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Luis D'Elía, pegando a un
manifestante del "cacerolazo" en Plaza de Mayo: La trama mediática que rodea
al "piquetero malo" de Kirchner. (FotoTN) |
Al piquetero Luis D'Elía, jefe del
"grupo de choque K", que "custodia" la Plaza de Mayo para que los opositores al
gobierno no se manifiesten, no resulta difícil estigmatizarlo y
demonizarlo como lo hacen diariamente la prensa y los enemigos de Kirchner.
Gracias a una sistemática tarea
de "demolición mediática", a D'Elía, en estos momentos, lo odian hasta las
señoras gordas de los supermercados que cuchichean y despotrican contra el
"piquetero gordo" de Kirchner que le pega a la gente que quiere
manifestarse pacíficamente en Plaza de Mayo.
Y D'Elía, conciente de su leyenda
(y ocupación laboral) de "chico malo" de la película kirchnerista, no
desmerece esa fama y la alimenta ingresando con su grupo a Plaza de Mayo
precedido por petardos y bombas de estruendo que hacen huir en bandada a las
inexpertas señoras y señores de los barrios del "norte" que durante dos jornadas
consecutivas intentaron sin éxito meterle un "cacerolazo" masivo al
gobierno de Cristina+Kirchner en Plaza de Mayo.
Con imágenes congeladas y en
cámara lenta (repetidas hasta el cansancio durante las 24 hs.) la televisión
consagró a D'Elía como el "patrón de la Plaza" que llega repartiendo
trompadas y palazos y coreando consignas "peronistas", justo lo que necesitan
los medios "opositores" para estigmatizarlo como "patotero del gobierno".
Cuando le dan cámara, el jefe del
"grupo de choque K" argumenta su presencia diciendo que su misión es evitar que
la "derecha económica" y los sectores idem del "barrio norte"
concreten un golpe contra el "gobierno popular" de Cristina+Kirchner.
Obviamente, que D'Elía, pasa por
alto el detalle (no lo ignora) de que el gobierno kirchnerista es el mejor
defensor (y representante oficial) de los grupos superconcentrados de la
"derecha económica" que controlan el campo, la industria, las finanzas y
los medios de comunicación en la Argentina.
Y también, obviamente, al
"piquetero oficialista" se le olvida el detalle de que los pequeños productores
(más del 70% del sector) que hacen el paro y cortan rutas no pertenecen al
selecto y minoritario lobby agrícola-ganadero (menos del 5% del sector)
que carteliza y fija los precios, tanto del mercado interno como del comercio
exterior, y que concurre a los quinchos (fiestas gastronómicas) de la embajada
norteamericana acompañados de los funcionarios kirchneristas.
Como buen mercenario de la
política, D'Elía, utiliza el típico discurso del gobierno "progre-izquierdista"
que le paga el salario: Habla con la "izquierda" y ejecuta (en este caso,
palazos y trompadas) con la "derecha".
En el teatro de operaciones
mediático, donde se disputa la llamada "pulseada del campo y el gobierno", el
"piquetero malo de Kirchner" se ha convertido en el eje central de los discursos
opositores al gobierno.
Y para entender la leyenda del
"piquetero malo" de Kirchner, primero hay que desglozar a los actores que
intervienen en el "show mediático" armado con el llamado conflicto
campo-gobierno.
En ese escenario hay tres grupos
principales que pivotean sobre la leyenda y el accionar del "piquetero malo"
(D'Elía) para favorecer a sus propios objetivos:
A) Los grupos
susperconcentrados del sector agrícola-ganadero (que hegemonizan el control
sobre el comercio interior y exterior) que se valen de los pequeños productores
que cortan rutas para "apretar" al Gobierno y sacarle más concesiones. Esos
grupos, a su vez, en reuniones íntimas con el resto del establishment de poder
económico y con representantes diplomáticos de EEUU y la UE, utilizan la leyenda
del "piquetero malo" para demostrar que la Argentina está al borde de una
"guerra social" y de ruptura de la "gobernabilidad". Apuntan a un mayor control
extorsivo sobre la administración de Cristina+Kirchner y buscan depurar su
entorno del "izquierdismo" (aunque sea solo discursivo) predominante.
B) El Gobierno de
Cristina+Kirchner, se vale de la huelga y de los cortes de ruta agrarios
para asustar a la población (ignorante y desprevenida) con un lockout
patronal y un "golpe de derecha" para consolidar su poder interno, y, a la
vez, por medio de las nuevas retenciones al agro (impuestazo) incrementar las
reservas en dólares (hoy US$ 51.000 millones) que le permita mantenerse durante
el proceso recesivo (estanflación) que ya se perfila en la Argentina como parte
del contexto internacional de escalada de los precios del petróleo. El
"piquetero malo", sirve en este caso para provocar reacciones violentas en la
"derecha" (las huestes opositoras de los barrios del "norte") y desarmar los
"cacerolazos" diseminando el miedo y el terror a la "patota de D'Elía".
C) El consorcio mediático
hegemónico, el Grupo Clarín, la locomotora que impone la "noticia" en la
Argentina, se vale del paro agrario y del "piquetero malo", en primer lugar para
hacer "rating informativo" (durante las 24 horas) , y en segundo lugar para
apuntalar los objetivos del poder (del cual forma parte) de presentar a la
Argentina en un conflicto social ascendente y en una peligrosa "crisis de
gobernabilidad". El Grupo Clarín, con sus naves insignias, Clarín, Canal 13,
Todo Noticias y Radio Mitre, además de negociar prebendas con el gobierno de
Cristina+Kirchner, y de aprovechar la huelga con cortes de ruta en su propio
beneficio, utiliza a su gran operadora mediática-política, Elisa Carrió, para
definir su propia "alternativa político-electoral" a los Kirchner.
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El piquetero
D'Elía rodeado de sus seguidores en Plaza de Mayo. |
El mensaje mediático manipulado
con el "piquetero malo" se resume así: El gobierno utiliza a D'Elía y su
grupo como "fuerza parapolicial" con zona liberada para amedrentar y/o
agredir a los manifestantes que quieren expresarse libremente y pacíficamente
contra la política oficial. Ese es el mensaje que queda masivamente instalado en
el cerebro del televidente luego del uso intensivo y sistemático de las imágenes
del "piquetero malo".
Los grupos del poder
(trasnacional y local), a su vez, utilizan la figura (y el mensaje) del
"piquetero malo" para achacar "métodos violentos" al gobierno kirchnerista
y presionarlo por más concesiones económicas a los bancos y trasnacionales
capitalistas que operan en la Argentina.
En la realidad inmediata, el
proceso desatado con el paro y el corte de rutas agrario (con desabastecimiento
y malestar social en todo el país) encubre una guerra interna y un ajuste de
cuentas por la distribución del poder que libran los grupos que se reparten
la Argentina colonizada.
Esa guerra, por ahora, se libra
con estrategia "blanda" y con métodos disuasivos basados (como lo impuso el cine
de Hollywood) en la existencia de un "bueno" y un "malo".
Como en la "Hora Señalada", hay un
Gary Cooper "bueno" (el paro agrario y la oposición "cacerolera") que deberán
enfrentar al "malo" (D'Elía y su "fuerza parapolicial") para liberar y pacificar
al pueblo.
Por ahora, y como parte de la
trama mediática por entregas, D'Elía, el "piquetero malo", se encuentra
atrincherado en la Plaza de Mayo y a la espera de los que aspiren a derrotarlo y
a restaurar el "bien", o sea, hacerle la vida imposible al gobierno de
Cristina+Kirchner.
¿Y como sigue la película?
Este jueves, en la Argentina, se
cumple la décimo quinta jornada del paro agrario con cortes de rutas
extendido a todo el país con manifestaciones y cacerolazos.
Las góndolas de los supermercados
a nivel nacional están cada vez más vacías (faltan leche, carne, verduras
y los alimentos más esenciales) y el clima social se corta con un cuchillo.
Pero, por ahora, la
"guerra social" (que acecha latente detrás del paro y movilización agrario)
solo se se juega en el teatro de operaciones mediáticas, pero nadie puede
asegurar que si los actores (el gobierno y los grupos de poder económico) se
pasan de la raya y no negocian una salida, no se produzcan enfrentamientos
violentos y escalonados.
Durante este jueves ya se
registraron incidentes violentos entre camioneros y huelguistas que
levantan piquetes en las rutas a lo largo y a lo ancho del país.
En la Argentina, por estos días,
hay dos productos importados de Europa y de EEUU que cada vez crecen con más
fuerza: La histeria y la alienación colectiva, instaladas detrás de la
"buena onda" y de la ideología consumista.
Detrás de la "democracia y el
pacifismo" (impuestos como estrategia de dominio y de control imperial)
imperan la violencia (social e individual) controlada que explota al menor
chasquido de un fósforo. Ya pasó con el "cacerolazo" contra De La Rúa y con el
incendio de supermercados de la época de Alfonsín.
Están jugando con fuego,
creyendo que solo disputan una guerra de película mediática.
Para el filo de esta jornada ya se
anuncian nuevos cacerolazos y movilizaciones "anti-gobierno" en la
Capital Federal. La Meca a conquistar será, como siempre, la histórica
Plaza de Mayo.
Y allí, seguramente se encontrarán
con el "guardián de la Plaza", D'Elía y su fuerza de choque, el malo de la
película, al que deberán derrotar si quieren "pacificar y democratizar" el feudo
"violento" de los kirchner.
Están jugando con fuego, creyendo
que protagonizan un espectáculo mediático.