Sin alteración en la agenda electoral, se cumplió la profecía de campaña: Con
guerra ganaba McCain, con crisis financiera ganó Obama. Ahora puede cumplirse
otra profecía: Bush y los halcones tienen 77 días para construirle a Obama un
"campo minado" que estalle antes de que asuma y lo conviertan en un presidente
debilitado y sin autoridad (un virtual derrocamiento antes de asumir). Hay un
tablero con 12 frentes de conflictos estratégicos cuyo botón de activación está
en manos de Bush y de los halcones de la Casa Blanca. En esa agenda, el triunfo
electoral de Obama es apenas una anécdota.
Informe especial
Manuel Freytas (*)
manuefreytas@iarnoticias.com
Las encuestas marcaron el ritmo
del resultado: Más del 70% de los estadounidenses consideran la "seguridad
nacional" de EEUU y la "guerra contraterrorista" como cuestiones prioritarias
ante cualquier otro tema, y más de un 66% consideraban a McCain como el "más
apto" para comandar un conflicto militar. En las antípodas, más de un 70% se
inclinaba por Obama a la hora de resolver la crisis financiera.
El resultado era cantado: Con
guerra y terrorismo ganaba McCain, con crisis financiera y sin
conflicto militar-terrorista ganaba Obama (como finalmente sucedió).
Los primeros que lo sabían eran
los halcones republicanos que dejaron -para sorpresa de los expertos- que Barack
Obama se convirtiera en Presidente de EEUU sin activar ninguno de los conflictos
militares latentes existentes en Asia, Medio Oriente y Europa del Este.
Tampoco, en ningún momento -y
también para sorpresa de los especialistas- aparecieron las clásicas
"amenazas terroristas" (en videos) de Bin Laden que se hicieron presentes
cíclicamente cada vez que la administración Bush necesitó "legitimarse"
local e internacionalmente (ya sea para una elección interna, para levantar imagen
o para justificar una invasión militar).
Durante ocho años de gestión, Bin
Laden y Al Qaeda se convirtieron casi en una "herramienta de Estado" para
Bush y los halcones neocons que convirtieron al "terrorismo" ( y a la "guerra
contraterrorista") en su principal estrategia de supervivencia en el poder.
Hay suficientes pruebas
históricas en la materia: El 11-S sirvió de justificación para las
invasiones de Irak y Afganistán, el 11-M en España preparó la campaña de
reelección de Bush y fue la principal excusa para que EEUU impusiera en la ONU
la tesis de "democratización" de Irak legitimando la ocupación militar, el 7-J
en Londres y las sucesivas oleadas de "amenazas" y "alertas rojas" le
sirvieron a Washington para instaurar el "terrorismo" como primera hipótesis de
conflicto mundial, e imponer a Europa los "planes contraterroristas"
hoy institucionalizados a escala global.
En la reelección presidencial del
2004, cuanto Kerry punteaba por una pequeña diferencia las encuestas, a pocas
horas de los comicios, Bin Laden se hizo presente amenazando con hacer estallar
la zona financiera de Nueva York y con una oleada de atentados en Europa. Bush
fue reelecto.
¿Porqué Bin Laden y Al Qaeda no se
hicieron presentes esta vez para rescatar a McCain y asegurar la continuidad de
la Casa Blanca en manos de los republicanos?.
Hay tres razones principales: La
debilidad de Bush (termina su ciclo con el más alto grado de desprestigio
que haya cosechado un presidente norteamericano en toda la historia), la
crisis financiera (un conflicto militar, un atentado o una escalada de
amenazas podrían hacer estallar los mercados mundiales y sumir a EEUU en un
caos), la pérdida de influencia de EEUU como potencia capitalista regente
que se acentuaría con cualquier acción militar en campaña electoral (cuando
Putin advirtió sobre el "uso electoral" del conflicto del Caucaso, la UE
se abrió de las posiciones de EEUU y negoció con Rusia).
En el preciso instante que
Barack Hussein Obama fue consagrado presidente electo de EEUU, se abrió un nuevo
escenario para Bush y los halcones de la Casa Blanca: Desde ahora, todo lo que
suceda comenzará a formar parte del legado que recibirá el "presidente negro".
Desde ahora, Obama dejó de ser el
"candidato" para convertirse en el meridiano de todos los acontecimientos
(internos y externos) que tengan como protagonista al Imperio USA. Aunque
"técnicamente" gobierne Bush, los ojos del mundo estarán fijos en Obama. Todo lo
que suceda de aquí hasta que asuma en enero será incorporado a su mochila
presidencial en carácter de "carga" heredada.
Y hay un detalle clave: Faltan
77 días para que Obama asuma el cargo de presidente en ejercicio de EEUU.
Casi un cuarto de año (el actual colapso estalló y se configuró en un mes) con
crisis financiera, con proceso recesivo y despidos masivos que empiezan
extenderse de USA-Europa a todo el planeta. Y ya no será Bush sino Obama
el que tendrá que dar -de ahora en más- las respuestas.
Y hay otro detalle clave: En los
hechos, y durante los 77 días que faltan para que asuma Obama, serán Bush y
los halcones los que tomen las decisiones estratégicas en la conducción del
Estado Imperial norteamericano. Obama estará en el centro de todas las
cuestiones estratégicas, pero el que gobernará será Bush.
Para los expertos: Los 77 días
que le faltan a Obama para asumir en el cargo de Presidente, serán los 77
días que tienen Bush y los halcones para conspirar.
Con una diferencia práctica: Bush
ya no está en el centro de la tormenta, el que está en el eje del huracán es
Obama. El 4 de noviembre marcó el inicio de otra película, con Obama
protagonizando y Bush decidiendo.
El Stalingrado de Obama
No fueron pocos los analistas que
durante la campaña esgrimieron la teoría de un "golpe de Estado" conservador
en caso de que Obama ganara la presidencia. Es una hipótesis insuficiente, dado
que una acción semejante (en medio de la crisis económica-fianaciera) terminaría
de derrumbar la cada vez más deteriorada imagen de EEUU en el escenario
mundial.
Desde la semana pasada, y mientras
Obama pulverizaba a McCain en las encuestas, surgió en los corrillos políticos,
diplomáticos y periodísticos de EEUU la teoría del "campo minado" contra
Obama.
Según esa hipótesis, Bush y los
halcones, durante los 79 días que faltan para la asunción de la nueva
administración, sembrarían de conflictos el camino de Obama, haciendo que el
nuevo presidente asuma desgastado y abrumado por una escalada de conflictos
(hoy latentes) que se sumarían a la crisis económico-financiera.
Ya no se habla de un "golpe de
Estado", sino de una "Operación Stalingrado": Centrar toda la expectativa
internacional en Obama, dejarlo entrar, y desde ahí rodearlo con los conflictos
activados obligándolo a que asuma en medio de una crisis con distintos
epicentros. Algo así como terminar con Obama antes de que asuma.
Durante los 79 días que faltan
para la nueva asunción presidencial hay un tablero y un escenario que pueden
jugar Bush y los halcones republicanos para desgastar a Obama y obligarlo a que
asuma en medio de una crisis multiplicada.
Los 77 días de Bush
Los frentes de conflictos abiertos que pueden
estallar o ser
detonados por la Administración Bush antes de terminar su mandato y de que asuma
Obama, son los siguientes:
Militares
1- Ataque a Irán por parte de EEUU o Israel (un plan ya agendado y planificado por el Pentágono)
2 - Conflicto militar con Siria
con participación de Irak (serviría de justificación para una reacción de
Irán y un ataque de EEUU a Teherán)
3- Desenlace militar judeo-norteamericano
en Líbano y Gaza (la "solución militar" pedida por Israel antes del retiro
de Bush)
4 - Escalada militar con Rusia
y Venezuela en el Caribe (la prolongación del conflicto del Cáucaso y de
Europa del Este).
5 - 11-S terrorista en EEUU y/o Europa
(Consolidación y aggiornamiento de la
"guerra contraterrorista" liderada por EEUU).
6 - Golpe de Estado en Pakistán,
y extensión del conflicto de Afganistán ("Afganización" y ocupación militar
de Pakistán).
7 - Escalada militar en el Cáucaso
o en Europa del Este (Utilización de Ucrania y de Polonia como arietes de un
nuevo conflicto militar con Rusia)
8 - Invasión y ocupación de
Turquía en el Kurdistán iraquí (Produciría una reacción encadenada desde
Irak a todo el Medio Oriente).
9 - Conflicto nuclear Corea del Norte
(Pyongyang ya pateó el tablero del acuerdo con EEUU y reanudó la actividad de su
programa nuclear con la activación de su principal reactor)
Económicos-sociales
10- Recesión con estallido social en EEUU
(Las bases están sentadas con los despidos en masa que ya están realizando
los bancos y empresas).
11 Recesión con estallido social en
la Unión Europea (no a causa del precio de la energía y los alimentos como
ya sucedió este año, sino a causa de los despidos de trabajadores que ya se
verifican en bancos y empresas).
12- Colapso recesivo en China y los tigres asiáticos
(Paralizaría en más de un 60% el comercio de exportación e importación y
haría estallar, en primer término, las economías de EEUU y la Unión Europea).
Resumiendo:
Con el resultado de la elección en
EEUU, este martes, Bush se "retiró de escena" y todo el protagonismo y el
centro de la atención mundial de ahora en más recaerá sobre el presidente
electo Barack Obama.
Bush seguirá presidiendo EEUU,
pero lo que pase será cargado al futuro archivo presidencial de Obama.
Serán 77 días, casi un cuarto de
año, donde cualquiera de los conflictos latentes enumerados pueden
estallar y generar una reacción en cadena antes y durante la asunción de Obama.
Se trata de un "campo minado",
donde la potestad de hacer estallar o neutralizar los explosivos se encuentra en
manos del actual presidente de EEUU, o sea de Bush, con Obama como "estrella" y
máximo heredero del desastre. Obama ya es la nueva cara visible de la Casa
Blanca, pero el que todavía tiene el poder es Bush.
Para destruir a Obama antes de que
asuma, la administración de los halcones sionistas neocons solo tiene que elegir
la hora y accionar el botón del "campo minado".
Como se señala en una multitud de
informes de especialistas, Cheney y Bush tienen compromisos firmes con los
halcones militaristas de Tel Aviv que buscan terminar con el plan nuclear de
Irán antes de que desarrolle la bomba.
Si bien Obama es un hijo dilecto
del lobby sionista (liberal) de Wall Street, Israel y el lobby sionista neocons
que hoy controla la Casa Blanca temen que su postura "negociadora" distraiga
la operación militar contra Irán fortaleciendo la resistencia islámica en todo
el Medio Oriente.
En la última cumbre EEUU-Israel en
Washington, según The New York Times y los principales diarios norteamericanos,
ya se acordaron acciones militares en Medio Oriente para destruir la capacidad
de Irán para fabricar la bomba nuclear, antes de que termine el mandato de Bush.
Bush y los halcones tienen 77 días
para construirle a Obama un "campo minado" que estalle antes de que asuma
y lo conviertan en un presidente debilitado y sin autoridad (un virtual
derrocamiento antes de asumir).
Hay un tablero con doce frentes
de conflictos estratégicos cuyo botón de activación está en manos de Bush y
de los halcones de la Casa Blanca.
En esa agenda y ese escenario, el
triunfo electoral de Obama es apenas una anécdota.
******
(*) Manuel
Freytas es periodista, investigador y analista, especialista en inteligencia y
comunicación estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados
en la Web.
Ver sus trabajos en
Google