Profesor y director del Programa de posgrado de Economía Política Internacional
de la Universidad Federal de Río de Janeiro, José Luis Fiori refuta la tesis de
que la crisis global, que nació en la cuna norteamericana, signifique el fin o
el colapso del poder global de los Estados Unidos o la crisis terminal del
capitalismo. En el libro que llegó a las librería esta semana, "El mito del
colapso del poder norteamericano (Ed. Record), escrito conjuntamente con Carlos
Medeiros y Franklin Serrano, Fiori regresa al Siglo XIII para describir el
movimiento de formación de los Estados nacionales. Él prevé una "nueva carrera
imperialista", con EE.UU. en un rol central, junto con China y la India, en
dirección al control de África y Asia Central. Y afirma que terminó la
"adolescencia asistida de América del Sur".
Entrevista de Cássia Almeida a José Luis Fiori (*) - Revista Sin Permiso
Traducción para www.sinpermiso.info: Carlos Abel Suárez
-En su libro, prevé una nueva carrera imperialista ¿Cómo va ocurrir, quienes
serán los actores de esa carrera?
-Es la idea de una explosión, que yo exponngo por primera vez en este libro.
Llegué a esa conclusión, a partir de una larga reflexión, con un diálogo crítico
con toda la teoría de los ciclos hegemónicos. Coincido en que los EE.UU. están
enfrentando en el campo económico y de su estrategia militar internacional una
gran crisis. Mi divergencia es teórica y tiene que ver con la propia idea de que
el foco de análisis del sistema mundial sea el ascenso y declinación de los
países tomados individualmente. Mi investigación histórica y reflexión teórica
fueron haciéndome pensar cada vez más en la relación de Inglaterra y Estados
Unidos, no como una sucesión de ciclos hegemónicos, y sí, en una continuidad de
una misma fuerza expansiva anglosajona que arranca de Holanda, pasa por
Inglaterra y llega a los Estados Unidos. Aunque aceptara que estuviésemos frente
al fin de un ciclo hegemónico, él no tiene nada que ver con el fin de un modo de
producción y de una formación social.
-¿Se habla del fin del capitalismo?
-Incluso sí admitiera ese colapso, el fin de la supremacía norteamericana no es
el final del capitalismo. No va a ser el fin del capital financiero. No hay
ninguna señal de eso. El origen de este sistema mundial, que nació en Europa y
es ganador, impone su supremacía al mundo, en sus formas básicas de organización
del poder como estado y de la economía como capitalista. Victoria estruendosa
que se origina en la Europa de los Siglos XII al XIV hasta la aparición de las
economías nacionales al final del Siglo XVI. Fernand Braudel sugiere que es
preciso bajar al sótano para ver las relaciones del príncipe con el banquero. El
sistema mundial que nació en Europa se parece más a un universo en expansión
continua que a una sucesión de ciclos vitales o biológicos. Como sí este sistema
acumulara energía y se expandiera de forma permanente desde el Siglo XII y
pasando momentos de explosión expansiva, como en los Siglos XVI y XIX y ahora
nuevamente en este inicio del Siglo XXI.
-¿Y la globalización?
-Lo que se globalizó fue el fenómeno del EEstado nación. Ahora tenemos estado
nacional por todos lados. En el comienzo del Siglo XX, había no más de 80
países, como máximo. Ahora tenemos 200 Estados. El capital, cuando más se
fortalece y expande, se hace más nacionalista.
-¿Con la crisis eso quedó más claro?
-Ahora sólo un ciego no lo ve. Quedó transsparente la relación inseparable que
siempre existió entre el príncipe y el banquero, de la que habla Braudel.
-¿Usted quiere decir que no es posible esa separación entre Estado y mercado?
-Jamás, porque la unión entre el Estado y el capital fue la originalidad de
Europa y es la gran fuente de la fuerza expansiva y victoriosa de este sistema
que nació en Europa. Una teoría que sólo hable del mercado no da cuenta de qué
es el capitalismo. Como dice Braudel, "el capitalismo es el anti mercado". Lo
peor del punto de vista ético es que lo que "ordena" este sistema mundial es la
posibilidad permanente de la guerra, y la existencia de "ejes de conflicto
crónicos". No son los acuerdos internacionales o multilaterales, estos acuerdos
son siempre transitorios, lo que permanece es la posibilidad y la preparación
permanente para la guerra. Además de esto, este sistema en expansión es siempre
"imperialista" y en este sentido el imperialismo no es una etapa superior del
capitalismo, es su condición originaria y permanente. En este sistema
interestatal capitalista su liderazgo es siempre colectivo, competitivo y
complementario. Y sus líderes transitorios nunca desaparecen. En este sentido,
una vez que se afirmó globalmente el poder norteamericano, se puede transformar,
pero no desaparecerá nunca, a menos que este sistema o universo desaparezca como
un todo. Para bien o para mal, ya no hay posibilidad de un orden mundial futuro,
cualquiera que él sea, sin la presencia del poder norteamericano, que nunca
parará de acumular poder y riqueza, incluso cuando esté a kilómetros delante de
sus seguidores y competidores inmediatos.
-¿Y a dónde se puede dirigir esa nueva onda expansiva de la que Usted habla?
-Mi impresión es que esta expansión compettitiva e imperialista se dará
inmediatamente en África Central, y en un tiempo más en América del Sur.
-Entonces, ¿África es el continente maduro?
-Lamentablemente, porque es un continente que fue castigado por todas las ondas
expansivas e imperialistas del sistema mundial. Además de eso, la competencia
entre las grandes potencias genera zonas de "fractura" donde tienden a
multiplicarse las guerras civiles, como ya está ocurriendo nuevamente en África.
América del Sur podría luego seguir por tratarse de un territorio con inmensos
recursos energéticos, minerales, hídricos, con zonas de cultivos de alimentos
espantosamente productivas y población escasa. Es un territorio potencial, sin
duda. Hay señales de eso. Conflictos aquí y allá. Una manifestación indiscutible
de que la región se está integrando dentro del sistema mundial de competencia
entre las naciones. Ya no hay más un espacio vacío. Todos están dentro de la
zona de presión competitiva global. En este sentido, acostumbro a decir que
terminó la "adolescencia asistida" de América Latina. Llegó la hora de caminar
con las propias piernas dentro de un mundo cada vez más complejo. El nivel de
relaciones económicas, intercambios de comercio e inversiones, está creciendo.
Las conexiones energéticas y de transporte se están condensando. Seremos, en
breve, los mayores exportadores de alimentos del mundo, y la Argentina ya ocupa
un lugar destacado en este campo. No es una cosa trivial. Y hay petróleo. El
agua es cuestión esencial.
-¿Ya hay señales de eso?
-Por todos lados. Pequeños conflictos ya sson manifestaciones de cosas que están
en curso. Se ve menos porque América Latina es una región conocidamente de
supremacía norteamericana. Sin embargo, la activación de la IV flota
norteamericana es un ejemplo de este aumento de la preocupación sobre el
continente. Estas disputas en el continente no pasan apenas por los intereses y
la competencia externa, pasan también por la expansión de Brasil y de sus
intereses económicos y políticos que también se van internacionalizando
rápidamente. Aquí también, este aumento de la presión competitiva tiende a crear
nuevas "zonas de fractura", activando asimetrías y diferencias preexistentes que
terminan transformándose, casi invariablemente, en guerras civiles regionales
como ocurrió en todo el mundo. Las asimetrías y conflictos locales que estaban
latentes y que se transforman en conflictos vivos.
-¿Y Rusia?
-En realidad, uno de los grandes desestabiilizadores del sistema mundial en las
próximas décadas tendrá que ser Rusia y no China. Rusia fue la gran derrotada en
los finales del Siglo XX, y perdió cerca de un tercio del territorio de su viejo
imperio. De aquí para adelante su estrategia estará siempre dirigida a recuperar
total o parcialmente sus pérdidas. Ello será un factor básico de confrontación
de cualquier nuevo orden que surja en las próximas décadas. Es inevitable. No
hay manera de que la política externa y la estrategia internacional de Rusia no
estén orientadas en los próximos 50 años por las pérdidas que tuvo en los
últimos 15 años. No hay cómo. Es una lógica del sistema y de la historia.
-¿Por qué?
-No se pierde un tercio de su territorio yy de su población sin provocar una
respuesta. Nadie, ningún pueblo jamás aceptó pacíficamente este tipo de
amputación.
-En su libro, dice que no habrá un duelo final entre China y los Estados Unidos.
-No habrá un duelo final y la integración financiera sólo tiende a crecer, en
una alianza virtuosísima. Esto no quiere decir que no van a competir fuertemente
por el control de la energía y de los alimentos.
-¿Y Obama?
-Frente a una situación como la que estamoos viviendo, no hay chamullo. Es una
crisis económica, profunda, extensa, gravísima, prolongada. A esto se une la
inseguridad del punto de vista estratégico militar norteamericano después del
fracaso de Oriente Medio. La confluencia de las dos cosas crea una situación de
gran complejidad sea en la administración de la crisis económica, sea en la
reorientación de la estrategia militar de los Estados Unidos.
-¿Y con relación a su futura política externa?
-En este campo, muchos depositan expectatiivas contradictorias en el nuevo
gobierno norteamericano. Pero, el programa demócrata de la señora Hillary (Clinton)
como el de Obama es explícitamente intervencionista. Además de ello, la probable
futura secretaria de Estado Hillary Clinton, estuvo a favor de la guerra de
Irak. Y en el gobierno de Bill Clinton, los Estados Unidos realizaron cerca de
48 intervenciones alrededor del mundo al contrario de lo que se imagina fue la
década de los ´90. Los Estados Unidos tienen hoy acuerdos militares con casi 130
países y más de 700 bases militares en todo el mundo. Los Estados Unidos no
tienen cómo retroceder de esta posición global. Enfrentarán dificultades y
contradicciones crecientes, pero no retrocederán por su propia voluntad.
-¿Usted dice que Brasil no tendrá una presencia internacional mayor, que va a
consolidar su posición en América del Sur?
-Lo que digo es que Brasil no tiene capaciidad ni muestra interés en proyectar
globalmente su poder. Pero sí tiene un poder y capacidad creciente dentro de
América del Sur. En este sentido, se debe prever una mayor tensión entre Brasil
y la nueva administración demócrata de la que existió durante la administración
republicana. Habrá una disputa creciente de intereses de todo tipo, aunque no
quiere decir un rompimiento con los Estados Unidos. Por su tradición, los
demócratas, y por los programas de Obama y de Clinton, se puede prever una
intervención norteamericana mayor en América del Sur. Por consiguiente, podrían
surgir más áreas de divergencia entre Brasil y EE.UU. Es natural que así sea. Yo
diría que es inevitable. Asimismo, Brasil ha ampliado su presencia en varios
escenarios e instancia multilaterales, en eso Brasil se expandió mucho.
Relaciones con África, con Asia, el G-20. Pero eso es diferente de tener una
capacidad de proyección global de poder que tiene que ver básicamente con cañón
y capital.
-¿Usted piensa en un cambio en la ingeniería financiera después de la crisis?
-Sí. Pero sin cualquier tipo de acuerdo o regulación multilateral. Una vez más,
como en las décadas del ´70 y del ´80, los Estados Unidos van a intentar
reorganizar y regular el sistema a partir de sí mismo. El resto serán reuniones
y discursos. Buen material para discusiones de intelectuales y tesis académicas.
Pero que no servirán para nada más que eso.
******
(*) Cássia Almeida entrevistó para el diario brasileño O Globo a José Luis Fiori.
José Luis Fiori, profesor de economía y ciencia política en la Universidad
pública de Río de Janeiro, es miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO.