G7 el viernes en Washington, que concluyó con apenas una declaración de
principios y no un verdadero plan de acción.
En el comunicado adoptado por el
G7, se afirmaba que se haría lo posible para evitar las quiebras de bancos y
desbloquear los conductos del crédito.
El Eurogrupo está integrado por
Portugal, España, Francia, Alemania, Italia,
Austria, Irlanda, Finlandia, Eslovenia, Chipre, Malta, Bélgica, Luxemburgo, Holanda y Grecia.
El plan se aplicará a nivel
nacional, y Alemania, Francia, Italia "y otros" países presentarán el lunes
por la tarde de forma "simultánea" sus respectivos detalles, según Sarkozy, cuyo
país ejerce la presidencia rotativa de la Unión Europea (UE).
El plan europeo aumentará
considerablemente el papel del Estado en el sistema financiero a través de
varios tipos de intervenciones.
Se trata (dicen sus impulsores)
de aportar liquidez al sistema, asegurando el funcionamiento del mercado
interbancario, paralizado por a falta de confianza entre las instituciones;
aumentar los recursos propios de los bancos mediante la participación directa
del Estado, y la recapitalización de los bancos en dificultades.
Sarkozy anunció además que la UE
solicitará a Estados Unidos la organización de una cumbre para "refundar el
sistema financiero internacional".
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Robert Zoellick |
Poco después, el presidente del
Banco Mundial (BM), Robert Zoellick, aseguró en Washington que la
institución no descarta organizar un fondo para los bancos de países en vías de
desarrollo que también presenten problemas.
Se trata de "anticiparse" al
contagio que pueda llegar en las próximas semanas, mediante un fondo que no
beneficie "necesariamente a los grandes bancos de los países en desarrollo, sino
a los pequeños y medianos que puedan tener dificultades", añadió Zoellick.
En definitiva, otro fabuloso
macro-negocio financiero privado garantizado por el Estado como en USA,
sobre la base de inyección de dineros públicos (impuestos pagados por toda la
población) y una red crediticia alimentada por emisiones de deuda pública con
aval estatal que, además de buscar "normalizar" los mercados bursátiles y
financieros, posibilita que un conjunto de macro-bancos facturen ganancias
extraordinarios y se deglutan a otros gigantes derrumbados por la crisis, en
un proceso de reconversión y concentración del capital financiero.
El costo de ese negocio
financiero con la crisis (esa es la trampa fraudulenta) será pagado con dinero de
los impuestos públicos (el dinero de toda la ciudadanía) en una maniobra que
transforma la deuda privada en deuda nacional.
En general,
la prensa europea coincide en que el costo del super-rescate europeo (que pagará
la población a través de los impuestos) potencia el proceso de crisis
estructural por el que atraviesan las economías centrales de la Unión
Europea.
La mayoría de los analistas proyectan
un
agravamiento de la presión fiscal (suba de impuestos) y un recorte de
planes y beneficios sociales como el emergente más inmediato del
mega-salvataje estatal a la banca imperial en quiebra que inician EEUU y la UE.
Lo que incidirá en una mayor suba de
precios y recorte del consumo (ya desatados), que se sumarán a los estragos de
la crisis crediticia para potenciar el proceso inflacionario-recesivo en
que se encuentran las economías de la zona del euro.