Una protesta popular sin precedentes hizo que el Congreso rechazara el plan
inicial de rescate del Tesoro el pasado lunes 29 de Setiembre. Varios
comentaristas han señalado cuán irónico y aparentemente fuera de lugar fue que
el plan saliera derrotado sobre todo por los republicanos, y concretamente,
por los conservadores seguidores de la Biblia de la derecha del partido.
¿Sería sin embargo mucho esperar que dichos congresistas hubieran recordado la
ética cristiana contenida en el evangelio según Mateo, capítulo 18, una
condena bíblica prácticamente literal de los términos del plan de rescate?
Por
Michael Hudson (*) - CounterPunch
Traducción para Revista Sin Permiso : Ernest Urtasun Domènech
Ese maravilloso pasaje describe cómo Pedro se acercó a Jesús y le pidió
perdón: sobre todo, el perdón de las deudas. En las lenguas antiguas, las
palabras usadas para “pecado” y “deuda” eran las mismas, en una época en que
los pecadores expiaban habitualmente sus ofensas y “transgresiones” haciendo
un pago en compensación.
Jesús contó la parábola de un rey que mandó llamar a uno de sus súbditos,
que le debía diez mil talentos: un caso no tan distinto de los gobiernos que
hoy tratan de cobrar dineros adeudados por Citibank, JPMorgan Chase y otras
empresas financieras de Wall Sreet. Cuando el siervo real fue incapaz de
conseguir el dinero, el rey ordenó su cautiverio y el de su familia por
deudas. Pero, entonces, el siervo, “postrado, le adoraba, diciendo: Señor, ten
paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo”. (1) La analogía aquí es con
los aliados del señor Paulson en Wall Street prometiendo que, de alguna
manera, el Tesoro podría acabar recuperando su dinero e incluso beneficiándose
de la compra de 700.000 millones de dólares de hipotecas basura.
"El señor, movido a misericordia de aquel siervo, le soltó y le perdonó la
deuda." Esto es lo que el compasivo señor Paulson propone hacer. El Tesoro
dará dinero en efectivo a trueque e porquería, se hará con las hipotecas
basura y otros préstamos infectados al precio que a acomode a los
especuladores financieros, sin obligar a éstos a asumir la menor pérdida.
En la parábola de Mateo 18, el siervo real “saliendo, halló a uno de sus
consiervos, que le debía cien denarios; y trabando de él, le ahogaba,
diciendo: ‘Págame lo que debes’". El deudor imploró su perdón al acreedor,
igual que éste había hecho ante el rey. “Mas él no quiso; sino fue, y le echó
en la cárcel hasta que pagase la deuda”.
Otros deudores vieron lo que estaba sucediendo y, preocupados por su propia
suerte, fueron al rey a explicarle lo ocurrido. El rey se enfureció, mandó
llamar a su deudor y le habló así: “Siervo malvado, toda aquella deuda te
perdoné, porque me rogaste. ¿No te convenía también a ti tener misericordia de
tu consiervo, como también yo tuve misericordia de ti?”. El rey le entregó
entonces "a sus verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía."
Es aquí donde el congreso ha fallado; diciendo a los bancos (y a los
administradores que el Tesoro contrata para recuperar el dinero público) que
actúen duramente llevando a la economía cada vez más por
la senda de la
servidumbre por deudas .
Consumidores, propietarios y otros deudores incapaces de pagar sus deudas
académicas, las letras del coche o las deudas médicas no serán rescatados del
empobrecimiento de la economía, del aumento de los precios al consumo, ni de
la caída del precio de sus activos. Pero Wall Street será capaz de evitar
cualquier pérdida. Se supone que satisfará su deuda en cinco años, es decir,
en dos mandatos presidenciales desde hoy.
Así que aquí termina la analogía. La moraleja de la parábola de Jesús
(Mateo 18, 30) era que: "Así también hará con vosotros mi Padre celestial, si
no perdonareis de vuestros corazones cada uno a su hermano sus ofensas”, es
decir, sus deudas. Pero Wall Street y el Congreso deben ser ateos, porque tal
y como funcionan hoy las cosas, solo los pudientes verán sus deudas
perdonadas, no los pobres. Los grandes pecadores serán absueltos, sus víctimas
serán despojadas de sus activos.
Eso es lo que le sucedió históricamente al imperio romano en su camino
hacia el cautiverio y la servidumbre. Es la ruta secular en la que el Congreso
puso a la economía la semana pasada.
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NOTA E.: (1) En las citas del Viejo y del Nuevo Testamento,
SinPermiso ofrece siempre la traducción clásica de don Cipriano de Valera,
una obra maestra de la prosa castellana. Cipriano de Valera fue perseguido por
la Inquisición católica española en la Sevilla de la segunda mitad del siglo
XVI, acusado de luteranismo. Su versión de la Biblia figura en el índice de
libros vitandos para el Vaticano. Además de exégeta bíblico, fue un hombre de
todo punto político: dejó dicho que los conquistadores europeos se preocupaban
más en América por sus intereses personales, que por la fe, y que para
enriquecerse robaban y mataban a los nativos, "personas por las que Jesucristo
murió". Falleció, transterrado, en Londres, en 1602.
(*)Michael Hudson es ex economista de Wall Street especializado en
balanza de pagos y bienes inmobiliarios en el Chase Manhattan Bank (ahora
JPMorgan Chase & Co.), Arthur Anderson y después en el Hudson Institute. En
1990 colaboró en el establecimiento del primer fondo soberano de deuda del
mundo para Scudder Stevens & Clark. El Dr. Hudson fue asesor económico en jefe
de Dennis Kucinich en la reciente campaña primaria presidencial demócrata y ha
asesorado a los gobiernos de los EEUU, Canadá, México y Letonia, así como al
Instituto de Naciones Unidas para la Formación y la Investigación. Distinguido
profesor investigador en la Universidad de Missouri de Kansas City, es autor
de numerosos libros, entre ellos Super Imperialism: The Economic Strategy
of American Empire.