Esto lo convirtió en el "favorito" de
la Casa Blanca y de las usinas conservadoras que hacen lobby bélico contra Irán,
para suceder al Almirante Fallon, cuyas órdenes llegó a desobedecer en claro
alineamiento con Bush.
La promoción de David Petraeus
-según el Post-, que actualmente diirige la "guerra contraterrorista" en Irak
refuerza la posición del lobby neoconservador (encabezado por Cheney) que
promueve un ataque a Irán antes de que Bush termine su mandato.
Según una percepción generalizada
en la prensa norteamericana, la actual obsesión de Bush y de Cheney es no
abandonar el poder sin antes atacar a la "cabeza de la hiedra" conformada
por Irán y Siria, que a su juicio promueven y le dan sustento logístico a los
grupos armados que atacan las fuerzas norteamericanas en Irak.
Según News Week, los últimos
movimientos militares y políticos de los halcones en el gobierno de Bush son
indicativos de que los planes de ataque a Irán están en vigencia, y su
concreción podría estar coordinada con operaciones militares de Israel contra
Siria..
En
los últimos días medios y analistas estadounidenses han destacado que el
problema nuclear con Irán dividió al entorno de Bush en dos líneas claramente
diferenciadas: Partidaria de la "opción diplomática" una, e impulsora de
la "opción militar", la otra.
La secretaria de Estado,
Condoleezza Rice, lidera la "opción diplomática", mientras que Bush, el
vicepresidente Cheney y los funcionarios más conservadores del lobby sionista de
la Casa Blanca, impulsan la "opción militar" para dar un desenlace a la
crisis nuclear con Irán.
En los últimos días -según
consigna News Week- el jefe del Pentágono; Robert Gates, y el jefe del Estado
Mayor, almirante Mullen, que militaban en la opción "realista" de negociar con
Irán y Siria, se pasaron a la trinchera del lobby que impulsa acciones
militares inmediatas para evitar que Irán consiga la bomba nuclear.
El vicepresidente Dick Cheney
y el ex embajador ante la ONU, John Bolton, son los más claros
exponentes ante el establishment de poder de esos planes militares que acaba de
revivir el jefe del Estado Mayor, el viernes pasado.
Precisamente, el
informe de la Casa
Blanca, la semana pasada, vinculando a Corea del Norte y a Siria con actividades nucleares comunes surge en el marco de
una nueva escalada con Irán y un escenario de crecientes rumores de guerra en
la región.
The Washington Post evaluó
que un ataque a Siria y una posible acción bélica israelí contra la guerrilla de Hezbolá en
Líbano podría llevarse a cabo con el respaldo de EEUU, que en
febrero pasado envió tres barcos, el destructor USS Cole y dos buques cisterna,
a las costas libanesas.
En las usinas demócratas del
Congreso se asegura que el informe parlamentario (presentado por la CIA) donde
se vincula a Corea del Norte con supuestos "planes nucleares" de Siria,
fue impulsado por el lobby neocon de la Casa Blanca conducido por el
vicepresidente Cheney.
Este "reverdecer" del lobby
neoconservador del ataque a Irán tiene su epicentro -según The New York
Times- en la Casa Blanca y el Congreso, desde donde McCain y los republicanos
intentan imponer la cuestión del "peligro nuclear" iraní como eje del
debate electoral.
A este objetivo responde -según
News Week- la creación de un comité especial dirigido por Bolton que orientará
los discursos del virtual candidato republicano a la presidencia de EEUU, John
McCain.
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Dick Cheney durante un visita
sorpresa a Afganistán. |
La información de que el vicepresidente de
EEUU, Dick Cheney,
promovió la realización de la reunión informativa sobre el "vinculo nuclear"
de Corea del Norte y Siria en el Congreso,
alimentó las especulaciones de la prensa norteamericana acerca de que los halcones se preparan para una gran
movida en Medio Oriente, que posiblemente revierta el enfoque diplomático que caracterizó el segundo mandato
de Bush.
Además, el momento elegido para divulgar la información sobre los "planes
nucleares" de Siria, es
interpretado por algunos analistas como un intento deliberado por
tensar la relación entre Washington, por un lado, y Pyongyang y Damasco, por
otro.
La operación es interpretada como
una maniobra orientada a provocar una reacción de los halcones
norcoreanos y del régimen de Damasco, que hasta ahora no sucedió, ya que Siria
minimizó el informe, y el gobierno de Pyongiang mantiene (hasta ahora)
silencio de radio.
El intento -según el Post- pretendió desbaratar las prolongadas negociaciones entre el
Departamento de Estado (cancillería) de EEUU y Corea del Norte y
por un acuerdo de paz entre Israel y Siria, con mediación de Turquía.
El lobby encabezado por Cheney es contrario a negociar con Corea del Norte y Siria,
y sostiene una postura a favor de un "cambio de régimen" en ambos países,
provocado por acciones militares que desgasten sus situaciones internas.
"Si no logramos que otros países se nos unan en ese esfuerzo, tendremos que
intentar el cambio de régimen apoyando a los grupos de oposición y cosas así",
dijo recientemente John Bolton, el principal operador internacional del
vicepresidente de EEUU, Dick Cheney.
El lobby en el Congreso y en la
comunidad conservadora basamenta su prédica y accionar en que Irán está a
punto de conseguir la bomba nuclear y hay que evitarlo, y con la denuncia
del "plan nuclear" sirio se pone al gobierno de Damasco en la misma situación.
Por otra parte, se interpreta que
el informe de la CIA impulsado por Cheney fue una
provocación para obligar Corea del Norte a reaccionar y dejar negociaciones a
"seis bandas".
En sucesivos informes, durante el
año pasado y en el curso del 2008, The Washington
Post, The New York Times, y el semanario The New Yorker coincidieron
en informar que los halcones nunca abandonaron sus objetivos de atacar Irán.
La prensa norteamericana, así como
varios medios británicos, han coincidido en
que, desde el año pasado, funciona en el Pentágono un comité para planear un ataque
a Irán que pueda llevarse a cabo sólo 24 horas
después de que el presidente así lo decida.
Un grupo de
planificación especial fue establecido dentro de la oficina de Jefes del Estado
Mayor Conjunto, mientras el
Pentágono realiza continuos ejercicios de bombardeo a las plantas nucleares
de Natanz y Arak, señalaron tanto The Washington Post como The New York
Times.
Con la renuncia del
almirante Fallon y la asunción del Comando Central por el general Petraeus
-señala el Post-
la balanza del poder parece inclinarse para lado de Cheney y del lobby de
halcones que impulsan un ataque militar antes del final del mandato de Bush.
Norman
Podhoretz, el icono doctrinario del lobby neoconservador y uno de los favoritos
de Bush, escribió en un artículo titulado: "El Caso
para Bombardear Irán", en junio de 2007 :
"La verdad llana y brutal es que si Irán será impedido de desarrollar un arsenal
nuclear, no hay ninguna alternativa al uso real de fuerza militar".
El guante ya fue recogido por los
propios demócratas en la campaña presidencial.
La
precandidata presidencial demócrata, Hillary Clinton, señaló la semana pasada,
en declaraciones televisivas a la ABC, que si asume destruirá por completo a
Irán en el caso de que la nación islámica realice un ataque nuclear a
Israel.