(IAR
Noticias)
04-Noviembre-08
Desde hace varios años ya, altos funcionarios de la administración Bush,
entre los que figuran el Presidente y el Vicepresidente, han dado a entender
de forma un tanto incierta que habría “un Segundo 11-S”.
Por
Michel Chossudovsky -
Global Research
Traducido del inglés
para Rebelión
por Sinfo Fernández
Son abundantes las citas que sobre tal cuestión pueden hallarse en
discursos presidenciales y en documentos oficiales: Los Estados Unidos están
amenazados:
“Los ataques a corto plazo… rivalizarán o superarán a los ataques
del 11-S… Está palmariamente claro que la capital de la nación y la
ciudad de Nueva York estarían en cualquiera de las listas…” (Ex
Secretario de Seguridad Interior Tom Ridge, diciembre de 2003).

“Vd. me pregunta, ¿va eso en serio? Sí, puede apostar por su
vida. La gente no hace eso a menos que se trate de una situación
seria”. (Ex Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, diciembre de 2003).

“… Informaciones dignas de crédito indican que Al Qaida está
avanzando en sus planes para desencadenar un ataque a gran escala en
los Estados Unidos en un intento por desbaratar nuestro proceso
democrático… (Ex Secretario de Seguridad Interior Tom Ridge, 8 de
julio de 2004).

“El enemigo que nos golpeó el 11-S está debilitado y fracturado,
pero sigue siendo letal y está planeando golpearnos de nuevo”
(Vicepresidente Dick Cheney, 7 de enero de 2006).

“Todavía somos una nación en situación de riesgo. Desde luego, parte
de nuestra estrategia es proseguir la ofensiva contra los terroristas que
puedan golpearnos. Es decir, es importante derrotarles en el exterior para
que no tengamos nunca que enfrentarnos aquí a ellos. Sin embargo,
reconocemos que tenemos que estar completamente preparados aquí, en la
patria” (Presidente George W. Bush, 8 de febrero de 2006).
“Nuestro principal enemigo es Al Qaida y sus afiliados. Sus aliados
escogen sus víctimas de forma indiscriminada. Asesinan al inocente para
promover una ideología clara y concreta. Buscan establecer un califato
islámico radical para poder imponer un nuevo orden brutal sobre pueblos
que no están dispuestos a aceptarlo, al igual que nazis y comunistas
trataron de hacer en el siglo pasado. Ese enemigo no acepta compromiso
alguno con el mundo civilizado… (Presidente George W. Bush,
Conferencia de la Coalición CENTCOM, 1 de mayo de 2007).

“Tenemos ahora capacidades en la esfera de la ciencia y de la
tecnología que plantean la posibilidad, totalmente realista, de que un
pequeño grupo de terroristas pudiera matar no sólo a miles de personas,
como hicieron el 11 de septiembre, sino a cientos de miles de personas.
Y eso ha transformado la dimensión de la amenaza a la que nos
enfrentamos”. (Michel Chertoff, Secretario de Seguridad Interior,
Universidad de Yale, 7 de abril de 2008).
“Estamos combatiendo una guerra contra el terrorismo porque el
enemigo nos atacó primero y nos alcanzó de lleno… Los dirigentes de Al
Qaida han dicho que tienen derecho a “matar a cuatro millones de
estadounidenses… Desde hace casi seis años ya, Estados Unidos ha podido
derrotar sus intentos de atacarnos aquí en casa. Nadie puede garantizar
que no nos golpeen de nuevo…” (Vicepresidente Cheney,
Inauguración de la Academia Militar de Estados Unidos, West Point,
Nueva York, 26 de mayo de 2008).
[Énfasis añadido]
Todas estas autoritarias declaraciones señalan a coro en la misma
dirección: ¡El enemigo atacará de nuevo!
“El segundo 11-S”: Antecedentes históricos
La presunción de un Segundo 11-S se ha convertido en parte integral de la
doctrina militar estadounidense. Estados Unidos está bajo amenaza de ataque.
El ejército estadounidense debe responder de forma preventiva.
Inmediatamente después de la invasión de Iraq (abril de 2003), se
pusieron en marcha diversas medidas de seguridad nacional explícitamente
centradas en la eventualidad de un segundo ataque contra EEUU. De hecho,
todos esos procedimientos se lanzaron de forma simultánea con la primera
fase de planes bélicos dirigidos contra Irán en mayo de 2003 bajo la
Operación Escenario Iraní a Corto Plazo (TIRANNT, por sus siglas en inglés).
(Véase Michel Chossudovsky:
“Theater Iran Near Term” (TIRANNT), Global Research, 21 de
febrero de 2007).
El papel de un “acontecimiento que origine víctimas masivas”
El anterior Comandante del CENTCOM, el General Tommy Franks, en una
entrevista publicada en una revista en diciembre de 2003, esbozó un
escenario de lo que describió como “acontecimiento que origine víctimas
masivas” en suelo estadounidense [un Segundo 11-S. Implícita en la
declaración del General Franks estaba la idea y creencia de que las muertes
de civiles eran necesarias para despertar la toma de conciencia y conseguir
el apoyo público para la “guerra global contra el terrorismo”]:
“[Ocurrirá] un acontecimiento terrorista que producirá bajas masivas en
algún lugar del mundo occidental –puede que sea en los Estados Unidos de
América- que hará que nuestra población se cuestione nuestra propia
Constitución y tenga que empezarse a militarizar nuestro país para evitar
que se repita otro suceso que produzca víctimas masivas”. (Entrevista al
General Tommy Franks, Cigar Aficionado, diciembre de 2003).
Franks estaba indirectamente aludiendo a un ataque terrorista, a un
“Segundo 11-S”, que podría utilizarse para galvanizar a la opinión pública
estadounidense en apoyo de la ley marcial.

General Tommy Franks
El General Franks presentó el “acontecimiento que produciría víctimas
masivas” como un momento político decisivo. La crisis resultante y el
torbellino social consecuencia de las víctimas civiles facilitarían un giro
trascendental en las estructuras institucionales, sociales y políticas
estadounidenses, llevando a la suspensión de la gobernabilidad
constitucional. (Véase Michel Chossudovsky,
“Bush Directive for a “Catastrophic Emergency” in America: Building a
Justification for Wagin War on Iran?” Global Research, 24 de
junio de 2007).
Operación Northwoods [Bosques del Norte]
El concepto de “acontecimiento que origine víctimas masivas” forma parte
de los planes bélicos.
En 1962, la Junta de Jefes del Alto Estado Mayor había previsto un plan
secreto titulado “Operación Northwoods” que iba a provocar
deliberadamente víctimas civiles entre la comunidad cubana en Miami (i.e.
“orquestando el asesinato de cubanos que viven en EEUU”) para así justificar
una invasión de Cuba:
“¡Podríamos dinamitar un buque estadounidense en la Bahía de Guantánamo
y culpar a Cuba”, “Podríamos desarrollar una campaña de terrorismo cubano
comunista en la zona de Miami, en otras ciudades de Florida e incluso en
Washington” “Las listas de bajas que aparecerían en los periódicos
estadounidenses causarían una conveniente oleada de indignación
nacional”. (Véase el documento desclasificado Muy Secreto de 1962
titulado “Justification por U.S. Military Intervention in Cuba”
(Véase Operación Northwoods en
http://www.globalresearch.ca/articles/NOR111A.html).
Se presentó la Operación Northwoods ante el Presidente Kennedy.
Pero l proyecto no llegó a ejecutarse.

Para consultar el
Expediente Nortwoods, pínchese aquí.
Doctrina militar
El General Franks no estaba ofreciendo su personal opinión sobre el papel
que podrían jugar los muertos civiles. Estaba describiendo un rasgo
fundamental de una operación secreta de la inteligencia militar que tenía
antecedentes en la Operación Northwoods.
Se utiliza el desencadenamiento de muertes civiles en la Patria como
instrumento de propaganda de guerra. El objetivo es trastornar las
realidades: La nación agresora es la que está siendo atacada. EEUU es
víctima de guerra de los estados que patrocinan el terrorismo islámico,
cuando en realidad es el ejecutor de un escenario de guerra a gran escala en
Oriente Medio.
Toda la fabricación de la “Guerra Global contra el Terrorismo” es
congruente con la lógica de la Operación Northwoods: En EEUU se
utiliza a las víctimas civiles provocadas por los ataques del 11-S como “un
incidente-pretexto para la guerra” para galvanizar el apoyo público hacia la
intervención militar en Afganistán e Iraq.
En 2005, la presunción de un Segundo 11-S se había convertido en parte
integral de los planes militares.
Las declaraciones procedentes de la Casa Blanca, el Pentágono y el
Departamento de Seguridad Interior indican la existencia de un creciente
consenso sobre la necesidad y la inevitabilidad de un segundo ataque contra
una zona urbana importante en EEUU.
En agosto de 2005, un mes después de que estallaran las bombas de
Londres, se informó que el Vicepresidente Cheney había instruido al Mando
Estratégico de EEUU (USSTRATCOM, por sus siglas en inglés) para que
preparara un plan de contingencia “a emplear en respuesta ante otro ataque
terrorista similar al 11-S contra los Estados Unidos”. Ese “plan de
contingencia” utiliza el pretexto de un “Segundo 11-S” para preparar una
operación militar importante contra Irán. (Philip Giraldo:
“Attack on Iran: Pre-emptive Nuclear War”, The American
Conservative, 2 de agosto de 2005).
En abril de 2006, el Pentágono, con Donald Rumsfeld al timón, lanzó un
plan militar de largo alcance para “combatir el terrorismo” por todo el
mundo con vistas a tomar represalias en caso de un segundo ataque terrorista
importante contra EEUU.
La presunción del proyecto del Pentágono se basaba en que ese presunto
atraque contra EEUU por parte de un enemigo exterior iba a provocar la
pérdida de vidas estadounidenses, que a su vez se utilizaría para justificar
las acciones militares estadounidenses en el escenario bélico de Oriente
Medio. Desde luego, no se hizo mención alguna al apoyo secreto de la
inteligencia estadounidense a organizaciones terroristas islámicas (el
enemigo exterior) programadas para llevar a cabo los ataques.
Se previeron diversos “escenarios” para un segundo ataque 11-S en la
Patria. Según el Pentágono, un Segundo ataque contra EEUU iba a servir para
un objetivo político importante.
Los tres documentos del Pentágono consistían en un “plan de campaña” más
dos “planes subordinados”. El segundo “plan subordinado” se centraba
explícitamente en la posibilidad de un “Segundo 11-S” y en cómo un segundo
ataque importante contra suelo estadounidense podría proporcionar “una
oportunidad” para extender la guerra emprendida por EEUU en Oriente Medio
hasta nuevas fronteras:
“Expone cómo el ejército puede a la vez desbaratar y responder a
otro golpe terrorista importante contra los Estados Unidos. Incluye
amplios anexos que ofrecen un menú de opciones para que el ejército tome
represalias rápidamente contra grupos terroristas, individuos y
patrocinadores estatales específicos dependiendo de quién se crea que está
tras el ataque. Otro ataque crearía tanto la justificación como la
oportunidad que falta hoy para tomar represalias contra algunos conocidos
objetivos, según actuales y anteriores funcionarios de la defensa
familiarizados con el plan. (Washington Post, 23 de abril de 2006,
se ha añadido el énfasis)
Ley Marcial
Desde 2003, se han venido adoptado diversos procedimientos que persiguen
promulgar la ley marcial en caso de que se produzca una supuesta “Emergencia
Catastrófica Nacional”.
Bajo la ley marcial, el ejército asumiría varias funciones propias del
gobierno civil, incluidas las de impartir justicia y aplicar la ley.
Las iniciativas en el terreno de la Seguridad Interior esbozaron las
circunstancias precisas bajo las cuales podría declararse la ley marcial en
caso de un Segundo 11-S.
En mayo de 2007, se emitió una importante Directiva presidencial de
Seguridad Nacional (National
Security and Homeland Security Presidencial Directive NSPD 51/HSPD 20)
en la que se preveía la posibilidad de un Segundo 11-S:
La NSPD 51 está hecha a medida para encajar las premisas tanto del “Plan
Anti-Terrorista” de 2006 del Pentágono, como del “Plan de Contingencia” de
2005 del Vicepresidente Cheney. (Véase Michel Chossudovsky,
“Bush
Directive for a ‘Catastrophic Emergency’ in America: Building a
Justification for Waging War on Iran?”, Global Research, 24 de
junio de 2007). La directiva establece una serie de procedimientos para la
“Continuidad de Gobierno” (COG, por sus siglas en inglés) en caso de una
“Emergencia Catastrófica”. La segunda aparece definida en la NSPD 51/HSPD
20, como:
“Cualquier incidente, sin que importe el lugar donde se produzca, que
tenga como consecuencia niveles extraordinarios de víctimas, daños o
trastornos que afecten gravemente a la población, infraestructura, medio
ambiente, economía o funciones gubernamentales en Estados Unidos”.
Se defiende la NSPD 51 a partir de la idea de que EEUU está bajo ataque y
que la “Emergencia Catastrófica” adoptaría la forma de un ataque terrorista
contra un área urbana importante.
La “Continuidad de Gobierno” o “COG” aparece definida en la NSPD 51 como
“un esfuerzo coordinado dentro de la rama ejecutiva del Gobierno Federal
para asegurar que las Funciones Esenciales Nacionales continúan realizándose
durante una Emergencia Catastrófica”.
Más recientemente, en mayo de 2008, la Casa Blanca lanzó otra Directiva
Presidencial de Seguridad Nacional titulada
“Biométricas para la Identificación e Investigación a fin de Reforzar la
Seguridad Nacional” (NSPD 59, HSPD 24).
La NSPD 59 complementa la NSPD 51. La nueva directiva no se limita a los
KSTs (siglas en inglés), que en la jerga de la Seguridad Interior significa
“Terroristas Conocidos y Sospechosos de Terrorismo”, sino que incluye
también varias categorías de terroristas internos, con la presunción de que
estos grupos internos están trabajando conjuntamente con los islamistas.
“La capacidad para identificar positivamente a esos individuos que
podrían hacer daño a los estadounidenses y a la nación es esencial para
proteger ésta. Desde el 11 de septiembre de 2001, las agencias han hecho
considerables progresos en la seguridad de la nación integrando,
manteniendo y compartiendo la información utilizada para identificar a las
personas que pueden suponer una amenaza para la seguridad nacional”
(NSPD59).
La NSPD va más allá de la cuestión de la identificación biométrica,
recomienda la recogida y almacenamiento de información “biográfica
asociada”, lo que significa información al minuto acerca de las vidas
privadas de ciudadanos estadounidenses, todo lo cual será “llevado a cabo
dentro de la ley”.
(Para más detalles, véase Michel Chossudovsky:
“Big
Brother” Presidential Directive: “Biometrics for Identification and
Screening to Enhance National Security”, Global Research, junio
de 2008).
La NSPD está dirigida explícitamente contra los ciudadanos
estadounidenses, que ahora son catalogados como potenciales terroristas.
Aunque se ha acusado a los “teóricos de la conspiración” de reflexionar
acerca de la posibilidad de un Segundo 11-S, la mayor parte de las
insinuaciones emanan de fuentes oficiales estadounidenses, incluida la Casa
Blanca, el Pentágono y la Seguridad Interior.
El hecho de que “acontecimientos que produzcan bajas masivas” puedan
utilizarse como parte de la agenda política exterior estadounidense es algo
diabólico. Las declaraciones oficiales son grotescas.
Consenso bipartidista en la campaña para las elecciones
presidenciales: “Al Qaida golpeará de nuevo”
Aunque la campaña electoral presidencial ha evitado la cuestión de un
Segundo 11-S, ambos candidatos han reconocido los peligros de un segundo
ataque. Tanto Barack Obama como John McCain han subrayado su resolución de
proteger EEUU contra Al Qaida:
[Pregunta: ¿Quién es el enemigo?] “Al Qaida, los talibanes, gran
cantidad de redes que quieren atacar EEUU, que tienen una ideología
distorsionada, que han pervertido la fe del Islam y por eso tenemos que ir
a por ellos”. (Barack Obama en respuesta a Bill O’Reilly, John
Gibson News,
5 de septiembre de 2008).
“Hemos logrado golpear duramente a Al Qaida en los últimos años.
Pero no están derrotados, y nos golpearán de nuevo en cuanto puedan”.
(John McCain, Discurso de Aceptación, 5 de septiembre de 2008).
La información en los medios de comunicación dominantes: “La
necesidad” de un Segundo 11-S
Aunque el Washington Post ha venido filtrando la esencia de los
documentos clasificados del Pentágono acerca de la “oportunidad” de un
Segundo 11-S, el tema no ha sido objeto de análisis o comentarios en los
medios dominantes.
Sin embargo, merece la pena señalar que en agosto de 2007, en una
entrevista de Fox News, se anunció “un Segundo 11-S” como medio para
crear conciencia y unir a los estadounidenses contra el enemigo.
Emitido en Fox News, el columnista Stu Bykofsky afirmaba que EEUU
“necesita” un nuevo 11-S para unir al pueblo estadounidense, porque han
“olvidado” quién es el enemigo. También declaró que “habrá otro 11-S”, y el
presentador de Fox News John Gibson coincidió con él. Las bajas
civiles contribuirían a unir al país y a crear conciencia:
“Va a hacer falta que muera un montón de gente para despertar a EEUU”,
dijo John Gibson. [Énfasis añadido]
Mientras que el controvertido artículo de Stu Bykofsky en el
Philadelphia Daily News (9 de agosto de 2007) fue en aquel momento
considerado descabellado, lo que estaba diciendo Bykofsky no es muy
diferente del complot del Pentágono (conformado a partir de la Operación
Northwoods) sobre el papel de los acontecimientos que provoquen víctimas
masivas para lanzar “una útil oleada de indignación”.
Transcripción de la Red de Noticias Fox
La gran historia, con John Gibson
7 de agosto de 2007
(Para ver la entrevista, pínchese aquí)
“Columnista en el punto de mira por afirmar que ‘Necesitamos’ otro
ataque 11-S”
Presentador: John Gibson
Entrevista al columnista Stu Bykofsky
John Gibson: En asuntos importantes de seguridad, necesitamos otro
11-S para salvar EEUU. Eso es lo que un columnista está defendiendo como
medio para unir a los estadounidenses. Casi seis años después de los atroces
ataques terroristas, dice que hemos olvidado quién es nuestro enemigo. Dice
que la guerra de Iraq ha dividido a los EEUU, los republicanos y los
demócratas están atacándose por la guerra, que trabajamos juntos tras
el 11-S pero justifica su controvertida afirmación diciendo que ese frente
unido no perduró. Y ahora los blogger están indignados. Algunos dicen
que el periodista debería ser despedido de su trabajo por sugerir que
nosotros, cito, “necesitamos” otro ataque. Entonces, ¿es este sólo un medio
para impresionar u ofender o es que este columnista tiene actualmente un
punto de vista válido? Bien, aquí viene él ahora en directo a explicarlo: el
columnista Stu Bykofsky del Philadelphia Daily News. Por eso, Stu,
permíteme… déjame decirlo de nuevo. ¿Qué es lo que dices que EEUU
necesita en estos momentos?
Stu Bykofsky: Bien, mi tesis es que estamos terriblemente
divididos, que hay desunión en este país y que como país dividido somos
débiles. Cuando miro hacia atrás para ver qué fue lo que empujó al país a
trabajar unido durante los últimos años, veo que el 11-S unió al país y
todos estuvimos en el mismo equipo durante al menos un año o dos.
J.G.: Stu, pero ¿lo que quieres decir es que vamos a ser
atacados de nuevo, que nos uniremos de nuevo, que hay una especie de
inevitabilidad ante eso o que para conseguir actualmente esa unidad
necesitamos sufrir?
S.B.: Uf, John, no he pedido un ataque contra los
Estados Unidos. Uf, puedo ver que hay gente que lo lee así pero no he
dicho eso. Sin embargo, otro ataque contra EEUU es inevitable. Yo lo creo,
¿tu no?
J.G.: Sí, yo también lo creo en estos momentos, y pienso que va a
ver mucha gente muerta que va a hacer que EEUU se despierte. Lo creo así,
Steve, Stu, lo siento…
S.B.: Está bien.
J.G.: … es la palabra “necesidad”. Si dices, bien, que va a
suceder y, ya sabes, que los estadounidenses van a morir porque hemos bajado
la guardia –eso es una cosa-, pero cuando dices que “necesitamos” un ataque…
eso ha irritado especialmente a los familiares de los muertos.
S.B.: John, uf, puedo entender que se sientan molestos.
¿Estás leyendo eso en los titulares o en el texto de mi columna que no lo
tengo ahora aquí?
J.G.: Bien, eso es buena señal. ¿Utilizaste la palabra “necesidad”
en el texto o sólo en el titular?
S.B.: En el titular.
J.G.: Entonces, en estos momentos, ¿no apruebas la palabra
“necesidad”?
S.B.: Uf, no, no. Hay una ligera diferencia. Otra gente
escribe titulares y eso no es lo que yo intentaba exactamente decir.
J.G.: Bien, entonces…
S.B.: Pero, pero si miras el contexto…
J.G.: Pero, lo que estás tratando de decir es, es que, algo así
como que hemos bajado la guardia, que estamos luchando unos contra otros en
vez de contra los terroristas y que si no lo hacemos juntos hay gente que
va a morir.
S.B.: Eso es absolutamente correcto. Que estamos combatiendo como
una jauría de perros rabiosos y que deberíamos volver nuestra atención a
otra parte. Y también digo que la razón principal de eso, en mi opinión, es
la, uf, la guerra en Iraq que ha sido dirigida tan horriblemente por
la administración.
J.G.: Stu…
S.B.: No me refiero a nuestras tropas.
J.G.: Yeah, okay, no quiero meterte en dificultades. Stu,
uf, ¿cuál fue la reacción?, ¿dio luz verde la junta del periódico?
S.B.: Uf, no, no tenemos junta, John. Uf, ayer,
cuando apareció, la reacción fue moderada porque pienso que la gente del
Philadelphia, que me lleva leyendo mucho tiempo sabe a qué atenerse.
Entonces se publicó en algunos sitios de fuera de Filadelfia y esta mañana
cuando llegué, había unos mil correos o más llegando durante todo el día. Y
un montón de llamadas…
J.G.: Un buen montón que quieren que te despidan, ¿verdad?
S.B.: ¿Perdón?
J.G.: Un montón de esos correos quieren que te despidan, ¿no es
así?
S.B.: Uf, un grupo de gente me decía que estaban llamando a
mi editor para sugerirle que me despida, sí. No creo que eso vaya a suceder.
J.G.: ¿Mantienes la columna?
S.B.: Absolutamente.
J.G.: Con Stu Bykovsky, desde Filadelfia. Stu, muchas gracias.
(Transcripción del video original)
Para ver la entrevista en televisión, pínchese aquí.
|