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Reparto de comida entre indígenas del
Perú |
Desde que los precios de los alimentos se dispararon causando más hambruna y los
primeros conatos de estallidos sociales en los países más pobres,
las autoridades y organizaciones del sistema capitalista
han adoptado la moda de "denunciar" la propia lacra que generan
con la concentración de riqueza en pocas manos: El hambre mundial. En la misma
postura demencial del FMI, y del G-7 (las siete potencias más ricas) el Banco
Mundial adhiere a la tendencia de denunciar
como una "catástrofe natural" lo que clara y probadamente es la consecuencia más
inmediata de la depredación capitalista con las materias primas y la producción
de alimentos, subordinada a la renta ganancial de los pulpos que controlan su
comercialización a escala mundial.
En esa línea, este miércoles el
presidente del Banco Mundial, Robert B. Zoellick, afirmó en México que la
"crisis alimentaria mundial" continuará hasta 2015 con los actuales altos
precios de los granos y descartó que puedan recuperar los niveles de 2004.
Zoellick, consideró urgente que
todos los países modifiquen sus políticas de producción con el fin de garantizar
el suministro de los granos básicos a las poblaciones, pero nada dijo de las
trasnacionales agroexportadoras que controlan y hegemonizan el comercio
exterior de los países periféricos exportadores, que cartelizan y suben
los precios a niveles astronómicos.
Obviando como siempre que la causa
de la suba de alimentos es la explotación capitalista, el presidente del
Banco Mundial señaló que actualmente existe un "debate" sobre el uso de
granos y productos agrícolas, como el maíz en Estados Unidos y la caña de azúcar
en Brasil, para promover la producción de combustibles biológicos sin encarecer
los precios de los alimentos.
Como ya está lo suficientemente probado y reconocido, la escalada de los precios del petróleo tiene como efecto inmediato la
disparada del precio de los alimentos a nivel mundial, multiplicando a escalas
siderales las ganancias de los consorcios petroleros y de los pulpos de la
industria de la alimentación.
A su vez, los especuladores bursátiles se hacen un festín con las acciones
petroleras en suba en los mercados energéticos.
En las antípodas, y a modo de "producto final" con esta fiesta capitalista de
los "mercados", miles de millones de seres humanos en las áreas más empobrecidas
y desprotegidas del planeta se ven privados del acceso a los alimentos de
consumo básico y se empiezan a rebelar por medio de revueltas y estallidos
sociales
La producción de biocombustibles
procedentes de alimentos, como el maíz, en Estados Unidos, o la caña de azúcar,
en Brasil, ha propiciado en los últimos meses una subida de los precios
mundiales de los principales granos y ha originado el acopio de estos
productos.
La creciente demanda de biocombustibles, que obliga a dedicar
amplias extensiones de cultivo, pone en serias dificultades a las denominadas
"tierras marginales", que cumplen un papel clave para el desarrollo de las poblaciones rurales más pobres
y que suelen ser cultivadas por mujeres, dice el estudio.
Según el último informe del Fondo de Naciones Unidas para la Agricultura y el
Hambre (FAO), la producción de biocombustibles a gran escala amenaza la salud
y las posibilidades de trabajo de los más pobres, acentuando la situación de
exclusión en la que viven millones de campesinos en los países empobrecidos.
La creciente demanda de biocombustibles, que obliga a dedicar amplias
extensiones de cultivo, pone en serias dificultades a las denominadas
"tierras marginales", que cumplen un papel clave para el desarrollo de las
poblaciones rurales más pobres y que suelen ser cultivadas por mujeres, señala
el informe.
La FAO advierte que, convertir
estas tierras en plantaciones para obtener biocombustibles puede provocar "el
desplazamiento parcial o total de las actividades agrícolas de las mujeres a
tierras aún más marginales", con consecuencias negativas en las
posibilidades de las mujeres de obtener alimentos.
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Bush: "capitalismo compasivo" |
El presidente del Banco Mundial explicó que los mercados internacionales "han
detectado los riesgos" que implican los aumentos de los precios internacionales
de granos, pero las autoridades y los gobiernos han tomado "medidas" para
impulsar la producción agropecuaria, en particular en las zonas más atrasadas.
Zoellick olvida explicar un
detalle: En la inmensa mayoría de los países pobres el comercio de granos no lo
controlan los gobiernos, sino las corporaciones que hegemonizan sus comercios
exteriores "privatizados", como es el caso de la Argentina, uno de los mayores
exportadores agrícolas.
Zoellick señaló que la institución
que dirige ha convocado a todos los países socios a establecer un fondo de
emergencia de US$ 700 millones para apoyar a las naciones que
tengan problemas de abastecimiento de alimentos.
Curiosamente, y también para
librar el combate mundial contra el hambre, George W. Bush,
también ofreció la semana pasada US$
700 millones de dólares en ayuda alimentaria para "mitigar" el efecto
de los altos precios de los alimentos en todo el mundo.
Los US$ 700 millones de dólares ofrecidos por Bush,
y ahora por el Banco Mundial, para
"mitigar el hambre mundial" equivalen al 2,54% aproximadamente
de las ganancias del primer trimestre juntas de los gigantes petroleros
EXXON, Shell y BP (27.000 millones de dólares).
Solamente
las ventas de uno de los pulpos principales de alimentación, Nestlé, crecieron
6%, frente al primer trimestre del año anterior, para ascender a los 25.700
millones de francos suizos (US$24.800 millones).
A su vez, la cifra
ofrecida por Bush (700 millones de dólares) para que EEUU encabece la guerra
contra el hambre en el mundo, equivale al 0,1% del presupuesto armamentista
de EEUU (700.000
millones de dólares).
Solamente
para la "guerra
contraterrorista" 2008 en Irak y Afganistán Bush solicitó al Congreso
235.100 millones de dólares.
Como se puede apreciar, tanto la potencia imperial regente, como las máximas
autoridades y organizaciones del sistema capitalista, manejan cifras absurdas y
sin sentido para manipular a la opinión pública mundial y hacer creer que de
veras "combaten contra el hambre" que sus propias corporaciones y bancos generan
a escala mundiaL.
Además, cuentan con el
silencio y la complicidad de la prensa internacional que titula e "informa" sin
analizar estas cifras manejadas como "políticas para combatir el hambre"
que no alcanzan ni siquiera a cubrir un programa alimentario para un país como
Haití.
Lo que "ofrecen", todos juntos, Bush,
la ONU y el Banco Mundial para "combatir el hambre mundial" no superan los
US$ 2.500 millones.
Para mensurar el absurdo de esta
cifra, baste citar la ganancia trimestral de las cuatro primeras petroleras:
Exxon, Shell, Chevron y BP, ganaron más de US$ 35.000 millones solo en los
tres primeros meses del año (esa cifra hay que multiplicarla por cuatro
anualmente).
Solamente
para la "guerra
contraterrorista" 2008 en Irak y Afganistán Bush solicitó al Congreso
235.100 millones de dólares.
Los PBI juntos de EEUU y la Unión Europea (las potencias centrales del sistema
capitalista) ascienden a más de US$ 45 billones (millones de millones).
Como se puede apreciar ante estos números, los farsescos US$ 700 millones
que el Banco Mundial solicita a sus "donantes" (los bancos, empresas y
potencias transnacionales) para "combatir el hambre mundial" prueban que el
sistema capitalista, además ser el gran depredador de la riqueza mundial, está
aquejado de decadencia demencial.