Mientras sus tanques toman
ciudades y su aviación ya está bombardeando la capital de Georgia, Rusia se
niega a aceptar un alto al fuego si no hay retirada "real" de las tropas
georgianas en Osetia del Sur, según los funcionarios de Moscú.
El embajador ruso, Vitaly Churkin,
comparó la operación rusa en el Cáucaso con la realizada en 1999 por las fuerzas
de la OTAN en la provincia serbia de Kosovo. "Estamos operando como fuerzas
de paz, no como fuerzas ocupantes", advirtió.
Rusia desarrolla otro "frente de batalla"
en el Consejo de Seguridad con EEUU y las
potencias de la UE, que la acusan de promover una escalada bélica en Georgia y
de boicotear la implementación de un alto el fuego en el Cáucaso.
En Moscú dicen otra cosa: Acusan a
EEUU y a las potencias occidentales de manipular una intervención de las ONU en la
región en desmedro del statu quo de Rusia como "fuerza de paz" en la región.
"El conflicto está fuera de
control", señaló el embajador de
EE UU ante la ONU, Zalmay Khalilzad, que
denunció la "intransigencia" de Moscú en no aceptar el alto el fuego.
El embajador estadounidense acusó
el domingo a Moscú de buscar un "cambio de régimen" en Georgia y de
resistirse a los intentos por alcanzar la paz tras días de combates que han
dejado cientos de civiles muertos.
"Me gustaría decir inmediatamente que "cambio de régimen'" es una expresión
estadounidense", señaló Churkin, el representante ruso en la ONU. "Nosotros no
usamos una expresión así. Pero a veces hay ocasiones, y las conocemos, de la
historia, en las que hay distintos líderes que llegan al poder, ya sea en forma
democrática o semidemocrática, y se convierten en un obstáculo", añadió.
Washington introdujo una
resolución exigiendo el cese inmediato de las hostilidades (que hoy padece la asediada Georgia), pero el veto ruso impide llegar a un acuerdo en la
redacción del texto desde hace más de tres días.
Las potencias occidentales
(aliadas de Georgia) acusan a Rusia de querer prolongar el conflicto al
impedir con sus bombardeos la retirada georgiana.
Opinión en la que coincide el
adjunto de la Embajada británica, Karen Pierce, que apoyará la iniciativa de EE
UU. Londres se niega a aceptar que Moscú haga una comparación del conflicto
de Osetia del Sur con el de Kosovo.
EEUU acusa a Rusia en el Consejo de Seguridad y señala directamente a las
"fuerzas externas" -en alusión a Moscú- como responsables del conflicto
en la región, y exige que se vuelva a la situación anterior al 6 de agosto.
En coincidencia con Washington y en línea directa con Sarkozy, Jean-Pierre
Lacroix, número dos de la representación francesa, señaló el domingo que el
Consejo de Seguridad debe apoyar los esfuerzos diplomáticos que están realizando
otras instituciones y países para poner fin a la guerra. "Hay que seguir
trabajando para conseguir el cese inmediato de las hostilidades, ésa debe ser la
prioridad inmediata, porque la gente sufre", afirmó.
Bernard Kouchner, ministro de
Exteriores francés, viajó el domingo a Tbilisi, la capital de Georgia,
para expresarle la solidaridad de la Unión Europea en su enfrentamiento con
Rusia.
Para Kouchner (uno de los
operadores más firmes, junto con Sarkozy, de acciones inmediatas contra Irán)
la guerra del Cáucaso "recuerda demasiado" a la que ensangrentó Bosnia y los
Balcanes durante la primera mitad de la década de los noventa.
El punto de vista que sostiene
Kouchner sobre Georgia y Rusia es el mismo acordado con el presidente Nicolás Sarkozy, actual presidente de la UE, y el presidente George Bush: "Respeto a
la integridad territorial de Georgia, cese inmediato de las hostilidades y
restablecimiento de la situación que reinaba en la zona antes del conflicto".
Sarkozy dijo haber hablado, en persona o telefónicamente, con el primer ministro
ruso, Vladímir Putin, y con Bush, y también con los jefes de Gobierno británico,
Gordon Brown, y español, José Luis Rodríguez Zapatero, entre otros líderes
europeos, para respaldar la postura de Washington en Consejo de Seguridad.
Cierra filas con la posición
del canciller francés el finlandés Alexander Stubb, al frente de la
actual presidencia de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en
Europa (OSCE), quien afirmó que "Rusia es ahora parte del conflicto y no un
mediador". Stubb sostiene que es "imposible que Rusia siga manteniendo su
presencia militar en Osetia del Sur".
El peso y la influencia de Rusia impidió que, en cuatro reuniones de
urgencia, el Consejo de Seguridad de la ONU dictara una resolución de tregua en
el Cáucaso como proponen Washington y sus aliados, mientras el gobierno de
Georgia, luego de invadir Osetia, lanza desesperados pedidos de auxilio para
detener a las fuerzas rusas que avanzan sobre su capital, Tiblisi.
El próximo miércoles, los ministros de exteriores de los distintos países de la
UE se reunirán en Bruselas para intercambiar informaciones con Francia (que
ejerce la presidencia interina de la UE) para discutir una posición común
europea.
Lo mismo que Washington, la Unión
Europea no reconoce la existencia del enclave rebelde de 0setia de Sur,
que Rusia sostiene y defiende con firmeza.
Desde Washington, el
vicepresidente norteamericano, Dick Cheney, expresó su "solidaridad" al
presidente georgiano, Mijeil Saakashvili, expresando un mensaje de apoyo: "la
agresión rusa no debe quedar sin respuesta y su continuidad tendrá graves
consecuencias para las relaciones con Estados Unidos y la comunidad
internacional".
"El vicepresidente muestra la solidaridad de EEUU con los habitantes de
Georgia y su Gobierno, elegido democráticamente, ante la amenaza de la
soberanía georgiana y de su integridad territorial", señala el comunicado
emitido por la oficina de Cheney.