(IAR Noticias)
12-Agosto-08
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Tropas de Georgia al retirarse de la capital de Osetia del Sur. (Foto
EFE) |
Cuando el viernes pasado
Georgia invadió Osetia del Sur previendo que EEUU y la Unión Europea en pocas
horas iban a detener el conflicto
(ese era el principio de un
plan de intervención extranjera en el Cáucaso) no contaba con dos "imprevistos": Que la
diplomacia de Moscú iba a paralizar el consenso para un "cese el fuego" en la
ONU , y que las fuerzas rusas iban a emplear todo su poder de fuego para
contraatacar y expulsar a las tropas georgianas con ferocidad demoledora.
Este martes, ignorando los llamamientos a un alto el fuego y las advertencias de EEUU y las potencias europeas, la maquinaria militar de Moscú, luego de rodear a
Georgia por aire, mar y tierra, extendió sus operaciones militares en toda la
región y parece dispuesta a lograr un objetivo central: Tomar la capital de Georgia, un
enclave estratégico de EEUU en el Cáucaso. De manera tal, que la estrategia de
Moscú, que soportó con paciencia las "revoluciones naranja" con imposición de
gobiernos pro-EEUU en el espacio postsoviético, hoy parece confiar en su
potencial económico-energético-militar para desafiar a la potencia hegemónica
del capitalismo sionista y sus socios de la UE diciéndoles "hasta aquí
llegaron: Este es mi patio trasero". Al menos ese es el mensaje "registrado" por
Washington y sus socios del Consejo de Seguridad de la ONU que ya están
lanzando desesperados pedidos a Moscú para "negociar". Precisamente lo que
parecen querer Putin y
Medvedev. Pero antes,
parecen tener un objetivo inamovible: Recuperar Georgia y el control
geopolítico-militar del Cáucaso, y desde esa posición de fuerza abrir el
"diálogo" con Washington en el Consejo de Seguridad. Como decía Rumsfeld (de
quien seguramente aprendió Putin):
"Consigues muchas más cosas con buenas palabras y una pistola, que con buenas
palabras solamente". Esa es la lógica de hierro que está utilizando Moscú en el Cáucaso.
Informe especial
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Un georgiano llora el cuerpo de un muerto. |
Mientras
las tropas georgianas, diezmadas por el poderío militar ruso, se replegaban
hacia la capital de Georgia, Tiflis, en la madrugada del martes las tropas
de Moscú penetraban cada vez más en su territorio, ignorando los
llamamientos de EEUU y la Unión Europea a un alto el fuego.
Entre el lunes y las primeras horas del martes (hora de Georgia), el teatro de operaciones de la guerra
del Cáucaso ya se había extendido a Abjasia, la otra región separatista, y los
tanques rusos ya se desplazaban en distintas ciudades de Georgia, quien ha pedido
un alto el fuego rechazada hasta el momento por Moscú.
"El Ejército georgiano está replegándose para defender la capital. El Gobierno
está buscando urgentemente la intervención internacional para evitar la caída de
Georgia", dijo un comunicado georgiano citado por varias agencias.
El presidente Mijail Saakashvili, a quien el embajador de Rusia en la ONU llamó
"hijo predilecto de Bush", dijo que las fuerzas rusas habían tomado
el control de la principal ruta de este a oeste de Georgia, partiendo el país.
Luego instó a los georgianos a permanecer en sus casas y evitar caer en
el pánico.
El Gobierno de Rusia criticó duramente a Georgia por no mantener su
promesa de detener los combates en la región de Osetia del Sur, ya bajo control ruso, donde el conflicto comenzó el jueves pasado.
"Estamos
trabajando con la comunidad internacional, pero todo lo que hemos obtenido hasta
el momento son palabras, declaraciones, apoyo moral y ayuda humanitaria", dijo
Saakashvili en un discurso televisado. "Pero necesitamos más: queremos
detener a este bárbaro agresor", señaló olvidándose que su país invadió
Osetia del Sur el viernes pasado.
Según el corresponsal de Reuters, un "sentimiento de inquietud se apoderó de
Tiflis" por primera vez en cuatro noches, cuyas calles quedaron prácticamente
vacías, sin manifestación nocturna de los partidarios del presidente.
Las tropas
rusas -según la cadena BBC- penetraron el lunes en Georgia desde la región
separatista de Abjasia en lo que parece ser una escalada en el conflicto entre
Tiflis y Moscú en momentos en que se intensifican las gestiones de EEUU y la UE
para detener el conflicto y salvar a su aliado estratégico desde el Consejo de
Seguridad de la ONU.
El
Ministerio de Defensa de Rusia argumentó que la acción se realizó para
impedir que las tropas georgianas se reagruparan y realizaran nuevos ataques en
Osetia del Sur, la región separatista de Georgia invadida el viernes por las
tropas de Tiflis.
Durante el lunes, los militares rusos lanzaron un ultimátum exigiendo a las
fuerzas georgianas en la zona que depusieran las armas o afrontaran una acción
militar, Aparentemente, la demanda fue rechazada por el Ministerio del
Interior de Georgia.
"En este
momento, el ejército de invasión de la Federación de Rusia ha entrado en el
territorio georgiano, fuera de las zonas de conflicto de Abjasia y Osetia del
Sur. El ejército georgiano se está retirando para defender la capital Tiflis",
dijo este lunes el gobierno de Georgia citado por varias agencias.
El primer
ministro ruso Vladimir Putin acusó a Washington de "molestar" las operaciones
militares rusas ayudando a la repatriación de los soldados georgianos
desplegados en Irak, y denunció el "cinismo" estadounidense y su "capacidad
de presentar al agresor como víctima de la agresión".
Según el mando militar ruso, las pérdidas en Osetia del Sur se elevan a 18
soldados muertos, 52 heridos y cuatro aviones derribados. Catorce militares
están en paradero desconocido.
Según Tiflis, Georgia abatió "18 ó 19" aviones rusos, y "cientos de soldados
rusos" murieron en los combates.
Autoridades georgianas por su parte aseguraron que las tropas de Moscú
habían ocupado la ciudad de Gori, en el oeste de Georgia, algo que el Kremlin
negó, según la agencia de noticias Reuters.
Añadieron que el aeropuerto internacional y los
suburbios de Tiflis, así como las ciudades de Gori y Poti, un puerto del mar
Negro situado cerca de una terminal petrolera, fueron bombardeados por la
aviación rusa durante la noche del lunes.
Cerca del 80% de los 50.000 habitantes de la ciudad georgeana de Gori huyeron por miedo a los
bombardeos rusos en la zona, dijo a la agencia AFP un portavoz del Alto
Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).
Por su parte, el presidente de Georgia, Mijail Saakashvili, dijo el lunes en una alocución televisada, que "la mayor parte del país" está ocupada
por fuerzas rusas.
Saakashvili
también dijo a la CNN que Rusia "quiere reemplazar el gobierno de Tiflis"
y aseguró que Moscú quiere tomar el control de las rutas energéticas de la
región.
Rusia controla Osetia y tiene bloqueada a Georgia por tierra, mar y aire, y el
conflicto se extiende al fracasar en la ONU el plan de EEUU y la UE para
intervenir en auxilio de su aliado clave en el Cáucaso.
Todo indica que Georgia invadió
desde el viernes a Osetia del Sur contando con que una rápida intervención de la
ONU impulsada por EEUU y la Unión Europea sentaría las bases para una
intervención extranjera en la región en desmedro de la influencia rusa que actúa
como fuerza de paz en la región. Ese era el plan georgiano según deslizan
agencias rusas.
Rusia y China boicotearon el
consenso en el Consejo de Seguridad de la ONU, y el tiempo comenzó a correr
en contra de las fuerzas georgianas que luego de matar a centenares de civiles y
soldados en Osetia fueron virtualmente acorraladas por los tanques, aviones y
fuerzas de elite rusas que contraatacaron con un poder de fuego abrumador y
tomaron el control en la provincia secesionista.
Según el canciller francés Bernard
Kouchner, enviado a Tiflis, Saakashvili aceptó unilateralmente el lunes "casi
todas las proposiciones" de la Unión Europea y la Organización para la Seguridad
y la Cooperación en Europa (OSCE) de cara a una resolución del conflicto.
Si embargo, el primer viceprimer
ministro ruso, Serguei Ivanov, descartó las proposiciones de la UE para un
alto el fuego, diciendo que primero "necesitamos un acuerdo por escrito
firmado de un lado por Georgia y del otro por Osetia del Sur y Abjasia de que no
volverán a hacer uso de la fuerza en el futuro".
El representante permanente de Rusia ante la OTAN, Dimitri Rogozin, consiguió la
realización el martes de una reunión extraordinaria OTAN/Rusia, además de acusar
de "genocidio y limpieza étnica" a Saakashvili.
Washington y las potencias europeas,
digitadores del gobierno de Georgia, han instado a Moscú a "aceptar un alto el
fuego inmediato". El premier británico, Gordon Brown, ha afirmado que
no hay "justificación" para proseguir la acción militar rusa que "amenaza la
estabilidad de toda la región".
El Kremlin, bajo la batuta de
Medvedev y Putin, mantiene silencio de radio mientras las tropas rusas siguen
avanzando.
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