La
"burbuja financiera" del capitalismo especulador sin fronteras, la
reproducción del dinero por dinero el mismo, se está desinflando y se desmorona
sobre las mismas lacras que inventó.
Pérdida de confianza: Esa
es la clave detonante de la fuga en masa del dinero de las plazas financieras
internacionales.
Y esa pérdida de confianza por
parte del "inversor" (particulares y bancos especuladores) va invariablemente
asociada a la pérdida del control de los Estados imperiales sobre los
sistemas financieros centrales.
La filosofía especuladora del
"apalancamiento" (una economía virtual montada sobre el crédito y el
endeudamiento) estalló cuando la "falta de confianza" de los tenedores de
bonos y acciones (el dinero de papel) los llevó a "efectivizarlos" en dinero
real.
Allí se destapó la mentira y la
falta de respaldo de centenares de billones de dólares transferidos por
asentamientos financieros y papeles que, cuando los tenedores quisieron
convertirlos en dinero contante y sonante se encontraron con la sorpresa de que
el efectivo no estaba donde debería estar: Los bancos.
Hay expertos que sostienen que un equivalente billonario a más de un PBI de EEUU
y Europa juntos circula en papeles sin respaldo
de la "burbuja financiera" que se generó en Wall Street en la década del
noventa desparramando ganancia especulativa a escala planetaria.
Las "súper-fortunas" personales,
los "súper-activos empresariales" se nutrieron de este macro-robo monumental del
capitalismo financiero especulador que inventó una economía paralela: La
economía de papel.
Esa economía es la que hoy está
estallando junto con los macrobancos y macroempresas que lideraron el
desfalco capitalista y que hoy se encuentran con sus bóvedas sobrecargadas de
papeles sin valor: La chatarra de la "burbuja financiera".
En un ciclo de reproducción perversa
del "dinero por el dinero mismo" (transferencias informatizadas a escala
global) la dinámica de los grupos financieros súper-concentrados revela el
predominio del capital especulativo (dinero sin fronteras) sobre el
productivo, como dato más sobresaliente y distintivo de la llamada
"globalización" del sistema capitalista en decadencia.
Como se sabe, y lo destacan una
multitud de expertos, EEUU, la locomotora del sistema capitalista "globalizado",
ha sustituido a la "economía real" por la "economía bancaria", o sea, ha
sustituido a la "economía de los recursos genuinos" (respaldados por la
producción) por la "economía de los papeles" (acciones de deuda sin
respaldo) circulando por los mercados financieros globales.
Durante
el proceso del "boom inmobiliario" en EEUU que devino en la "burbuja
hipotecaria" a escala global, la Reserva Federal mantuvo las tasas bajas,
las calificadoras otorgaron "credibilidad" y "seguridad rentable"
a los bonos, y la prensa financiera (a través de los analistas de
mercado) publicitó la ola inversora de la "burbuja hipotecaria" a escala
global.
Todo
estaba de "buena onda" y la acumulación capitalista funcionaba de
maravillas con la "burbuja" y el festival de bonos y acciones del negocio
inmobiliario de EEUU "globalizado" por medio de los grandes bancos y fondos de
inversión.
De
pronto llegó la "crisis", y desde septiembre del año pasado, la Reserva Federal y las
"autoridades monetarias" del capitalismo cambiaron de la "buena" a la "mala
onda": Comenzaron a subir las tasas e inyectar dinero en el mercado para
"salvar al sistema" mientras vaticinaban (y siguen vaticinando) sombríos
pronósticos para EEUU y la economía mundial.
En
resumen, y como resultante del proceso, los tenedores de los bonos subprime
"desvalorizados" comenzaron a venderlos en masa generando un colapso
generalizado (de todos los índices y acciones) de los mercados financieros
en EEUU, Europa, Asia y América Latina.
Los
gigantes bancarios e hipotecarios comenzaron a derrumbarse arrastrando consigo a
todo el sistema financiero imperial.
Y se
llegó al "lunes negro" de esta semana donde la quiebra del gigante Lehman
Brothers marcó el principio de un salto cualitativo: La crisis
hipotecaria devino finalmente en crisis del crédito caracterizada por una
iliquidez pronunciada y creciente del sistema financiero.
Este jueves, los bancos centrales de EEUU, la Unión Europea, Suiza, Canadá,
Japón y Reino
Unido se han visto nuevamente obligados a reaccionar ante el derrumbe
bancario y hundimiento generalizado de las bolsas a ejecutar una nueva
macro-operación rescate del sistema financiero afectado por un mal que parece
incurable: La iliquidez, convertida en el principal retroalimentador de la
crisis.
En un escenario marcado por el
derrumbe bursátil y las quiebras de los gigantes bancarios del Imperio las autoridades
monetarias de EEUU y Europa informaron el jueves que van a seguir
"auxiliando" a los bancos para evitar que las turbulencias financieras
contaminen la economía real.
Paradojalmente,
EEUU y la Unión Europea, exportadores universales de las doctrinas de "libre
mercado" y "libre comercio" tienen que acudir a la regulación y al salvataje
estatal de las entidades suprafinancieras para salvarlas de la quiebra y
recobrar la "gobernabilidad del sistema".
El BCE y el Banco de Inglaterra
anunciaron que ofrecerán cada uno hasta 40.000 millones de dólares (unos 28.117
millones de euros) en liquidez a un día. La Fed dijo que autorizaría un aumento
de 180.000 millones de dólares en swaps en divisas, al tiempo que el Banco de
Japón anunció unas operaciones en dólares como parte del esfuerzo para hacer
frente a una escasez de liquidez en la moneda estadounidense.
"Estas medidas, unidas a las
tomadas en los últimos días de manera individual por los bancos centrales, están
diseñadas para mejorar las condiciones de liquidez en los mercados
financieros mundiales", dicen un comunicado de esas instituciones.
La acción concertada se produce
por el temor a nuevas quiebras en Wall Street después de una semana en la
que Lehman Brothers solicitó protección contra la bancarrota y Merrill
Lynch perdió su independencia.
El miércoles nuevamente se
derrumbaron las bolsas europeas y asiáticas, el Dow Jones cayó 4.06% y
el Nasdaq 4,94 en Wall Street.
En una muestra de la
"incertidumbre global", el rendimiento de los bonos del Tesoro de EEUU a corto
plazo se hundió el miércoles acercándose bruscamente a cero, niveles nunca
alcanzados.
Esta caída del rendimiento se explica por la corrida de los inversores hacia
títulos considerados como los más "seguros posibles", en un contexto de crisis
generalizada de confianza y dudas sobre la solidez de las instituciones
financieras.
A un año del estallido
de
la crisis subprime en EEUU, el mercado interbancario está "seco",
las entidades financieras -según los especialistas- padecen una "crisis de
confianza" y no se prestan dinero a sí mismas generando inestabilidad en la
economía global.
El miércoles, la furia "vendedora"
y el pesimismo impactaron nuevamente en las acciones de los bancos de inversión
Morgan Stanley y y Goldman Sachs bajaron un 24,22 por ciento y un 13,92%,
respectivamente.
Estos dos gigantes de Wall Street quedan maltrechos luego de la eliminación de
sus rivales: Bear Stearns, Lehman Brothers y Merrill Lynch.
La crisis bancaria (como
efecto de las "subprime") proyectada de EEUU a Europa tiene como protagonistas
centrales a los líderes hegemónicos de la especulación financiera a escala
global: Bear Stearns (quebrado y absorbido), Lehman Brothers
(quebrado) , Merrill Lynch (absorbido), Goldman Sachs (en
lista de espera) , Citigroup (en lista de espera) y J.P. Morgan
(en lista de espera).
Son los símbolos quebrados de la
"burbuja financiera", la economía de papel del mundo "globalizado", que esta
semana comenzó a escribir la palabra "crash" en el almanaque.
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(*) Manuel
Freytas es periodista, investigador y analista, especialista
en inteligencia y comunicación estratégica. Es uno de los
autores más difundidos y referenciados en la Web.
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