(IAR Noticias) 16-Febrero-08
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Vladimir Putin intenta relanzar a Rusia como la gran potencia del siglo XXI |
Apostando a su continuidad en el poder "por otras vías",
el
presidente ruso, Vladimir Putin, se postuló el jueves como
futuro primer ministro de Rusia una vez que parta del Kremlin en
mayo, y dijo que gozará de importantes prerrogativas ante el
futuro jefe del Estado, con mucha probabilidad su delfín
elegido, Dmitri Medvedev.
"N o es momento de llorar, hay que alegrarse de la posibilidad
de trabajar en otro puesto", dijo Putin, el hombre que
posicionó a Rusia como potencia militar y energética, ante
unos mil periodistas en su última rueda de prensa anual.
Pulverizando su anterior récord de tres horas y media, Vladimir
Putin respondió durante cuatro horas y 40 minutos a un centenar
de preguntas sobre temas tan variados como su relación con el
poder, su balance o incluso su programa para el día de San
Valentín.
Medvedev, un jurista de 42 años, invitó en diciembre a su mentor
a convertirse en su jefe de gobierno; Putin había indicado
entonces que aceptaría la propuesta, pero hasta ahora no había
vuelto a abordar la cuestión.
Los analistas se preguntan cómo Putin, que durante ocho años ha
sido el hombre más poderoso de Rusia, puede convertirse en un
subordinado de Medvedev, a lo que algunos responden que sólo
se trata de un escenario provisional, para asegurar la
transición en el poder.
Al tiempo que dijo no tener ninguna "dependencia del poder",
Putin sugirió que no tiene la intención de desempeñar un papel
secundario y que podría ser primer ministro "todo el tiempo
que Dmitri Medvedev sea presidente", es decir hasta 2012 o
incluso hasta 2016.
El presidente ruso
dijo además haberse "fijado objetivos para este puesto" de
primer ministro al presentar el viernes un programa nacional
hasta 2020. A modo de anécodota, ha sugerido que no colgará el
retrato de Dmitri Medvedev en su despacho.
En Washington, el
Departamento de Estado ironizó sobre las declaraciones
del dirigente ruso.
"Ciertamente no son el tipo de declaraciones que se puedan
esperar en una democracia sana, amplia y vibrante", declaró a la
prensa el portavoz del departamento de Estado, Sean McCormack.
Tal como hace
entender su entorno y la prensa rusa, Putin ejercerá su
influencia sobre su sucesor, lo que, en términos de la realidad,
significa que seguirá dirigiendo el país junto con Dmitri
Medvedev.
Como "presidente
formal" de Rusia, Medvedev deberá, según los expertos,
cultivar dos virtudes principales: Escuchar y ejecutar lo que
ordena y decide Putin, el futuro "presidente en las sombras"
de la segunda potencia nuclear del planeta, coinciden los
expertos rusos.
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Putin, según los
expertos, el futuro "presidente en las sombras" de la segunda potencia
nuclear del planeta. |
Medvedev debe el ascenso de su
carrera en la la élite del poder ruso al propio Putin, quien lo trajo a su
círculo de colaboradores cercanos desde el inicio de los años 1990 para
trabajar en el equipo de gobierno local en San Petersburgo.
Tras desempeñarse como
director de campaña de Putin en el año 2000, Medvedev fue nombrado director
administrativo de la presidencia en el Kremlim y luego gerente de Gazprom,
empresa clave del sector energético ruso.
En 2005, Putin lo nombró vice-primer
ministro encargado de los grandes Proyectos nacionales (salud, vivienda,
educación), lo que fue considerado por los observadores como un nombramiento que
le serviría de trampolín hacia el Kremlin.
Apoyado en su profundo
conocimiento de la burocracia del Kremlin, Medevev es considerado como el
principal responsable de la pirámide política que ayudó a Putin a permanecer sin
tropiezos en la presidencia.
Durante su gestión y utilizando como herramientas estratégicas al petróleo y
al desarrollo armamentista, Vladimir Putin puso en claro mediante nuevos gestos
y movidas que intenta relanzar a Rusia como la gran potencia del siglo XXI
en abierta competencia con EEUU y sus socios de la Unión Europea.
¿Puede Rusia prescindir de la
mano de hierro del hombre que la catapultó nuevamente a la condición de
superpotencia nuclear que hoy disputa áreas de influencia (en una "guerra fría"
intercapitalista") con el Imperio unipolar de Bush?
Mejor dicho: ¿Puede Putin, a los
54 años de edad, prescindir del poder de la Rusia energética-nuclear para
realizar sus sueños de nuevo zar de todas las Rusias?
Putin, apostando a su continuidad
en el poder "por otras vías", completó su obra eligiendo a su "sucesor"
Medvedev.
Un hombre que en el futuro, y al
frente de la "presidencia formal" de Rusia va a cultivar dos virtudes
principales: Escuchar y ejecutar lo que ordena y decide Putin, según los
expertos, el futuro "presidente en las sombras" de la segunda potencia
nuclear del planeta.
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Putin: petróleo
y armamentismo, como herramientas estratégicas |
La "refundación" de Rusia
Vladimir Putin, de 54 años,
presidente de Rusia desde el año 2000, consolidó su liderazgo y su gestión
presidencial a partir del combate contra el "terrorismo checheno", y Bush
proyectó su administración combatiendo al "eje del mal" representado por Bin
Laden y la red Al Qaeda, y contra todo lo que se asociara al
"terrorismo musulmán" por el planeta.
Igual que Bush, Putin
consolidó su poder a partir del complejo militar y de un férreo control sobre
las fuerzas armadas y los servicios de inteligencia, que le posibilitó terminar
con todos sus enemigos, internos y externos.
Emergente de las cenizas de la URSS y de la Guerra Fría, y luego de expulsar del
poder al lobby sionista infiltrado con Yeltsin tras la caída de la URSS, la
Rusia de Putin se proyecta hacia la consolidación de un imperio forjado a partir
de la vieja sociedad capitalista de las armas, el petróleo y las finanzas.
En el marco de la llamada "crisis de los
misiles" con EEUU en Europa, y en medio de un recrudecimiento de la "guerra
fría", la Rusia de Putin acaba de colocar su bandera debajo del Polo Norte,
paralelamente a los movimientos que ejecutan sus bombarderos nucleares en el
Pacífico y a los ejercicios militares con China.
Además, Rusia multiplicó sus
anuncios de fabricación de nuevos armamentos estratégicos y convencionales, e
incrementó en grados notables sus exhibiciones de fuerza militar ante Occidente
para mostrar la voluntad de mantener sus ambiciones de superpotencia en
expansión.
Pero, Putin enfrenta un límite: su segundo período presidencial se termina en el 2008, y la
constitución rusa lo inhabilita para la reelección en las próximas elecciones.
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