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Medvedev se dirige a los
ciudadanos rusos por televisión. (Foto AFP) |
Rusia
rechazó duramente el viernes las críticas occidentales a su política en el
Cáucaso y se apresta a firmar un acuerdo para instalar bases militares en
Osetia del Sur, según dirigentes de este territorio separatista de Georgia
citados por agencias rusas.
Tras reconocer a los separatistas,
Rusia se apresta a firmar, el 2 de septiembre, un acuerdo que le permitirá
afianzar su presencia en la región instalando bases militares en Osetia del
Sur, según anunció el vicepresidente del Parlamento suroseta, Tarzan Kokoiti.
La firma se llevará a cabo al día siguiente de una cumbre extraordinaria de la
Unión Europea (UE) en Bruselas, convocada por Francia, que preside este semestre
la UE, para discutir la crisis en el Cáucaso.
La cancillería rusa emitió una dura respuesta a las críticas del grupo de
siete países más industrializados (G7) por la decisión de Moscú de reconocer
la independencia de Abjasia y Osetia del Sur y denegó a la OTAN cualquier
"derecho moral" de juzgarla.
La postura del G7 es "tendenciosa y apunta a justificar las acciones
agresivas de Georgia", afirmó el comunicado del ministerio ruso de
Relaciones Exteriores.
El portavoz del ministerio, Andrei Nesterenko, afirmó que la OTAN (Organización
del Tratado del Atlántico Norte) ignoró en reiteradas ocasiones las leyes
internacionales y que "no tiene el derecho moral de pretender un papel de
mentor en las relaciones internacionales".
El jueves, representantes
estadounidenses y rusos intercambiaron duras palabras respecto a Irak y Kosovo
en una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Georgia. Como en las
anteriores reuniones, Rusia boicoteó todas las decisiones en su contra.
La del jueves fue la sexta
sesión de emergencia del Consejo sobre la ex república soviética, que Rusia
ocupó este mes para frustrar un intento de Tiflis por restaurar su control sobre
la región separatista de Osetia del Sur.
De manera similar a las cinco reuniones anteriores sobre el tema, el cuerpo de
15 naciones no aprobó ninguna resolución o declaración debido al derecho de
veto de Rusia.
Según Reuters, la reunión se
caracterizó por intercambios de ataques similares a los vistos durante la Guerra
Fría entre los embajadores de Estados Unidos y Rusia, en un reflejo de la
creciente tensión entre ambos países.
El viceembajador estadounidense Alejandro Wolff dijo al Consejo que era una
violación a la carta de la ONU que los estados miembros usen la fuerza contra
otros, y sugirió que las declaraciones de Moscú, que afirma querer proteger a
sus ciudadanos en la región de Osetia del Sur son una farsa.
El enviado ruso, Vitaly Churkin, indicó que la declaración de Wolff era
hipócrita y se refirió a la invasión de Irak de marzo de 2003, encabezada
por Estados Unidos, a la que Moscú se opuso fuertemente.
Churkin resaltó que Moscú no podía
reaccionar de otra manera cuando a la capital suroseta, Tsjinvali, "la
estaban borrando del faz de la Tierra". Solicitar la ayuda de la OTAN
tampoco era una opción, con lo ocupadas que están las tropas de esta Alianza en
Afganistán, Kosovo e Irak, afirmó.
"Quisiera preguntar al distinguido representante de Estados Unidos (sobre) armas
de destrucción masiva. ¿Las han encontrado en Irak o aún las están buscando?",
inquirió irónicamente Churkin.
El diplomático ruso preguntó a sus
colegas por qué no se erigieron en defensa del principio de la integridad
territorial hace algunos meses, cuando el Consejo de Seguridad debatía el Plan
Ahtisaari para Kosovo.
La resolución 1244 del Consejo de Seguridad, subrayó, prohíbe explícitamente
a Kosovo proclamar la independencia unilateralmente, y a los demás países,
reconocerla. "¿Qué pasa con su respeto hacia el derecho internacional?",
inquirió.
Irakli Alasania, embajador de Georgia ante las Naciones Unidas, calificó de
"criminal" la actuación de Rusia en este conflicto y afirmó que "la invasión
rusa en Georgia es un acto de autodestrucción".
El embajador adjunto de EEUU en la ONU, Alejandro Wolf, manifestó que Washington
"condena categóricamente" a Moscú por el uso de la fuerza contra Georgia
y la violación de la integridad territorial de este país.
Representantes de Gran Bretaña y Costa Rica ante la ONU, John Sawers y Jorge
Urbina, también criticaron a Rusia al señalar que el uso de la fuerza se
contradice con las normativas del derecho internacional, y que el
reconocimiento de dos repúblicas rebeldes constituye una violación de las
resoluciones adoptadas anteriormente por el Consejo de Seguridad.
Cubriendo otro frente de ataque, el viernes Rusia lanzó una nueva crítica a
Occidente.
El ministro de Exteriores, Sergei
Lavrov, acusó a los países del G-7 -Estados Unidos, Reino Unido, Francia,
Alemania, Italia, Canadá y Japón- de justificar la intervención de Georgia
contra Osetia del Sur y Abjazia al criticar la decisión de Moscú de
reconocer la independencia de estas dos regiones georgianas.
Mientras tanto, y a cuatro días de
la cumbre extraordinaria que los Veintisiete mantendrán este lunes en Bruselas
la palabra "sanción" empieza a figurar en el lenguaje diplomático de los
dirigentes europeos.
El ministro de Exteriores francés,
Bernard Kouchner, reconoció el jueves desde París que algunos países de la UE
exigirán en Bruselas la imposición de sanciones contra Moscú y que el presidente
de turno de la UE, Nicolas Sarkozy, ya trabaja en un texto "fuerte" que refleje
la voluntad europea de "no aceptar" los últimos movimientos de Moscú.
Estados Unidos, por su parte,
según voceros del Departamento de Estado, estudia la anulación del
acuerdo de cooperación nuclear civil, para presionar a Rusia a replegar sus
tropas en los puntos estratégicos de Georgia.
La prensa europea coincide en que
si hay sanciones a Rusia las mismas van a tener consecuencias en sus relaciones
con la UE, aunque nadie se atreva a calibrar todavía de qué tipo y hasta donde
serán capaces de llegar los jefes de Gobierno de la UE el próximo lunes.
La UE y Rusia son ante todo
grande socios comerciales, destaca la prensa europea
La UE representó en 2007 el
51,5% de la balanza comercial rusa y fue su mayor inversor extranjero en
Rusia (con el 75% de las inversiones directas extranjeras y 17 millones de
euros), todo ello a cambio del 25% del gas ruso que consume Europa.
Pero más allá del nexo económico,
ambos bloques comparten kilómetros y kilómetros de frontera que les convierten
en inseparables socios geoestratégicos, destacan analistas de al zona del euro.
De acuerdo con esta visión, La UE
sabe que su vecino es clave para la paz y la estabilidad de la zona, además de
el mayor guardián en la lucha contra el tráfico ilegal de drogas, armas y
personas procedentes de Asia que entran a la eurozona.
El grupo de análisis de conflictos
internacionales International Crisis Group (ICG) habló de las tres sanciones
"más susceptibles" de ser aprobadas el próximo lunes contra Rusia: la
paralización de las negociaciones para facilitar el trámite de visados, la
suspensión de las negociaciones para la firma del Pacto de Asociación con Rusia
y la congelación de las negociaciones para la entrada de Moscú a la
Organización Internacional del Comercio (OMC).
Además, el ICG hablaba ayer de la
"necesidad de adoptar otras sanciones más simbólicas", como limitar su
participación en las conversaciones del G8 o la organización de los JJ.OO. en
Sochi en 2014, porque "los símbolos importantes» con un país clave para la
estabilidad y la paz internacional".