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Soldado de las fuerzas rusas en
Abjasia (Foto RIA Novosti) |
La tensión en el Caucaso
volvió a subir este lunes después de que EEUU, en un comunicado de la Casa
Blanca, advirtió a Rusia que debe sacar sus fuerzas del país "inmediatamente"
cumpliendo su promesa de retirarse de Georgia. El presidente ruso, Dmitri
Medvedev, agregó más presión al afirmar que Rusia "volvería a actuar
igual" ante un caso similar en Georgia.
IAR
Noticias /
Agencias
El portavoz de la Casa Blanca Gordon Johndroe, aseguró desde Texas, donde
pasa sus vacaciones en su rancho el presidente de EEUU, George W. Bush, que
EEUU sigue muy de cerca la evolución del conflicto entre Rusia y Georgia.
A pesar de que el presidente de Rusia, Dmitri Medvedev, prometió el domingo que
sus tropas empezarían a retirarse de Georgia este lunes, las tropas rusas
mantienen sus posiciones dentro de la ex república soviética, informan
agencias rusas y occidentales.
No obstante el anuncio, Anatoli
Nogovitsin, subjefe del Estado Mayor del Ejército ruso, había expresado que la
retirada será "gradual" y aclaró que no se trataba de una retirada sino de un
repliegue.
El corresponsal de la BBC Gabriel Gatehouse, quien está a 35 kilómetros de la
capital Tiflis, informó que aunque se ha visto movimiento de tropas, no hay
evidencia de una retirada, y que las fuerzas rusas todavía controlan la
ciudad de Gori y el pueblo de Igueti.
No obstante, la actitud en Georgia se podría resumir con "ver para creer",
informan los corresponsales de la BBC, lo cual no sorprende si se tiene en
cuenta que el martes de la semana pasada el presidente ruso declaró que "la
operación militar en Georgia llegó a su fin", y lo que sucedió fue todo lo
contrario.
Por medio de sus funcionarios
Rusia recalcó en varias oportunidades que este repliegue se está llevando a cabo
desde el lunes, aunque advierte que el retiro será "gradual" y llevará tiempo.
Por su parte, Georgia afirmó este
lunes que "no hay señales" de que Rusia esté retirando sus fuerzas tal y
como prometió, e incluso denuncia que se han incrementado.
La actual crisis entre Rusia y
Georgia comenzó el 7 de agosto cuando fuerzas georgianasinvadieron por sorpresa
a la la región separatista de Osetia del Sur, la cual declaró su independencia
tras el fin de la guerra civil en 1992, pero cuyo estatus no ha sido reconocido
por ningún país del mundo.
Este lunes el presidente ruso,
Dmitri Medvedev, afirmó que Rusia volvería a actuar exactamente del mismo
modo ante un caso similar al que desató este conflicto.
"Quien crea que puede matar ciudadanos rusos impunemente recibirá una
respuesta demoledora", declaró el mandatario en un acto con veteranos de la
Segunda Guerra Mundial en la ciudad de Kursk, unos 500 kilómetros al sur de
Moscú, según cita la agencia de noticias Interfax.
Rusia justificó su ofensiva del 8 de agosto como una respuesta al ataque de
tropas georgianas en la región separatista de Osetia del Sur, la mayoría de
cuyos ciudadanos tiene nacionalidad rusa. "Esta agresión georgiana es inédita en
la historia", criticó Medvedev, que advirtió: Moscú "no permitirá jamás"
ese tipo de actuación.
El jefe del Kremlin consideró que Rusia es un país "amante de la paz", pero
militarmente poderoso: "No atacamos a nadie, pero estamos suficientemente
armados como para responder una agresión".
Medvedev subrayó que Moscú no quiere un aumento de tensión en la situación
internacional. "Pero queremos que se respete nuestro país, nuestro pueblo y
nuestros valores".