Los síntomas
son convergentes: Mientras la izquierda socialdemócrata (mayoritariamente
controladora del mensaje mediático en el mundo globalizado) ya comenzó a sembrar
"expectativa positiva y trasnformadora" sobre el candidato demócrata, la AIPAC,
la mayor organización del sionismo imperial USA, aplaudió a rabiar el discurso
que pronunció Obama en la institución. Se trata, en términos de señales, de la
más clara evidencia del "continuismo" que representará el candidato demócrata si
accede a la Casa Blanca en enero de 2009.
Informe especial
IAR Noticias
Una cerrada ovación, con los
participantes aplaudiendo de pie, rubricó el discurso que pronunció el miércoles
el ya consagrado candidato demócrata a la presidencia de EEUU, Barack Hussein
Obama, ante el Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel (AIPAC), la
principal organización judía estadounidense.
El senador por Illinois habló inmediatamente antes que Hillary Clinton, esposa
del ex presidente Bill Clinton (1993-2001), y expuso su flamante plataforma
sobre Medio Oriente: diálogo y diplomacia desde una "posición de fuerza para
alcanzar la paz".
Mientras que buena parte de su
conferencia la dedicó a destacar la supuesta "amenaza" que representa Irán para
Israel --como lo hizo recientemente McCain--, Obama recomendó a Israel un curso
a seguir para avanzar en la causa de la paz con Palestina.
"Israel puede dar más libertad de movimientos a los palestinos, mejorar las
condiciones económicas de Cisjordania y abstenerse de construir nuevos
asentamientos (judíos en territorios árabes ocupados), como ya se comprometió a
hacerlo con (el gobierno de) Bush", dijo.
Esto es, el discurso de Obama (a tono
con las posiciones del sionismo liberal demócrata) propone la misma
política imperial para el Medio Oriente sostenida por el sionismo conservador
de la administración Bush (la famosa "remodelación") pero desde una
metodología que antepone la negociación y la diplomacia al uso inmediato de la
fuerza.
Al ser aplaudido por el AIPAC, Obama,
que no es negro sino mulato (hijo de un negro y de una blanca
norteamericana) pasó el gran examen que deben rendir los candidatos
presidenciales de EEUU, además de rendir una prueba de lealtad a la causa
del sionismo imperialista que controla los resortes básicos de la economía y el
sistema financiero de EEUU.
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John McCain: Las diferencias con
Obama solo son de formas: La bandera es la misma. |
En términos de contenidos, los
discursos del demócrata Obama y del republicano McCain buscan los mismos
objetivos con distintas metodologías, representando los intereses estratégicos
del capitalismo imperial que controla los resortes del estado norteamericano.
Pero hay un detalle: Los apoyos a
Obama (así como a Hillary) no provienen de la AIPAC neocon, sino de una rama más
"liberal" del sionismo que habitualmente nutre a funcionarios y políticos del
Partido Demócrata.
Y como dato relevante indicador de la
función complementaria de ambos lobbys judíos (el de derecha con los
republicanos, y el de izquierda con los demócratas) baste mencionar que el
director fundador de WINEP (la rama liberal del lobby sionista), Martin Indyk,
había sido antes director de investigación del Comité de Asuntos Públicos
Estadounidense-Israelí (AIPAC).
La AIPAC (la institución madre del
sionismo estadounidense), cuya
influencia en la política
norteamericana es decisiva,
mantiene bajo su tutela tanto al Partido Demócrata como al Partido Republicano,
cuyos candidatos presidenciales y legisladores toman su participación en los
foros de la entidad como un virtual examen.
La conferencia anual de AIPAC es
una prueba de lealtad a la causa israelí (la "madre patria" del Imperio
sionista) para funcionarios gubernamentales y dirigentes políticos
de alto nivel en Estados Unidos.
Como definición, el
lobby sionista de la AIPAC (liberal o conservador) es una gigantesca maquinaria
de presión económica y política que opera simultáneamente en todos los
estamentos del poder institucional estadounidense: Casa Blanca, Congreso,
Pentágono, Departamento de Estado, CIA y agencias de la comunidad de
inteligencia, entre los mas importantes.
Actualmente, el poder lobbysta que
controla con Bush y Cheney la Casa Blanca, representa las tendencias extremas
del sionismo conservador y militarista, bajo cuyo mandato se desarrollaron la
"guerra contraterrorista" y las invasiones a Irak y Afganistán que inauguraron
una nueva era de conquista de mercados.
Pero no hay que engañarse: El lobby
liberal demócrata que asoma como alternativa de poder con Obama en la Casa
Blanca, representa la "cara complementaria" del poder sionista controlando las
estructuras del Imperio norteamericano.
Los demócratas Samuel Berger, William
Cohen y Madeleine Albright cumplieron, durante la administración de Bill
Clinton, las mismas funciones para el lobby judío liberal que cumplieron los republicanos Dick Cheney, Donald Rumsfeld y Condoleezza
Rice en la administración Bush.
Así como el lobby
neocon de Bush invadió Irak y Afganistán, desde sus puestos en la Casa Blanca
los sionistas judíos "liberales" Berger,
Albright y Cohen,
tuvieron una
participación clave en los bombardeos y posterior invasión de EEUU a
Yugoslavia lanzada por la administración Clinton con la complicidad militar
de la OTAN, en marzo de 1999.
Hoy el lobby
sionista liberal intenta volver al control de la Casa Blanca con Obama (y
posiblemente con Hillary Clinton como vicepresidenta) y su maquinaria mediática
ya lo está vendiendo como una "esperanza progresista", como lo vendió en su
momento a Clinton, y a Carter, durante cuyas administraciones la política
imperial y militarista del Imperio siguió la misma línea que la que impulsaron
los halcones republicanos del clan Bush.
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