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(IAR Noticias) 24-Junio-08
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Cristina en reunión
oficial con el embajador de EEUU, Earl Anthony Wayne, en la Casa Rosada. |
Las líneas
matrices de un poder que nadie nombra pero cuyas redes invisibles están
presentes en todos los niveles de decisión de los procesos económicos,
políticos, militares, sindicales y mediáticos de la Argentina.
Informe especial
Por
Manuel Freytas (*)
1)
La misión estratégica
Si bien las mayorías (por la
complicidad del poder mediático para ocultarla) ignoran la existencia y la función de la
embajada de EEUU en la Argentina, la representación diplomática actúa como
polea de transmisión de las decisiones estratégicas del Imperio en todas
las esferas del poder local (económico, político, militar y sindical).
Hay tres misiones centrales que
cumple la embajada norteamericana en la Argentina: 1) Velar por los intereses
estratégicos (políticos y militares) de EEUU en la Argentina, 2) Velar por los intereses
económicos de los bancos y trasnacionales estadounidenses en la Argentina, y
3) Preservar al país de sucesos que
generen "desorden y caos" (económicos, políticos, sociales) que
puedan alterar la "gobernabilidad institucional".
En resumen, la tarea concreta del
embajador norteamericano en la Argentina consiste en: Hacer lobby empresarial para sus transnacionales en la
Argentina, controlar (con la CIA local) cada paso de las corporaciones del poder
local (empezando por el Gobierno de turno y las FFAA), y controlar y/o
neutralizar los procesos políticos y sociales que puedan alterar la marcha
normal del sistema capitalista en la Argentina (huelgas salvajes, estallidos
sociales, cortes de ruta, etc).
En el actual esquema de
gobernabilidad con el "sistema democrático", el Departamento de Estado
norteamericano y
su representación diplomática ya no utilizan (como en la década del 70)
el poder militar local como elemento de control, sino que se valen de tareas de
inteligencia y de operaciones mediáticas para influir en las decisiones
del poder local.
Para conseguir sus objetivos
estratégicos, la "Embajada" cuenta con una columna vertebral: Las cámaras
empresariales (el poder económico), y los medios de comunicación (el
poder mediático).
Con las cámaras empresariales (la
corporación de poder capitalista), presiona y controla al gobierno de turno, y
con los medios de comunicación (la corporación de poder comunicacional),
direcciona la conducta masiva y presiona al gobierno de turno hacia el objetivo
buscado.
2) El sistema de
control,
con captura y manipulación de información sobre el poder
local.
La "Embajada", a través de la CIA,
dispone de una red interactiva de captura de información en todas las
áreas de decisión de poder (gobierno, ministerios, gobernaciones, intendencias, cámaras empresariales, gremios, etc), que le permite tener una
base de datos actualizada sobre "quién es quién" y las políticas de cada área
del poder, además de las luchas internas de grupos por el poder.
Esto quiere decir, que sin la
necesidad de escuchar conversaciones ni de poner cámaras ocultas (aunque también
lo hace), la CIA local cuenta con información actualizada al minuto de la
actividad pública y privada de cada funcionario, empresario, sindicalista o
político que maneja niveles de decisiones en el poder, el gobierno en primer
término.
La "Embajada" (a través de la CIA y su entrelazamiento con la SIDE y los
servicios locales) sabe antes que nadie a que hora la presidenta Cristina tiene sesión con su
psicoterapeuta, cuales son sus gustos de ropa íntima, sus "deslices" y
"debilidades" de todo tipo, y el monto de los negociados y fusiones
empresariales que su marido, el ex presidente Kirchner, realiza en sus oficinas
de Puerto Madero.
Esa es la razón principal por la cual
la "Embajada" es el "poder invisible" que todos temen y nadie
nombra.
Y esa es la razón principal por la
cual el poder local (empezando por el gobierno de turno) averigua para qué lado
soplan los vientos de la representación antes de dar un sólo paso.
Un error en la lectura de las
"señales", le puede costar la destitución, un proceso judicial por
"corrupción", la cárcel o una muerte "extraña".
"Con la Embajada' no se jode" :
Primer axioma de los que quieren conservarse "saludables" en el poder, empezando
por el presidente de turno.
3)
Las operaciones
encubiertas,
el segundo eslabón de control
Manejando información procesada
de las corporaciones de poder (empezando por el gobierno) la embajada
norteamericana opera
constantemente para direccionar los procesos de acuerdo con sus intereses y
objetivos a través de empresas pantallas, instituciones culturales, económicas,
políticas, etc (por ejemplo las ONG), y agentes vernáculos
infiltrados en los distintos ámbitos.
En las fuerzas armadas, los servicios
de inteligencia y la policía locales, la CIA y el Comando Sur (subordinados a la
"Embajada") mantienen delegaciones y concertan operaciones conjuntas en el marco
de la "guerra contraterrorista" y el combate contra el narcotráfico.
Para conseguir sus objetivos, la
"Embajada" (por vía de la estructura invisible montada por la CIA) no trasmite órdenes sino "señales" y "evaluaciones".
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El embajador de EEUU, Earl Anthony,
en "visita" oficial al ministro de Economía, Carlos Fernández, durante el
conflicto con el campo. |
Por ejemplo: Si quiere que el
gobierno se entere de lo que EEUU piensa sobre el paro agrario, se contacta con
algún directivo de las cámaras empresariales (industriales, bancarias,
agroindustriales, etc) que luego se lo trasmite a los funcionarios de alto nivel
del gobierno como "evaluación propia".
Si quiere direccionar opinión pública
en contra o a favor (o mandar un mensaje público al gobierno) recurre a los
"columnistas estrellas" de los grandes consorcios mediáticos que
habitualmente se reúnen en "charlas de evaluación" con las primeras líneas de la
de la delegación norteamericana.
Generalmente, cuando los expertos que
manejan información estratégica actualizada del poder en la Argentina quieren
saber puntualmente que piensa la "Embajada" en tal o cual tema, no tienen nada más
que leer a columnistas o analistas relevantes en Clarín, La Nación, Ámbito Financiero, etc.
Es lo que hacen los funcionarios más inteligentes del
gobierno, y, en general, todos los que quieren supervivir en el poder.
No obstante ser lo que más temen,
los funcionarios, políticos y sindicalistas jamás hablan en público de la
embajada norteamericana, y menos aún de las redes de control que tiende la CIA
que incluye desde seguimiento de sus vidas íntimas hasta "monitoreos constantes" de
sus negocios en negro en la estructura de la corrupción.
Mientras no se salgan de los
parámetros establecidos para la "gobernabilidad" del sistema capitalista en la
Argentina, la CIA y sus brazos ejecutores locales invisibles solo se limitarán a
tenerlos "bajo control".
Si se salen de madre, si "sacan
los pies del plato" como, por ejemplo, lo están haciendo los Kirchner desde
el Gobierno, la CIA y la Embajada comienzan a desarrollar una operación
orientada al "restablecimiento de la gobernabilidad".
En ese escenario, los que quieren
suceder a los Kirchner en la gerencia del poder capitalista en la Argentina ya andan con la vista en las
"señales" que envía la embajada norteamericana desde la estructura
invisible controlada por la CIA.
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(*) Manuel
Freytas es periodista, investigador y analista, especialista en inteligencia y
comunicación estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados
en la Web.
Ver sus trabajos en
Google
email: manuelfreytas@iarnoticias.com
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