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ASIA  

 

La maniobra USA-UE con los "derechos humanos"

Los móviles de la operación contra China en el Tibet

 
 

(IAR Noticias) 23-Abril-08

Monje tibetano herido durante la represión.

Utilizando una campaña mediática internacional con la "violación de derechos humanos" en China, el eje USA-UE busca restarle espacio geopolítico de maniobra a Irán y Rusia, aliados estratégicos de Pekín en la guerra (por ahora "fría") por el control del petróleo y de los recursos estratégicos del espacio euroasiático.

Informe especial
IAR Noticias

Bush y el Dalai Lama, un empleado a cara descubierta de Washington.

No obstante que la maniobra de acusar a China de "violar derechos humanos en Tibet" esté encuadrada claramente en el teatro de operaciones de la nueva "guerra fría" entre el eje Rusia-China-Irán y el bloque sionista USA-UE, la prensa internacional y sus analistas se cuidan de precisar quién es quién en el tablero, desviando la atención hacia la "cara represiva" del régimen chino.

Para el profesor Michel Chossudovsky , "EE.UU y sus aliados, que defienden la práctica de la tortura, de asesinatos políticos y del establecimiento de campos secretos de detención, siguen siendo presentados a la opinión pública como modelos de democracia occidental a ser emulados por los países en desarrollo, en contraste con Rusia, Irán, Corea del Norte y la República Popular China".

Para Chossudovsky "Mientras se destacan las presuntas violaciones de derechos humanos de China en relación con Tibet, no mencionan la reciente ola de asesinatos en Irak y Palestina. Los medios de información occidentales apenas se dan por enterados del quinto “aniversario” de la “liberación” de Irak y del balance de asesinatos patrocinados por EEUU y de atrocidades perpetradas contra toda una población, en nombre de la “guerra global contra el terrorismo.”

"Hay más de 1,2 millones de muertes civiles iraquíes, 3 millones de heridos. La Alta Comisión para Refugiados de Naciones Unidas (UNHCR) indica una cifra de 2,2 millones de refugiados iraquíes que han huido de su país y de 2,4 millones de “personas desplazadas en el interior”, añade.

Pero esta farsa internacional con la supuesta "violación de derechos humanos" por parte de China, sostenida por el eje EEUU-Unión Europea, históricos invasores y genocidas de pueblos, esconde una cuestión de disputa geopolítica por áreas de influencia de fondo

"Los planes de guerra de EE.UU.-OTAN-Israel en relación con Irán están en un estado avanzado de preparación. China tiene vínculos económicos así como un acuerdo bilateral de cooperación militar de gran alcance con Irán. Además, China es también aliada de Rusia, Kazajstán, la República Kirguisa, Tayijistán y Uzbekistán en el contexto de la Organización de Cooperación de Shangai (SCO). Desde 2005, Irán tiene estatus de miembro observador dentro de la SCO", afirma Chossudovsky.

"En octubre del año pasado la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (CSTO) y la Organización de Cooperación de Shangai (SCO) firmaron un Memorando de Acuerdo, estableciendo los fundamentos para la cooperación militar entre las dos organizaciones", y ese es el punto medular que encubre la campaña de desestablización de China utilizando los Juegos Olímpicos, sugiere Chossudovsky.

Desde el comienzo, las revueltas (organizadas por los partidarios del Dalai Lama, un empleado de Washington)   fueron presentadas como un "baño de sangre", con un "represor" y un "reprimido",  donde el malo de la película es China, casualmente, una de las potencias militares que, junto con Rusia, se planta frente a la hegemonía imperial del eje EEUU-Unión Europea, los "democráticos" denunciantes de la "violación de los derechos humanos" en el Tibet. 

Para el profesor Chossudovsky, la maniobra tiene una explicación: "En el contexto de los planes de guerra de EE.UU. dirigidos contra Irán, EE.UU. también se propone debilitar a los aliados de Irán, a saber Rusia y China. En el caso de China, Washington busca desestabilizar los lazos bilaterales de Beijing con Teherán, así como el acercamiento de Irán con la SCO, que tiene su central en Beijing".

"China es aliada de Irán -señala"-. La intención de Washington es utilizar las presuntas violaciones de los derechos humanos de Beijing como pretexto para tener en la mira a China, aliada de Irán".

Represión militar contra manifestantes y monjes budistas en la ciudad de Lhasa.

En el razonamiento de Chossudovsky una operación militar dirigida contra Irán sólo puede tener éxito si se daña la estructura de las alianzas militares que vinculan a Irán con China y Rusia.

Rusia y China, con su poderío económico creciente y su renovado sistema de armamento nuclear y convencional, vienen sellando pactos y acuerdos estratégicos que comienzan a desafiar cada vez más a la hegemonía imperial estadounidense y europea en relación con Asia, Irán, Medio Oriente y América Latina.

En agosto, repitiendo ejercicios militares conjuntos de 2005 y 2006, en el marco de la Organización pro Cooperación de Shanghai (OCS), Moscú y Beijing, reafirmaron su alianza estratégica en Asia Central. Participaron además Kadsajstán, Türkmenistán, Kirghizia, Uzbekistán y Tadyikistán.

En resumen: Las dos potencias que hoy están expuestas a los "golpes de la CIA" ("revoluciones naranja" en el área de influencia rusa, y "revolución de los monjes" en el área de influencia china), son las que más abiertamente desafían la hegemonía imperial del eje sionista  Washington-Unión Europea en una disputa por áreas de influencia que los expertos denominan neo-guerra fría.

En este escenario, con el petróleo y los recursos de supervivencia en el centro, Tibet y Birmania (al igual que Ucrania, Georgia, Bielorrusia y el resto del espacio post-soviético) son piezas de un tablero estratégico de disputa intercapitalista (guerra fría) que tiene como protagonistas centrales al eje Rusia-China, de un lado, y al eje Washington-Unión Europea, del otro.

En este teatro de conflicto (como marco general) hay que situar lo que está sucediendo en Tibet y con el boicot a los Juegos Olímpicos, que forman parte de la estrategia EEUU-UE  para armar conflictos "secesionistas o "democratizadores" que perjudiquen a las dos principales potencias que se oponen a su supremacía geopolítica estratégica, tanto en Asia como en Europa del Este.

Con la excepción de la frontera norte, que limita con la Federación Rusa, Mongolia y Kazajstán, China está rodeada por bases militares de EEUU, señala Chossudovsky.

Desde la invasión y ocupación de Afganistán en 2001, EEUU tiene una presencia militar en la frontera occidental de China, en Afganistán y Pakistán. EE.UU. se propone establecer bases militares permanentes en Afganistán, que ocupa una posición estratégica que limita con las antiguas repúblicas soviéticas, China e Irán.

Además, EEUU y la OTAN también han establecido desde 1996, lazos militares con varias antiguas repúblicas soviéticas bajo el GUUAM (Georgia, Ucrania, Uzbekistán, Azerbaiján y Moldava). En la era post 11-S, Washington ha utilizado el pretexto de la “guerra global contra el terrorismo” para desarrollar una presencia militar de EEUU. en los países del GUUAM.

China también tiene intereses petroleros en Eurasia, así como en África subsahariana, que afectan intereses petroleros anglo-estadounidenses.

Por lo tanto, señala
Chossudovsky,  lo que está en juego en la pulseada con China y Rusia es el control geopolítico sobre el corredor eurasiático.

El presidente de China, Hu Jintao y su aún homólogo ruso, Vladimir Putin, observando ejercicios militares, durante las jornadas de la Organización pro Cooperación de Shanghai (OCS)

El trasfondo de la "guerra fría"

En el marco de la disputa geopolítica en Euroasia,  EEUU y sus socios de la Unión Europea, utilizando la fachada de organizaciones no gubernamentales (ONGs), vienen realizando campañas desestabilizadoras y golpes de Estado (llamados "revoluciones naranja" o "revueltas populares") contra gobiernos pro-rusos en el espacio post-soviético de Asia y Europa del Este.

Como ya se ha revelado a través de la historia, la maquinaria internacional EEUU-UE, durante todos esos procesos, intentó sustituir a líderes nacionalistas ex soviéticos por otros "más democráticos" aliados de "occidente", como fue el caso de Yushenko en Ucrania, cuya campaña fue alevosamente financiada y dirigida desde el Departamento de Estado norteamericano, por su propia esposa, que trabajó como asesora de Bush.

Las protestas y los movimientos de caos planificado  y desestabilización callejeros tras comicios electorales (Georgia, Ucrania y Bielorrusia) fueron organizados por ONGs financiadas y dirigidas por Washington utilizando las redes económicas de la CIA canalizadas a través de la USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional) , según informes de la inteligencia rusa expuestos en el parlamento moscovita.

La maniobra fue ensayada en Georgia (2003) y Ucrania (2004) con las denominadas "revoluciones naranja" o "revoluciones de terciopelo", y otros tantos intentos se probaron con Kazajstán, Azerbaiyán, Uzbekistán y Bielorrusia, donde no pudieron obtener los resultados esperados.

En esa línea, se inscribió la  "rebelión de los monjes" de septiembre pasado  en Birmania (ferozmente abortada y reprimida por la junta militar birmana), en el sudeste asiático, para desestabilizar y derrocar a la junta militar aliada de Rusia y de China, utilizando, como ya se hizo en Asia y Europa del Este, "revueltas populares" que piden "democracia" y "derechos humanos" a tono con reclamos de EEUU y la Unión Europea en la ONU.

El eje vertebrador de la "rebelión de los monjes" tibetana, el Dalai Lama, un peón sin careta de EEUU,  fue recibido por la presidenta de la Cámara de Representantes estadounidense, la demócrata Nancy Pelosi, dando la pauta de que demócratas y republicanos -más allá de la guerra electoral- se encuentran unidos en la misión de hacer arder el Tibet para desestabilizar a China.

Pelosi, una operadora del lobby sionista "liberal" en el Congreso, definió al Dalai Lama como la "encarnación de la no violencia" señalando que "el mundo observa" los acontecimientos en China.

El nuevo capítulo de la "rebelión de los monjes" en Tibet se lanzó -no por casualidad- en un momento en que la mirada internacional está fija sobre China debido a la organización de los próximos Juegos Olímpicos a realizarse en ese país.

Tibet, conjuntamente con los territorios en disputa de Xinjiang y Taiwán, representan los mayores conflictos secesionistas (y el centro de las operaciones desestabilizadoras de la CIA)  para los líderes chinos.

Según Michel Chossudovsky  "Consecuente con su política de debilitar y terminar por despedazar la República Popular China, Washington apoya a movimientos secesionistas tanto en Tibet como en la región autónoma Xinjiang-Uigur que limita con el noreste de Pakistán y Afganistán".

En la región de Xinjiang-Uigur, el espionaje paquistaní (ISI), actuando en vinculación con la CIA, apoya a varias organizaciones islamistas con base en China., y que son entrenadas por la CIA.

El objetivo declarado de esas organizaciones islámicas establecidas en China -según Chossudovsky-  es el "establecimiento de un califato islámico en la región".

La operación, en parte descripta por Chossudovsky,  forma parte de una estrategia global de desestabilización de China, que hoy está utilizando al Tibet  y a los Juegos Olímpicos como pantalla de proyección internacional.

Los monjes budistas del Dalai Lama, los "terroristas islamistas" en la frontera con Pakistán, el "gobierno tibetano en el exilio" y las ONG de "derechos humanos" (pantallas de la CIA), las operaciones internacionales de boicot de los Juegos Olímpicos contra China, las campañas en contra de la prensa internacional, las maniobras de aislamiento  en la ONU, conforman el brazo armado del eje USA-UE para estrangular al régimen de Pekin

Debilitando a China, el eje USA-UE busca restarle espacio geopolítico de maniobra a Irán y Rusia, aliados estratégicos de Pekín en la guerra (por ahora "fría") por el control del petróleo y de los recursos estratégicos del espacio euroasiático.

Ese es el objetivo central, encubierto por la farsa internacional con los "derechos humanos".

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