Hay un precepto de hierro para entender definitivamente lo que pasa en Irak y en
cualquier país ocupado o dominado por el sionismo imperial USA: Los combatientes
de la resistencia jamás van aparecer con credencial autorizada en una
"conferencia de prensa" oficial con el presidente invasor (en este caso Bush). Y
los verdaderos combatientes de la resistencia (que murieron y siguen muriendo a diario
silenciosamente) no tiran con zapatos, sino con fusiles Kalashnikov. En
consecuencia, los combatientes de la resistencia nunca van a servir de fantoches
mediáticos de la prensa sionista sencillamente porque sus planes no son aparecer
en la prensa del invasor tirando zapatos, sino matar al invasor. Esa es la
delgada y sutil línea interpretativa que diferencia al pasayesco periodista
colaboracionista chií que le arrojó histéricamente los zapatos a Bush de
un verdadero héroe de la resistencia iraquí. Que nunca -por razones obvias- va
a aparecer como "héroe mediático" de los invasores de su país.
Informe
IAR
Noticias
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Finalmente todo se aclaró: El
periodista colaboracionista chií que en un acto histérico (o de búsqueda de fama
mediática) le arrojó los zapatos gritándole "perro" a Bush en la amurallada
"zona verde" de Bagdad terminó pidiendo "perdón" al establishment,
arrepentido de su osadía.
Sólo fue un invento mediático de
la propia prensa invasora, que lo niveló planetariamente como el nuevo
prototipo de la resistencia iraquí al invasor norteamericano.
Y lo peor: Un conjunto de medios
"alternativos" y de "izquierda" -ignorantes del proceso iraquí- compraron el
invento y se sumaron al jolgorio de la celebración del "nuevo héroe" de
la resistencia nacido en la "zona verde" de Bagdad, un lugar amurallado
(custodiado las 24 hs. por tanques, aviones y helicópteros USA) donde se refugian
los empresarios trasnacionales y los altos funcionarios de la ocupación.
El reportero de televisión iraquí,
Muntazer al-Zeidi, que le lanzó los zapatos al presidente de EEUU, George W.
Bush, pidió que lo "perdonen", informó ayer la oficina del primer ministro
del gobierno colaboracionista iraquí, Nuri al Maliki.
El reportero de televisión
Muntazer al Zaidi saltó a la fama cuando insultó a Bush llamándole "perro"
en árabe y le tiró sus zapatos, un gesto muy ofensivo en el mundo árabe,
durante una rueda de prensa conjunta con Al Maliki, el pasado sábado en Bagdad.
Según el vocero del primer ministro, el periodista le escribió una carta al
premier en la que calificaba su acto de "horrible" y sin excusa.
Y aseguró que el reportero añadió
en su misiva: "Pero recuerdo que, en el verano de 2005, cuando entrevisté a Su
Excelencia, me dijo 'entre, siéntase en su casa'. Así que apelo a sus
sentimientos paternalistas para que me perdone".
Zeidi está detenido en un lugar
"desconocido" desde que expresó su desdén por el mandatario estadounidense
durante una rueda de prensa el pasado domingo, lo que lo convirtió en héroe a
los ojos de muchos árabes.
Medios locales relatan que un
enjambre de medios y periodistas internacionales revolotean en la "zona verde"
para conseguir una "exclusiva" con el héroe nacido de las filas del
colaboracionismo.
Por otra parte, el juez que
instruye la causa, Dhiya al-Kenani, dijo que lo detuvo para "protegerlo" y que
los zapatos en cuestión han sido destruidos por agentes de seguridad iraquíes y
estadounidenses tras comprobar que no contenían explosivos.
"Habría preferido tener los
zapatos como prueba para el caso pero como Muntazer al Zaidi confesó y las
imágenes de televisión lo confirman, la investigación puede proseguir", declaró
a una agencia de noticias.
El periodista chií fue
presentado ante un juez el pasado martes y admitió haber llevado a cabo "una
agresión contra un presidente", un delito que puede ser penado con hasta 15
años de cárcel, según fuentes judiciales.
Pero hay un detalle que podría
convertir a Zaidi en un icono mediático de la envergadura de una estrella de
Hollywood: El periodista podría ser sometido a un juicio cuya proyección
mediática (y utilización comercial) lo convertiría en un "show internacional".
En Internet -receptáculo
contradictorio de lo más brillante y lo más estúpido de la inteligencia humana-
ya se lanzó un festival de videos y sátiras de entretenimiento con el
lanza-zapatos convertido en héroe de historieta.
De cualquier manera, la "cruzada"
de Zaidi contra Bush -tomada en broma hasta por la Casa Blanca- fue una "nota de
color" que demostró como las cadenas mediáticas internacionales pueden convertir
un absurdo (un periodista chií colaboracionista tirándole con sus zapatos
al jefe del Imperio invasor) en una "gesta de liberación" del pueblo iraquí.
Los zapatos "liberadores"
Para los que ignoran lo que sucedió y está sucediendo en Irak es un marketing
sorprendente: Bush, el presidente del Imperio ocupante, esquivando con maestría
dos zapatos arrojados como proyectiles contra su persona no deja de ser una
"rareza" de alto impacto periodístico. Y como era de suponer, la propia prensa
del sistema y los propios cómplices de EEUU en el país ocupado se
encargaron de convertir al "arroja-zapatos" en un "héroe nacional" de la causa
liberadora anti-EEUU en Irak.
Bush luego ironizó e hizo bromas
con el incidente, y no era para menos: Que el presidente del Imperio
invasor, después de más de cinco años de ocupación sangrienta (los muertos
civiles en Irak se estiman entre 600.000 y un millón) fuera atacado con dos
zapatazos es la prueba más contundente de que Bush no está al alcance de los
fusiles Kalashnicov de la resistencia iraquí.
Además (y por razones obvias), ningún
integrante de la resistencia iraquí (de origen suní) podría estar
participando de una conferencia de prensa con Bush custodiado no solamente por
un ejército de marines sino por un enjambre aviones y helicópteros
de ultima generación que tapaban virtualmente la luz del cielo de Bagdad.
El periodista "atacante" de
Bush se encontraba en el lugar como parte (chequeada por la inteligencia
estadounidense) del decorado de colaboracionistas iraquíes de la
ocupación que -con el farsesco primer ministro iraquí (de origen chií) , Al
Maliki- formaban parte del escenario de la despedida oficial del comandante en
jefe de los invasores en Irak.
Así que no hubo "sorpresas": La
escena fue montada como parte del marketing imperial orientado a demostrar que
en Irak los enemigos del Imperio (en la zona verde) gozan de "libertad de
expresión"·, aunque después se los detenga por un rato por atentar
contra el libre desplazamiento de un "presidente extranjero".
Y por si fuera poco, hay algo más
absurdo aún: El "atacante" de Bush (convertido en "héroe nacional" de la
liberación iraquí) es un ciudadano de origen chií, la comunidad que
apoyó en forma masiva la invasión y ocupación militar de EEUU y que hoy
conforma la mayoría del gobierno colaboracionista iraquí.
Los chiíes (más del 60% de la población iraquí) no pelean contra EEUU, sino que son sus socios políticos en la ocupación
militar. Los que pelean militarmente con las tropas
ocupantes estadounidenses son los suníes (25% de la población
iraquí) que controlaron el poder durante más de tres
décadas con el Partido Baas y Saddam Hussein.
Kurdos y chiíes (incluso una minoría suní) votaron masivamente
en las elecciones con ocupación militar, eligiendo en las urnas
al gobierno "formal" colaboracionista de EEUU que legitima
socialmente la presencia de las tropas invasoras en Irak.
En conclusión: No hay una "resistencia iraquí" compacta que pelee contra las
tropas invasoras, sino que hay una "resistencia suní" que
pelea simultáneamente contra EEUU y sus cómplices chiíes y
kurdos.
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El clérigo colaboracionista chiita Moqtada al Sadr durante un discurso a sus seguidores |
Los "colaboracionistas"
En complicidad con los chiíes, y c
omo
corresponde a la lógica del invasor, EEUU creó en el 2006 su propio "tribunal de justicia"
para juzgar al ex régimen que derrocó cuando invadió Irak en marzo de 2003, y a
su presidente, Saddam Hussein, al que en enero de 2007 condenó a morir en la horca acusado de
"crímenes de lesa humanidad".
"El lanzamiento de zapatos a Bush por periodista
de Irak es la reacción de esta nación a los imperialistas", titula hoy la
agencia IRNA del régimen teocrático que gobierna Irán.
El general Mir Feisal Bagherzade, jefe de la Fundación de Obras y Difusión de
los Valores de la Defensa Sagrada de Irán, ha manifestado sobre el incidente de
hace dos días en Bagdad, cuando durante una rueda de prensa que daba el
presidente de EEUU, George Bush, un periodista iraquí le arrojó sus zapatos
mientras le llamaba “perro”. “Ese gesto es en realidad la reacción cultural
del pueblo de Irak ante los extranjeros dominadores”, ha manifestado el
general.
Paradojalmente, los ayatolas iraníes
protectores de los chíie iraquíes fueron los socios estratégicos de Bush y los
halcones, en el primer intento fallido (la primera "Guerra del Golfo" con
papá Bush) y en la invasión de marzo del 2003 a Irak.
Los servicios de inteligencia de los
ayatolas fueron socios de la CIA, el Mossad, y el M-16 británico, en el
armado y el entrenamiento de los grupos operativos que intentaron asesinar o
derrocar a Saddam Hussein para que las tropas norteamericanas tomaran Irak sin
disparar un solo tiro.
Luego, el clero de Teherán negoció con
Washington una "salida democrática" de la ocupación de Irak colocando a
los clérigos y políticos chiíes como regentes de un gobierno civil de
ocupación norteamericana.
Parece una paradoja, o un
fenómeno de características esquizofrénicas, que Irán, el principal enemigo de
EEUU, en la mira de las próximas operaciones militares del Pentágono, sea a la
vez su principal socio en la ocupación de Irak a través del poderoso clero
chií que controla el gobierno y las fuerzas de seguridad en ese país.
Los clérigos y
dirigentes chiíes, por su parte, cómplices confesos de la invasión y ocupación
norteamericana, aprovecharon el ancestral odio entre chiíes y suníes,
alimentado por tres décadas de dictadura suní con Saddam Hussein, para construir
entre su comunidad la expectativa de una "apertura democrática" que
llevara a la construcción de un gobierno islámico representativo de todos los
chiítas.
La resistencia suní
quedó sola en el teatro de batalla contra los invasores, y el grueso de
la comunidad chií (el 60% de la población iraquí), influenciada por los
clérigos pro-Irán, se sumó a la parodia de "elecciones
libres" convocada por Washington y el gobierno títere de Iyad Allawi.
Se terminó el sueño de suníes y
chiíes combatiendo en la misma trinchera contra el norteamericano invasor, y,
sin la intervención de Maquiavelo, Irak permaneció dividido y ocupado, donde
cada cual habla el lenguaje de sus propios intereses.
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Saddam en la horca, flanqueado por sus verdugos
chiíes (Foto Reuters)
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Los verdugos de la resistencia
Y como dicen algunos
iraquíes con experiencia y sabiduría: el día que los invasores norteamericanos
privilegiaron a la comunidad chií por sobre los suníes,
establecieron las bases de la guerra civil, que hoy funciona de las manos
de escuadrones de la muerte controlados por la CIA que salen de las estructuras
del gobierno chií pro-Irán.
Según medios de inteligencia árabes
los escuadrones de la muerte están infiltrados (o mimetizados) dentro de
los cuerpos de seguridad manejados por el ministerio del Interior iraquí, cuya
operatividad esta controlada por las formaciones confesionales chiíes de al-Dawa
y del Consejo Supremo de la Revolución Islámica en Irak.
Esas organizaciones se encuentran
bajo el liderazgo de los clérigos y dirigentes chiíes, caso del gran ayatolá
Sistani, que colaboraron con la invasión norteamericana, y hoy conforman la
mayoría del gobierno iraquí colaboracionista elegido en las urnas.
Con vinculaciones directas con Irán
estos escuadrones, reclutados entre las milicias armadas chiíes y entrenados por
oficiales norteamericanos e israelíes, mantienen un conflicto armado de vieja
data con la resistencia de origen suní conformada por ex integrantes del partido
Baas y los cuerpos de seguridad del ex régimen de Saddam Hussein.
Esos cuerpos irregulares, comandos
especiales "torpedos", fueron creados con la misión precisa de buscar y
exterminar "selectivamente" a los jefes, líderes y cuadros militantes de la
resistencia suní y del partido Baas, mediante operaciones clandestinas que
recrean tácticas operativas empleadas por el ejército israelí en Palestina y
Medio Oriente.
La imbricación con la CIA, el Mossad
y la inteligencia británica, de estos grupos es directa, y sus vínculos
provienen de la época de la resistencia iraquí en el exilio, cuando el
Consejo Supremo de la Revolución Islámica y otras organizaciones
confesionales chiíes operaban conjuntamente con la inteligencia judeo-norteamericana
para derrocar o asesinar a Saddam Hussein.
La coalición de la "oposición
iraquí en el exilio", financiada por la CIA y el Departamento de Estado,
tenía una pata en Washington y otra en Teherán, y su función era montar
operaciones de asesinato de Saddam y preparar el terreno para la invasión
militar de EEUU.
Sus bases operativas y logísticas
funcionaban simultáneamente en EEUU y en Londres, y sus jefes más sobresalientes
eran el ex ministro Iyad Allawi, el ex "preferido" del Pentágono, Ahmed Chalabi, y el
propio gran ayatolá Sistani, un apéndice del régimen de Teherán instalado en
Irak
Hoy la función y misión de esos
grupos, reciclados en escuadrones de la muerte, se orienta a la cacería y
exterminio de combatientes suníes y a la alimentación del clima de "guerra
civil" mediante atentados a instituciones y centros religiosos chiíes que
luego son atribuidos a la resistencia suní.
Este es el escenario en el cual un
periodista colaboracionista chií le arrojó histéricamente dos
zapatazos a Bush gritándole ¡"Perro"!.
La prensa internacional y las propias usinas del poder chií
colaboracionista lo erigieron rápidamente en "héroe
nacional" de la resistencia al invasor. El mejor de regalo de despedida que
le podían hacer a Bush.