“La Guerra Global contra el Terrorismo” actual no es sino una forma moderna de
Inquisición. Cuenta con todos los ingredientes esenciales de las Inquisiciones
española y francesa.
Por
Michel Chossudovsky - Global Research
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo
Fernández
A fin de justificar la agenda militar, se persigue a
los “terroristas islámicos” y se despliega una guerra preventiva de ámbito
global para “proteger a la Patria”.
“Se presenta la Guerra Global contra el Terrorismo” (GWOT, en sus siglas en
inglés) como “Choque entre Civilizaciones”, una guerra entre valores y
religiones en disputa cuando en realidad no es sino una indiscutible guerra de
conquista, impulsada por objetivos económicos y estratégicos.
La GWOT es la columna vertebral del Imperio estadounidense. Define la
doctrina militar de Estados Unidos e incluye el uso preventivo de armas
nucleares contra los “patrocinadores estatales” del terrorismo.
La doctrina de la “guerra defensiva” preventiva y de la “guerra contra el
terrorismo” contra Al Qaida constituyen las piedras angulares esenciales de la
doctrina militar estadounidense. El objetivo es presentar una “acción militar
preventiva”, lo que significa que la guerra es un acto de “autodefensa”,
contra dos categoría de enemigos: “los Estados canallas” y los “terroristas
islámicos”, de los que se afirma poseen armas de destrucción masiva.
“Como quedó de manifiesto con las pérdidas del
11 de septiembre de 2001, las víctimas civiles masivas se constituyen en el
objetivo específico de los terroristas y esas pérdidas serían exponencialmente
más graves si los terroristas adquirieran y utilizaran armas de destrucción
masiva”. (Estrategia
de Seguridad Nacional, Casa Blanca, Washington, 2002)
La Inquisición estadounidense
La “Guerra Global contra el Terrorismo” sirve para justificar que se
dedique un presupuesto inmenso a defensa. Necesita “ir a la caza” de los
terroristas utilizando sistemas de armamento avanzados. Mantiene una cruzada
preventiva de tipo religioso contra el mal que sirve para ocultar los
objetivos reales de la acción militar.
La Inquisición estadounidense se utiliza para extender la esfera de
influencia de EEUU y para justificar las intervenciones militares como parte
de una compaña internacional contra los “terroristas islámicos”. Su objetivo
último, que jamás se menciona en las informaciones que la prensa nos ofrece,
es la conquista territorial y el control de los recursos estratégicos.
El dogma de la GWOT se enunció y formuló por los think thanks
neoconservadores de Washington. Se puso en marcha por el establisment
de la inteligencia y del ejército. Y aparece incardinado en los discursos
presidenciales:
“Hemos sabido que en este mundo hay gente malvada. Y de qué forma… Y
estaremos alerta. Vuestro gobierno está alerta. Los gobernadores y alcaldes
están alertas porque la gente malvada sigue aún merodeando por aquí. Como
dije ayer, los que le han declarado la guerra a Estados Unidos han cometido
un error terrible… Mi administración tiene un trabajo que hacer y lo vamos a
hacer. Libraremos al mundo de los malvados”, (George
W. Bush, CNN, 16 de septiembre de 2001).
El objeto de la “Guerra Global contra el Terrorismo” lanzada en septiembre
de 2001 es galvanizar el apoyo público hacia una campaña de ámbito mundial
contra la herejía. Ante la opinión pública, es fundamental contar con una
“causa justa” para iniciar la guerra. Se dice que una guerra es justa si se
emprende por motivos morales, religiosos o éticos.
La satanización de los musulmanes y la batalla por el petróleo
La guerra que EEUU lidera en la amplia zona centroasiática y medio-oriental
tiene como objetivo hacerse con el control de extensas reservas de petróleo y
gas natural. Los gigantes del petróleo anglo-estadounidenses buscan también
obtener el control de las rutas de oleoductos y gaseoductos que atraviesan la
región.
Los países musulmanes poseen entre el 66,2 y el 75,9% del total de las
reservas del petróleo, dependiendo de la fuente y la metodología de la
estimación. (
Michel
Chossudovsky, The “Demonization” of Muslims and the Battle for Oil
, Global Research, 4 de enero de 2007). En contraste, los EEUU de
América tienen apenas el 2% del total del total de las reservas de petróleo.
Iraq tiene cinco veces más petróleo que EEUU.
La satanización se aplica contra un enemigo que posee más del 60% de las
reservas mundiales de petróleo. “Eje del mal”, “Estados canallas”, “naciones
fallidas”, “terroristas islámicos”: satanizar e infamar son los pilares
ideológicos de la Inquisición estadounidense. Sirven como casus belli
para emprender la Batalla por el Petróleo.
La Batalla por el Petróleo necesita de la satanización de quienes lo
poseen. El enemigo se caracteriza como el mal para poder justificar acciones
militares que incluyan el asesinato masivo de civiles. (Ibid)
Los orígenes históricos de la Inquisición
El objetivo es mantener la ilusión de que “EEUU está bajo peligro de
ataque” de Al Qaida. Bajo la inquisición estadounidense, Washington se
autoproclamó en posesión de un mandato sagrado para extirpar el
fundamentalismo islámico y “extender la democracia” por todo el mundo.
La Inquisición estadounidense tiene un armazón ideológico que en algunos
aspectos es similar al orden social inquisitorial que prevaleció en
Francia y en España durante la Edad Media. La Inquisición empezó en Francia en
el siglo XII. Inicialmente adoptó la forma de campaña, en el sur de Francia,
dirigida contra los cátaros y valdenses que desafiaban las enseñanzas de la
Iglesia Católica Romana.
El movimiento cátaro era una secta religiosa protegida por el orden feudal
regional en el sur de Francia en contra del dominio de la Iglesia Católica y
la monarquía francesa en París. “Los cátaros creían que ellos eran los
verdaderos cristianos y que la Iglesia Católica era una iglesia falsa, fundada
por el demonio.”
A comienzos del siglo XIII, el “Papa Inocencio III declaró una cruzada
contra los cátaros” a instancias de la familia real francesa. La cruzada fue
en realidad una guerra de conquista bajo el disfraz de una campaña contra la
herejía.
La Inquisición que se puso en marcha contra la herejía intentaba consolidar
el control territorial de la Monarquía. Proporcionó un pretexto para
intervenir militarmente en el sur y suroeste de Francia, utilizando como
fachada la autoridad de la Iglesia Católica.
La Inquisición se convirtió en parte de un consenso político implementado
por los inquisidores de la Iglesia, impuesto por el orden feudal gobernante y
apoyado militarmente. Su objetivo era mantener y preservar el orden político y
el social, extendiendo los poderes del Estado central, sometiendo a los
poderes regionales en Francia, utilizando la campaña contra la herejía como
“justificación para emprender la guerra”. ¿Les suena?
El orden inquisitorial actual
Cualquiera que dude acerca de la legitimidad de la inquisición
estadounidense (“Guerra Global contra el Terrorismo”) es un teórico de la
conspiración herética o un cómplice de los terroristas.
La inquisición estadounidense es parte de un consenso bipartidista. Tanto
los demócratas como los republicanos apoyan la inquisición estadounidense.
“Cazar a Osama bin Laden” forma parte de la plataforma electoral de ambos
partidos políticos. De hecho es el componente central de la campaña electoral.
Yo [Barack Obama] he defendido la necesidad de enviar más recursos
y más tropas para acabar la lucha contra los terroristas que nos atacaron el
11-S, y dejar claro que tenemos que eliminar a Osama bin
Laden y a sus lugartenientes si se ponen a nuestro alcance (Barack
Obama, discurso de aceptación de su candidatura, Convención Demócrata
Nacional, Denver, agosto de 2008).
En los últimos años hemos asestado a Al Qaida un golpe serio. Pero
no están derrotados y lucharán de nuevo contra nosotros si pueden. (John
McCain, discurso de aceptación de su candidatura, Convención Nacional
Republicana, St. Paul, septiembre 2008).
Hay un “enemigo exterior”. La Patria está bajo amenaza de ataque. Los
terroristas islámicos “amenazan nuestra forma de vida”. “Debemos defendernos”
preventivamente contra Osama bin Laden y sus lugartenientes.
El Mando del Norte de EEUU (Northcom), que tiene sus cuarteles en la base
de la fuerza aérea en Petersen, Colorado, se estableció a principios de 2002
para proteger a EEUU contra un ataque terrorista. Se presentó ante la opinión
pública como una respuesta a los ataques del 11-S. Los objetivos estratégicos
reales del Mando del Norte ni se mencionaron, que utiliza además armas de
defensa aéreas sofisticadas que incluyen cabezas de guerra nucleares.
Consenso político
Los portavoces del orden inquisitorial estadounidense son los medios
corporativos occidentales.
Se consideran cómplices de los que amenazan a la patria estadounidense a
todos aquellos que cuestionen la validez de cualquiera de esas afirmaciones o
que tengan dudas sobre quién está detrás de los ataques del 11-S.
En 1232, el Papa Gregorio IX estableció un sistema de tribunales religiosos
especiales que se denominaron Inquisición. Se envió a los frailes dominicos
para que localizaran e interrogaran a los heréticos:
“La herejía no podrá destruirse a menos que sean destruidos los
heréticos… y sus defensores y [seguidores] sean también destruidos, y esto
se efectuó de dos formas:… o se convertían a la verdadera fe católica o…
morían en la hoguera. (Henry Charles Lea, “
A History
of the Inquisition in the Middle Ages ” , pág. 535, 1887)
Aquellos que rechazaban retractarse, que no renunciaban a su herejía, eran
quemados vivos.
El Acta Patriótica actual, los tribunales militares, el campo de
concentración de Guantánamo, los campos de “entregas” de la CIA, Abu Ghraib,
etc., forman parte de un sistema inquisitorial avanzado. Se mantiene
incomunicados a los sospechosos de terrorismo. Ni siquiera se les concede el
derecho a retractarse.
El objetivo no es hacer del mundo un lugar más seguro poniendo tras las
rejas a los terroristas. La agenda oculta es mantener la ilusión de que los
“terroristas islámicos” constituyen una amenaza real. El objetivo es convencer
a la opinión pública de que el enemigo es real.
Fabricando disentimiento
Washington no silencia a sus críticos antibelicistas. Muy al contrario. El
orden social inquisitorial permite ciertas formas de desacuerdo. Es
políticamente correcto que bajo una “democracia” se condene la política
exterior estadounidense en los términos más firmes.
Lo que no se permite es que se cuestione la Inquisición.
Aquellos que se oponen a la administración estadounidense no son
necesariamente etiquetados como herejes. Muchos activistas “progresistas”,
liberales y antibelicistas, dirigidos por intelectuales importantes, creen
firmemente que los musulmanes estaban tras los ataques del 11-S. “Estamos
contra la guerra, pero apoyamos la guerra contra el terrorismo”.
El Nuevo Orden Mundial construye un consensus político y de los
medios de comunicación ( i.e . la GWOT) pero al mismo tiempo crea y
moldea su propia oposición. Establece los límites del disentimiento. “Fabrica
disentimiento”.
Los candidatos presidenciales de la carrera bipartidista están apoyados por
poderosos intereses corporativos entre los que se encuentran las compañías
petrolíferas, Wall Street y los contratistas del sector de la defensa.
El 11-S es la piedra angular de la Inquisición estadounidense.
Las mentiras que subyacen tras el 11-S son aceptadas por el movimiento
antibelicista dominante.
Se condena la política exterior de EEUU, pero se apoya la “Guerra Global
contra el Terrorismo”. A sabiendas o no, ese refrendo de la GWOT por quienes
proclaman que se oponen a la administración estadounidense, proporciona
legitimidad al orden inquisitorial que subyace bajo las prácticas actuales de
la política exterior de EEUU.
Por otra parte, aquellos que tienen serias dudas acerca de la narrativa
oficial alrededor del 11-S, incluido el Movimiento por la Verdad del 11-S, son
tachados de herejes y no creyentes.
La teoría de la “Guerra Justa”
La teoría de la “Guerra Justa” ( justum bellum) tiene una muy larga
tradición. Se ha venido utilizando a través de la historia para apuntalar el
orden social dominante y proporciona justificación para emprender la guerra.
En el caso de Afganistán, el 11-S jugó un papel esencial a la hora de
justificar la invasión. Se consideró que la guerra contra Afganistán era una
“Guerra Justa”, emprendida por razones humanitarias.
El 12 de septiembre de 2001, la OTAN invocó, por primera vez en su
historia, el “Artículo 5 del Tratado de Washington, la cláusula de defensa
colectiva”, declarando que los ataques del 11-S contra el World Trade
Center y el Pentágono “representaban un ataque contra todos los miembros
de la OTAN”.
Y fue a Afganistán a quien le tocó la china , sin una sola prueba y
antes de llevar a cabo ni una sola investigación, de ser el “estado
patrocinador” de los ataques del 11-S. La invasión de Afganistán a principios
de octubre de 2001 se presentó como una operación de contraterrorismo dirigida
contra los autores del 11-S y sus estados patrocinadores.
Sindicatos, ONG y muchos intelectuales “progresistas” refrendaron la
invasión dirigida por EEUU-OTAN. Los sucesos del 11-S jugaron un papel
esencial para conseguir los apoyos de diversos sectores de la sociedad
estadounidense, incluyendo a opositores y críticos de la política exterior de
la administración Bush.
La guerra contra Afganistán se había venido preparando mucho antes del
11-S. Los preparativos de guerra estaban ya en un estadio avanzado de
gestación. EEUU y la OTAN dieron luz verde para emprender la guerra contra
Afganistán dentro de las veinticuatro horas posteriores a los ataques del
11-S.
Los informes de la prensa no revelaron un hecho que se conoce ahora y que
los analistas militares reconocen: un escenario importante de guerra no puede,
en circunstancia alguna, planificarse ni desarrollarse hasta después de cuatro
o cinco semanas.
El 11-S se utilizó como justificación para emprender una “guerra
humanitaria”. La guerra contra Afganistán estaba planeada mucho antes de los
trágicos sucesos del 11 de septiembre de 2001 y los analistas militares
conocen bien ese hecho.
La Inquisición española
Durante los siglos XIV y XV, la Inquisición se extendió a otras partes de
Europa. En Italia, la Inquisición iba tras los movimientos nacionalistas en
regiones como Lombardía, en el norte, Venecia o Sicilia. Se utilizó para
suprimir esos movimientos políticos. En el norte de Francia y de Alemania, la
Inquisición utilizó el pretexto de pequeñas sectas de carácter místico para
intervenir política y militarmente. Los poderes regionales, incluyendo los
principados locales, rechazaron cooperar con la Inquisición. En el mundo
actual, esa forma de intervencionismo se lleva a cabo enviando fuerzas
especiales estadounidenses en “ayuda de los gobiernos” para que combatan el
terrorismo.
España, conquistada por los musulmanes y reconquistada en parte por los
cristianos en el siglo XIII, era “religiosamente heterogénea y había
desarrollado una tolerancia para que musulmanes, cristianos y judíos pudieran
vivir juntos en relativa paz”. Hacia finales del siglo XV, coincidiendo con un
período de consolidación política y territorial, “la tolerancia española
cambió abruptamente. España vio cómo surgía una forma de inquisición más
despiadada y perjudicial que en ningún otro lugar de Europa”.
(Bill of Rights in
Action) .
La Inquisición española se caracterizó también por un proceso de
construcción de consenso y de persecución de heréticos y no creyentes. La
Inquisición se utilizó para apoyar el proceso de consolidación territorial en
la Península Ibérica. El objetivo era reforzar la monarquía absoluta y los
poderes de la aristocracia terrateniente contra las clases conformadas por los
comerciantes judíos y musulmanes.
La Inquisición española se creó a instancias de la Reina Católica Isabel.
En 1483, los Reyes Católicos, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón,
establecieron un consejo destinado a dirigir la inquisición. Tomás de
Torquemada, consejero de la Reina Isabel, se convirtió en el primer Inquisidor
General. Torquemada había predicado anteriormente contra los conversos
musulmanes y judíos. El objetivo era reprimir a las clases comerciantes que
estaban surgiendo. “Un país, un gobernante, una fe” , se convirtió en
el mandato del Inquisidor General.
El Papa apoyó a la Inquisición, la agenda oculta era el mantenimiento del
orden feudal y las guerras coloniales emprendidas por España. La Inquisición
española duró unos 300 años.
En actualmente, en EEUU, el General Inquisidor es la Secretaría del
Departamento de Seguridad Interior.
El aparato legal
La Inquisición en la Edad Media se dedicaba a recoger acusaciones:
“ Si dos testigos bajo juramento acusan a alguien de herejía, la persona
acusada sería mandada llamar; opiniones, prejuicios, rumores y cotilleos,
todo se aceptaba como prueba. Al acusado jamás se le decían los nombres de
los acusadores, ni siquiera sabía exactamente de qué le acusaban.
Los inquisidores examinaban al acusado en secreto. Cualquiera que se
negara a confesar de inmediato asumía que era culpable. Los inquisidores tan
sólo estaban cualificados en religión, e intentaban atrapar al acusado con
preguntas religiosas. Por ejemplo, un inquisidor podía preguntar: “¿Crees en
lo que la sagrada iglesia cree?”
“Soy un fervoroso cristiano”, podía responder aterrado el sospechoso.
“ ¡Esto es!”, podía gritar el inquisidor. “¡Ya sabemos que crees en
herejías! ¡Estás diciendo que tus creencias son el verdadero cristianismo y
que la iglesia es falsa!” (
Bill of Rights in
Action )
No se permitían abogados porque se consideraba herejía defender a un
herético:
“Torturarían a quienes se negaban a retractase. Durante la tortura, los
inquisidores religiosos actuarían como testigos para recoger confesiones o
anotar los nombres de otros herejes. El gobierno también cumplía la
sentencia final de encarcelamiento o muerte.
Aquellos que se retractaban inmediatamente podían recibir una sentencia
bastante leve, rezar plegarias, ayunar, ser azotados en público o hacer una
peregrinación. Algunos de los que se retractaban eran obligados a llevar una
cruz amarilla de fieltro cosida en todas sus ropas. La cruz les marcaba como
anterior herético y mucha gente se apartaba de ellos con temor.
Muchos de los que se negaban a abjurar enseguida eran sentenciados a
prisión perpetua. Si se negaban en redondo a abjurar, la Inquisición les
devolvía a las autoridades del gobierno para que les quemaran vivos. Algunos
inquisidores eran tan rigurosos que les perseguían hasta a los muertos. Si
una persona muerta era acusada de herejía, desenterraban los huesos y los
quemaban.
Para la mayoría de los acusados de herejía, no había apelación posible.
Los que poseían alguna riqueza o poder podían presentar una súplica ante el
Papa para que cambiara la sentencia pero, para la mayoría de los condenados,
la sentencia era definitiva. Las familias de los enviados a prisión o a la
hoguera perdían sus propiedades”.
( Bill of Rights
in Action , véase History of the Inquisition ).
Actualmente, el sistema legal de EEUU tiene todos los rasgos fundamentales
de un orden inquisitorial. Se permite la tortura “en determinadas
circunstancias”, según una “opinión legal” del Departamento de Justicia de
agosto de 2002.
“Si un empleado del gobierno torturara a un sospechoso cautivo, ‘lo haría
para impedir nuevos ataques contra los Estados Unidos por parte de la red
terrorista de Al Qaida’, decía el memorandum de la asesoría legal del
Departamento de Justicia redactado en respuesta una petición de la CIA
solicitando orientación legal. Añadía que los debates se centraban en que la
“necesidad y autodefensa podían proporcionar justificaciones que eliminarían
cualquier responsabilidad criminal” posterior. (Véase el
Washington Post del 7 de junio de 2004).
“Incluso aunque un método de interrogatorio sobrepasara la línea
establecida en la Sección, la aplicación de la medida no supondría que la
autoridad del Comandante en Jefe del Presidente infringía la Constitución;
creemos que bajo las circunstancias actuales [la guerra contra el terrorismo],
se podrían alegar ciertas justificaciones en virtud de la defensa que
potencialmente eliminarían la responsabilidad criminal”. (Pdf
con el Memorandum completo del Departamento de Justicia del 2 de agosto
de 2002)
La tortura
“La Inquisición española fue especialmente aterradora debido a sus
inherentes características. Los acusados nunca sabían quiénes eran sus
acusadores. Una vez arrestados, perdían todas sus propiedades”.
“Esas propiedades eran entonces administradas, en primer lugar, por la
Corona, y posteriormente por la Inquisidor General…
Incluso si el acusado se convertía en un devoto cristiano, era tratado
tan severamente como fuera posible debido a sus antecedentes. No se permitía
que el acusado dispusiera de abogado o asesoramiento para su defensa, y se
mantenían en secreto los nombres de todos los testigos”. (Jason
L. Slade, The Spanish Inquisition, 6 de agosto de
1996).
La tortura estaba al orden del día. Al acusado no se le permitía tener
abogado.
Los métodos de tortura utilizados en la Edad Media, incluido el tormento
del agua, presenta un peculiar parecido con las técnicas de tortura aplicados
por los inquisidores actuales de la CIA:
“Debido a que los juicios eran sobre asuntos espirituales, era la Iglesia
la que llevaba el control de aquéllos. Sin embargo, los castigos eran
normalmente muy físicos, por lo que eran ejecutados por el estado. Había
muchas modalidades de torturas físicas para lograr las confesiones. Las dos
más famosas o infames eran el strappado o la polea, y el aselli
o tormento del agua (Jason
L. Slade, The Spanish Inquisition, 6 de agosto de 1996).
Los informes de Alfred Mc Coy a ese respecto exponen que la CIA:
“había añadido a menudo a su repertorio de métodos sin tocar al
interrogado métodos físicos que eran reminiscencias de las torturas propias
de la Inquisición: el strappado, el método del agua, la “cigüeña
invalidante” y las “máscaras de burla”. Por ejemplo, en 2002, en el centro
de la CIA situado cerca de Kabul, los interrogadores estadounidenses
obligaban a los prisioneros a “permanecer quietos con las manos encadenadas
colgando del techo y los pies con grilletes”, provocando un efecto similar
al strappado. En lugar de la “cigüeña invalidante”, un armazón de
hierro de la Inquisición para hacer que el cuerpo de la víctima se
retorciera, los interrogadores del a CIA hacían que sus víctimas asumieran
“posiciones de estrés” parecidas sin mecanismos externos, de nuevo con el
objetivo de lograr el efecto psicológico del dolor autoinducido… (
Alfred Mccoy,
The Hidden HIstory of CIA Torture : America’s Road to Abu Ghraib
, Global Research, diciembre 2004). (Traducción al español en:
http://www.desdeabajo.info/articulos_en_pdf.php?id=281)
En España, en el siglo XVI, se aceptaba la Inquisición. Había consenso. Se
había hecho creer a la población que era algo bueno, que la tortura “servía
para purificar la sociedad”.
“Un obispo aparecía y gritaba los nombres de los condenados. Después se
sacaba a los condenados, que vestían ropajes negros decorados con demonios
rojos y llamas. Los funcionarios del gobierno les ataban a la estaca”.
“¿Renuncias a tu herejía contra la sagrada iglesia?”, le preguntaría un
sacerdote.
Si alguien se arrepentía, se le estrangulaba antes de quemarle. La mayoría,
sin embargo, permanecía en silencio o en actitud de desafío. Se prendía la
hoguera y la plaza se llenaba con los gritos de los herejes y los vítores de
la multitud” (citado en
Bill of Rights in Action, op cit).
Cualquiera que se atreviera a cuestionar la validez de esa “guerra contra
el terrorismo” era tachado de terrorista y sometido a las leyes anti-terroristas
que, en aquella época en España, suponían la muerte.
En el entorno inquisitorial actual, muchas personas se sienten escépticas
sobre el 11-S pero nadie se atreve a cuestionar la validez de la guerra contra
el terrorismo.
“Esos son mala gente y los perseguiremos y los eliminaremos”. El discurso
es casi el mismo.
El objetivo último es someter a los ciudadanos, despolitizar totalmente la
vida social en EEUU, impedir que la gente piense y pueda elaborar conceptos,
que analice los hechos y desafíe la legitimidad del orden social inquisitorial
que gobierna en EEUU.
La Gran Mentira se convierte en la Verdad. El objetivo es en último extremo
transformar las realidades, ponerlo todo al revés.
La guerra aparece como paz, como una misión humanitaria que merece la pena,
y el desacuerdo pacífico se convierte en herejía.
El objetivo es crear una atmósfera de temor e inseguridad para poder
implantar el Nuevo Orden Mundial.
En palabras de Monthy Phyton:
¡NADIE se espera la Inquisición española!
Nuestra principal arma es la sorpresa… la sorpresa y el temor… el temor y
la sorpresa…
Nuestras dos armas son el temor y la sorpresa… y la eficacia implacable…
Nuestras *tres* armas son el temor, la sorpresa y la eficacia implacable…
y una devoción casi fanática hacia el Papa…
Nuestras *cuatro*… no… *Entre* nuestras armas… Entre nuestro armamento…
hay elementos como el temor, la sorpresa…
Empezaré de nuevo. (Monthy
Phyton, La Inquisición Española)
¿Cómo revertir la corriente?
Socavar la Inquisición;
Revelar las mentiras tras el 11-S;
Romper el consenso;
Revelar los crímenes cometidos por los ocupantes de los altos despachos;
Derribar a los inquisidores:
“Millones de seres han sido engañados acerca de las causas y
consecuencias del 11-S.
Por todo lo ancho y largo, la imagen de un “enemigo exterior” se ha
ido instilando en la conciencia de los estadounidenses. Al Qaida amenaza a
EEUU y al mundo. La revocación de la democracia bajo la legislación del Acta
Patriótica es presentada como un medio que proporciona “seguridad interior”
y mantiene las libertades civiles.
Cuando el pueblo de EEUU y de todo el planeta averigüe que Al Qaida
no es un enemigo exterior sino una creación de la política exterior
estadounidense y de la CIA, la legitimidad de la agenda bélica bipartidista
se derrumbará como una baraja de cartas…”
(Michel
Chossudovsky, “America’s War on Terrorism” , Global Research 2005).