|
 |
|
David Petraeus |
El general David Petraeus, actual
comandante de las fuerzas estadounidenses en Irak, fue propuesto por el
presidente George Bush como jefe del Mando Central Conjunto (Cetcom), que
abarca Medio Oriente, y el este de África hasta Afganistán.
"Tras mi recomendación, que el
presidente (George W. Bush) aceptó, nombrará al general David Petraeus nuevo
jefe del Comando Central" estadounidense (Centcom), que supervisa las guerras en
Irak y Afganistán, señaló el jefe del Pentágono, Robert Gates, durante una
conferencia de prensa en Washington.
Actualmente, El Centcom ejerce la
autoridad de comando sobre todas las fuerzas de combate norteamericanas
desplegadas en Medio Oriente y en el área del Golfo Pérsico incluyendo
Afganistán y el Cuerno de África.
Tras el 11-S en EEUU, y ejecutando
la nueva doctrina de "guerra preventiva" de la Casa Blanca, el Centcom
intervino en las invasiones a Irak y Afganistán.
De esta manera el Pentágono seguía
cumpliendo su misión original de apoderamiento militar de los recursos
energéticos-petroleros del Golfo Pérsico, no ya con la "Doctrina Carter", sino
con la doctrina de las "guerras preventivas" contra el "eje del mal" del
período de Bush hijo.
En febrero de 2006, un informe del
Pentágono señalaba que EEUU se preparaba para actuar en "guerras
convencionales simultáneas", y en conflictos irregulares y prolongados como
en Irak, y los expertos aseguran que Irán forma parte de ese proyecto bélico de
conquista de recursos petroleros disfrazado de "guerra contra el
terrorismo" que se inició tras el 11-S.
El general Petraeus, un favorito de Bush y del círculo de halcones que controlan
la Casa Blanca , sustituirá en el cargo al almirante William Fallon,
quien fue desplazado de su puesto luego de que manifestara su oposición a una
posible guerra con Irán y alertara sobre las consecuencias negativas
regionales que acarrearía.
Antes de este nombramiento, el
general David Petraeus, de 55 años,
ex comandante de la famosa 101 división aerotransportada, llamado
"el rey David" por sus colegas, fue designado por Bush para ganar la
"guerra contraterrorista" en Irak.
Mezcla rara de general de
oficina, adornado con un toque de teórico de manual, el nuevo comandante militar
de Bush es un ejemplar de militar imperialista que
combina, en una rara ecuación, un lenguaje "psico-persuasivo" de la ocupación,
con una concepción "contraterrorista" al más puro estilo Bush.
La
capacidad del gobierno de Bush para decidir un ataque contra Irán había sido
boicoteada por la oposición del almirante William Fallon, quien el mes pasado dejó
la conducción del Comando Central por sus discrepancias con la política exterior
predominante en Washington.
Petraeus, en clara sintonía con los halcones de Washington, fundamentó
ante el Senado el incremento de tropas en Irak, y comenzó una escalada contra
Irán acusándolo de financiar y armar el "terrorismo islámico" en Irak.
Como comandante militar elevó a
168.000 el número de soldados estadounidenses en Irak a mediados de 2007, e
incorporó a las fuerzas de ocupación escuadrones de mercenarios sunitas
(financiados por el Pentágono) en la "guerra contraterrorista", dividiendo
a la oposición iraquí.
Esto lo convirtió en el "favorito" de
la Casa Blanca y de las usinas conservadoras que hacen lobby bélico contra Irán
para suceder al Almirante Fallon, cuyas órdenes llegó a desobedecer en claro
alineamiento con Bush.
Al conocerse su designación, la
prensa norteamericana comentaba el miércoles que la designación del general David Petraeus
como máximo comandante militar de EEUU en Medio Oriente garantiza al ala
neoconservadora de la Casa Blanca, encabezada por el vicepresidente Dick Cheney, más posibilidades de
decidir, eventualmente, un ataque aéreo contra Irán antes del final de mandato
de Bush, el 20 de enero de 2009.
Su nombramiento indica -dice el especialista en defensa y seguridad de la BBC Rob Watson- que se mantiene la continuidad de la política militar en Irak y, en
particular, la idea de que los soldados estadounidenses no deben ser retirados
con demasiada premura.
Fallon y Petraeus habían mantenido
una pelea por el control de las decisiones estratégicas por el control de la
"guerra contraterrorista", sobre todo en lo atinente a Irán y su influencia en
Irak, y el anterior jefe del Cetcom llegó a calificarlo de "pequeña basura lameculos".
La alianza de Petraeus con Bush y
los halcones del lobby neocon le restó protagonismo a Fallon en las decisiones sobre
Irak y Medio Oriente, precipitando su renuncia y cuestionamiento a la
política militar de la Casa Blanca.
En sintonía con Bush, Cheney y el entorno guerrerista de los halcones del lobby sionista
neocon, Petraeus considera a Irán como el
principal escollo para "terminar con el terrorismo" en Irak y el Medio
Oriente, y posibilitar de esa manera un desenlace victorioso para las tropas estadounidenses
empantanadas cada vez más en la ocupación militar.
Petraeus llegó a admitir en su último informe al Congreso legislativo en Washington, que había asumido funciones normalmente reservadas al conductor
del Comando Central, especialmente en materia de relaciones con los jefes
militares de la región.
|
 |
|
El almirante Fallon (en la foto junto a Bush) el anterior jefe
del Cetcom se había alineado claramente con la "opción diplomática" en el
conflicto con Irán. |
El lobby del ataque a Irán
En
los últimos días medios y analistas estadounidenses vienen destacando que el
problema nuclear con Irán dividió al entorno de Bush en dos líneas claramente
diferenciadas: Partidaria de la "opción diplomática" una, e impulsora de
la "opción militar", la otra.
En un artículo
publicado el 1 de marzo pasado, el influyente diario diario The New York
Times señalaba que con respecto a Irán (y en general a toda la política
exterior estadounidense) existen dos posiciones en la Casa Blanca: una
"moderada" caracterizada por la búsqueda del diálogo y la "salida
diplomática", personificada en la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y
otra "ultradura" representada y conducida por el vicepresidente Dick
Cheney, que propicia operaciones militares inmediatas contra el régimen
de Teherán.
La secretaria de Estado, Condoleezza
Rice, y el jefe del Pentágono, Robert Gates, lideran la "opción diplomática",
mientras que Bush, el vicepresidente Cheney y los funcionarios más conservadores
del lobby sionista de la Casa Blanca, impulsan la "opción militar" para
dar un desenlace a la crisis nuclear con Irán.
El almirante Fallon el anterior jefe
del Cetcom se había alineado claramente con la "opción diplomática" en el
conflicto con Irán, mientras que el general Petraeus profundizó su alianza con
los lobbystas de la "acción militar" contra Teherán en la Casa Blanca.
Jubilado Rumsfeld, Cheney quedó como principal jefe político
del lobby de la derecha sionista y militarista dominado por un fanático
compromiso y lealtad ciega hacia el Estado de Israel y su política expansiva en
Medio Oriente.
Como se sabe, el
lobby sionista neocons opera (hace negocios y posibilita negocios) sobre los
sectores claves del poder estadounidense que se enriquecen con la guerra:
Defensa, el Complejo Militar Industrial, y los consorcios armamentistas,
petroleros, financieros, tecnológicos y de servicios que se benefician de la
conquista militar de mercados, como en Irak y Afganistán.
Según la prensa británica y
estadounidense, en los últimos meses los que están en favor de adoptar acciones
militares contra Irán antes del término del mandato de Bush han ocupado una
posición predominante, y el presidente estadounidense ha dado todo su apoyo a
la teoría de la "opción militar” liderada por vicepresidente Dick Cheney.
Considerado el
"gran lobbista de la guerra" en la Casa Blanca, el vicepresidente de EEUU,
Dick Cheney, dedica todas sus horas a "promocionar" las ventajas de un
ataque militar a Irán en el Congreso y entre el establishment de poder
estadounidense que se beneficia económicamente de las campañas militares.
Según lo que han deslizado medios y analistas estadounidenses, en los últimos
meses Bush se ha contagiado de la "obsesión" de Cheney por la iniciativa militar
contra Irán, pero en el seno de la Casa Blanca se encuentran con la oposición de
la secretaria de Estado, Condoleezza Rice y del secretario de Defensa, Robert
Gates, a quienes acompañan otros miembros prominentes del "clan Bush" (liderado
por el padre de W) afectos a la búsqueda de una solución en el plano
diplomático.
En sucesivos informes, The Washington
Post, The New York Times, y el semanario The New Yorker coincidieron en
que se ha creado un comité en
el Pentágono para planear un ataque que pueda llevarse a cabo sólo 24 horas
después de que el presidente así lo decida.
Según coincidieron
los analistas de esos medios, un grupo de
planificación especial fue establecido dentro de la oficina de Jefes del Estado
Mayor Conjunto, mientras el
Pentágono realiza continuos ejercicios de bombardeo a las plantas nucleares
de Natanz y Arak.
Con la renuncia del
almirante Fallon y la asunción del Comando Central por el general Petraeus,
la balanza del poder parece inclinarse para lado de Cheney y del lobby de
halcones que impulsan un ataque militar antes del final del mandato de Bush.