"Volverán las revueltas y revoluciones sociales. Ellas no serán socialistas
ni proletarias, pero adquirirán mayor intensidad y violencia en los territorios
situados en las "zonas de fractura"
Por José Luís Fiori - Carta Maior (*)
Traducción: Insurrectasypunto
No existe una teoría de la revolución, existen
varias. Pero casi todas reconocen la existencia de un denominador común, en la
experiencia revolucionaria de los siglos XIX y XX: las revueltas suceden - casi
siempre - en sociedades fracturadas, con estados debilitados por las guerras y
por grandes crisis económicas, y situados en "zonas de fractura", donde se
concentra la presión geopolítica de la disputa entre las grandes potencias.
Es en estos territorios, que acostumbran a nacer y multiplicarse las rebeliones
más importantes y resistentes, que son siempre violentas, pero no tienen
homogeneidad ideológica y no producen grandes cambios estructurales inmediatos,
como acostumbra suceder en el caso de las revoluciones sociales y políticas
exitosas.
Pues bien, si esta tesis fuera correcta, no es difícil de prever el nuevo mapa
mundial de las rebeliones de este inicio del siglo XXI. Basta con seguir los
pasos de la competencia geopolítica y económica de las grandes potencias,
después del fin de la Guerra Fría, y localizar sus puntos de mayor presión
competitiva, donde estas potencias ejercen de forma mas directa su capacidad de
dividir y movilizar las fuerzas locales, unas contra otras, dentro de los
estados situados en estos "tableros geopolíticos" mas disputados. Algunos de
estos puntos son mas visibles y de inflamación inmediata, otros, son menos
visibles y de combustión mas lenta
Todo comienza en 1991, con la desintegración de la Unión Soviética y la entrada
de las fuerzas de la OTAN o de los Estados Unidos, en la Europa Central, en los
Balcanes, en el Cáucaso y en el Asia Central, donde se sitúa, en ese momento, la
región mundial de mayor complejidad geopolítica, envolviendo los territorios de
Afganistán, Pakistán, Norte de la India, Cachemira y el Tíbet.
No hay ninguna gran potencia que no esté envuelta en alguna de estas áreas, y en
las disputas en última instancia, por el control de esta extensa región,
utilizando o incentivando a grupos y organizaciones locales, de todo tipo, en
una sucesión de revueltas, rebeliones, atentados terroristas y guerras civiles
que no tienen como parar, a menos que exista un acuerdo multilateral improbable,
o de una retirada de todas las grandes potencias involucradas, lo que es
rigurosamente imposible, desde el punto de vista de la lógica del sistema y de
los intereses y posiciones que ya fueron ocupadas por los participantes de
estenuevo "gran juego".
Alfred Mackinder y Nicholas Spykman - los dos mayores teóricos geopolíticos
angloamericanos – definieron esta faja de tierra que va del Báltico hasta China,
como una frontera decisiva para el control del poder mundial, situada entre las
"potencias marítimas" y las "grandes potencias terrestres", o sea, entre Gran
Bretaña y los Estados Unidos, de un lado, y del otro, sobre todo,Rusia y China.
Luego, en seguida, en este "mapa de la pólvora", aparece África Negra. Después
del 2001, los Estados Unidos cambiaron su política externa y aumentaron su
presencia en el continente africano. Pero este cambio de posición no fue un
fenómeno aislado, y fue seguido por la Unión Europea, Rusia, China, India, y
también por Brasil.
En pocos años, el escenario africano cambió, aumentó la competencia
imperialista, y de nuevo, como en los siglos anteriores, las potencias y sus
grandes empresas utilizan a su favor, y muchas veces incentivan, las luchas
tribales y las guerras locales, entre los estados que nacieron de la
descomposición de sus propios imperios coloniales.
En este momento, ya están en curso rebeliones y guerras civiles, en el Congo, en
Somalia, en Zimbawe y en Nigeria, con la participación de países y empresas de
fuera de África, y con la intervención directa de Angola, Ruanda, Namibia y
Burundi. Tampoco en este caso, hay perspectiva de acuerdo local, o de retirada
de las grandes potencias, y lo más probable es queÁfrica se transforme - una vez
mas - en territorio privilegiado de la carrera imperialista y en un verdadero
"semillero" de rebeliones, de todo tipo.
¿Y que se puede prever en relación a América del Sur? Durante los siglos XIX y
XX, fue una región de influencia angloamericana, sin grandes disputas
imperialistas. Pero en este inicio del siglo XXI, el escenario y las
perspectivas cambiaron. De forma lenta, pero implacable, la presión de la nueva
corrida imperialista que comenzó en la década de los 90, está alcanzando a
América del Sur, y debe producir los mismos efectos que en el resto del mundo.
Ya hacen parte de este proceso, la intervención militar norteamericana
conColombia, la reactivación de la IV Flota Naval de los EE UU para el Atlántico
Sur, la intensificación de los conflictos fronterizos entre Venezuela, Colombia
y Ecuador, y los conflictos internos de Bolivia y de la propia Colombia. Pero
también: la creación de la UNASUR y del Consejo de Defensa de América del Sur, y
todos los proyectos políticos y económicos de integración regional así como los
grandes proyectos de integración comercial y de inversiones productivas en la
región de la Unión Europea, China,Rusia, y los demás países de fuera del
continente.
Todo indica que América del Sur fue incorporada y no tiene como escapar de la
presión competitiva mundial, produciendo una mayor integración del continente
pero también, una mayor disputa entre sus estados, y en particular, entre
Brasil, los Estados Unidos. En esta misma dirección, algunas áreas de América
del Sur también deben transformarse en "zonas de fractura" internacional, y ahí
pueden surgir conflictos y rebeliones que envuelvan a las grandes potencias y
las empresas que compiten por el control de la región. Y en el caso de las
regiones de mayor densidad indígena, en los próximos años, estas rebeliones
tenderán a ser de derecha, blancas y racistas.
Finalmente, sobre este telón de fondo se debe y puede calcular el impacto de la
nueva crisis económica mundial. Será prolongado y deberá alcanzar todas estas
"zonas de fractura", acentuando sus tendencias mas perversas. Por eso, en este
momento, a pesar de que se hable mucho de economía, existe otro fantasma que
ronda el mundo y asusta mas a sus dirigentes: el fantasma de las rebeliones.
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* Nota publicada originalmente en el Diario Valor Econômico.