Como está sucediendo
con la resistencia iraquí, a lo largo de casi 7 años de
ocupación las tropas conjuntas de la OTAN y EEUU no pueden
controlar a la guerrilla talibán que en los últimos meses viene
sosteniendo una feroz contraofensiva que ya causó enormes
bajas y daños a las fuerzas ocupantes, mientras las
potencias intentan "despegarse" de la misión imperial de
Washington.
Nacida con la
finalidad de proteger a los países occidentales contra el bloque
soviético, la Organización del Tratado del Atlántico Norte
(OTAN) debería haber desaparecido con el fin de la Guerra Fría,
y sin embargo no fue así.
Desaparecida la URSS
y la guerra por aéreas de influencia con el bloque soviético, la
organización imperialista occidental amplió su estructura
y se inventó un nuevo enemigo para justificar su existencia: "el
terrorismo internacional", caracterizado por EEUU tras el 11-S
como el nuevo "enemigo estratégico" que venía a sustituir
al "comunismo internacional".
El 1 de julio de
1991, con la disolución del Pacto de Varsovia (la fuerza
oponente de la OTAN desde el bloque soviético) se ponía fin a la
razón de ser oficial del Tratado del Atlántico Norte. No
obstante, y reciclada dentro de la nueva hipótesis de
conflicto con el "terrorismo", la OTAN continuó en pie y en
plena fase de ampliación con nuevos miembros.
Certificando el fracaso de la alianza, admitiendo el fracaso militar y la
profunda decadencia moral de las tropas ocupantes, el secretario de
Defensa de EEUU, Robert Gates, advirtió el miércoles que el futuro de la
Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) está en riesgo debido a
diferencias en torno a Afganistán, y que podría convertirse en una alianza
de dos niveles.
Gates sostuvo que si no se reparte mejor el esfuerzo de la "contrainsurgencia
en Afganistán", la voluntad de aquellos involucrados en tareas de combate
desaparecería.
La mayoría de las operaciones de combate en la volátil zona sur del país están
siendo llevadas a cabo por Estados Unidos, el Reino Unido, Canadá y Holanda,
quienes se encuentran con sus tropas desgastadas y cansadas.
Según medios alemanes, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates,
envió una "inusualmente dura" carta a su homólogo alemán, Franz Josef Jung,
exigiéndole que envíe tropas al peligroso sur del país, generando una respuesta
igualmente dura de Alemania.
La semana pasada, el gobierno estadounidense envió cartas a estados europeos
insistiendo en que enviaran tropas al sur de Afganistán.
Todos los 26 países miembros de la OTAN han contribuido con tropas a la misión
en Afganistán, pero varios aliados de EE.UU., incluyendo a Alemania, Francia,
España, Turquía e Italia se han negado a enviar números significativos de tropas
de combate al sur.
El martes, un centro de investigación imperial británico, el Instituto
Internacional de Estudios Estratégicos (IISS, por sus siglas en inglés),
advirtió que Afganistán corría el riesgo de convertirse en un "estado
fallido" si las operaciones de la OTAN no tenían éxito.
Este jueves las grandes cadenas internacionales de Europa y de EEUU titulaban
que las tensiones dentro de la misión de la Organización del Tratado del
Atlántico Norte (OTAN) en Afganistán parecen estar al "rojo vivo".
El resquebrajamiento de la OTAN en Afganistán tiene lugar poco después de que la
organización humanitaria británica Oxfam enviara una carta a los mandatarios de
los países cooperantes en el país, exhortándoles a "un cambio de estrategia
importante, con el objetivo de reducir el sufrimiento y evitar un desastre
humanitario".
Un organismo estadounidense, el
Atlantic Council of the United States, comenzó un informe con las palabras:
"No se deje engañar, la OTAN no está ganando en Afganistán".
Para la mayoría de los medios y
analistas norteamericanos, EEUU se está quedando solo en Afganistán y la
deserción progresiva de las potencias aliadas quita legitimidad a la
guerra de ocupación.