Cada proceso revolucionario, si realmente lo
es, tiene sus propias características, condicionadas por sus
particularidades. No hay una receta universal que después se adapte a cada
caso, esa es una concepción acientífica y sólo sostenible desde posiciones
mecanicistas, pero ciertamente hay algo de universal en los procesos
revolucionarios, o al menos debería de haberlo; y ello es que el objetivo
principal de tal proceso es la transformación política, social y económica
de la realidad propia.Dicho de otra manera y recurriendo a conceptos del
catolicismo-cristianismo que por estar presentes en nuestro sustrato
cultural pueden facilitar la comprensión de la cuestión. Todo proceso
revolucionario que realmente lo sea, tiene que tener como objetivo salir del
Infierno, el capitalismo-imperialismo, y conquistar el Cielo, el Socialismo
o, al menos, el Purgatorio como etapa de transición.
Si un proyecto revolucionario no tiene como finalidad principal ese
objetivo, en el menor tiempo y al menor coste humano posible, el de la
transformación concreta de las condiciones de vida del Pueblo al que sirve,
mediante la construcción del Poder Popular, corre el riesgo en convertirse
en un fin en sí mismo, antes o después. Y ello a su vez puede conducirle a
la pérdida de vínculos sociales y por tanto a la pérdida del "fuelle
revolucionario".
En la lucha revolucionaria confluyen muchos factores y
circunstancialmente los inmediatos, la respuesta a una ofensiva represiva o
a cualquier iniciativa antisocial especialmente grave por parte del enemigo,
pueden ser el crisol que haga dar un salto cualitativo al movimiento
popular. Puede ser y de hecho históricamente ha solido ser, "la chispa que
incendia la pradera", pero si no hay una estrategia transformadora que
permita avanzar en el cambio del modelo social que genera en ese momento
histórico concreto un sufrimiento ya inaceptable, por otro que sirva
realmente al Pueblo Trabajador, ese chispazo se quedará como un mero
relámpago, como un segundo de luz en una noche larga y obscura.
En la militancia revolucionaria hay un cierto componente de mística
necesario, pero el ingrediente esencial de cualquier proyecto revolucionario
tiene que ser el factor racional, el análisis materialista y por tanto
científico de la realidad, sus posibilidades de cambio y las vías para
conseguirlo. Esta concepción es la que separa el socialismo utópico del
socialismo científico, es la que separa "la religiosidad revolucionaria" de
"la auténtica práctica revolucionaria".
La mística castellana tiene algunos textos muy ilustrativos de lo que
podríamos considerar actualmente religiosidad revolucionaria, reproducimos
uno que aunque formalmente anónimo su autoría se adjudica habitualmente a
Teresa de Ávila.
Soneto a Jesús Crucificado
No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tu me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.
Si en él hacemos algunos cambios terminológicos: cambiar cielo por
socialismo e infierno por capitalismo y tu cuerpo tan herido por sufrimiento
popular, tenemos un claro ejemplo de lo que se quiere decir.
La solidaridad internacionalista y revolucionaria es muy necesaria y útil
pero nunca puede sustituir al proceso revolucionario endógeno, propio de
cada Pueblo. Mucho menos un proceso revolucionario puede ser conducido por
súperanalistas sin vínculos orgánicos concretos con ese proceso en
particular, por dotados e informados que éstos estén.
Desde una perspectiva revolucionaria todo es criticable, personas y
organizaciones, pero la crítica para ser útil ha de mantener algunas normas,
entre ellas la de la veracidad que excluye la manipulación de datos y exige
un mínimo rigor científico.
Partiendo de la base de que todo puede ser objeto de crítica con la
exigencia de que ésta se haga con metodología revolucionaria, hay que
considerar que la actividad de las FARC y en general del proceso colombiano,
de la misma forma que Fidel o el proceso cubano, pueden ser sujetos de
crítica.
Sería una total incoherencia intelectual y revolucionaria adjetivar de
intento de "sacralización" y de "culto a la personalidad", la no crítica a
Fidel, a Chávez o a la revolución cubana o al proceso bolivariano en
Venezuela y sin embargo "llevarse las manos a la cabeza" porque se hagan
criticas a las FARC.
Partamos pues efectivamente de la base de que todo es criticable desde
una perspectiva revolucionaria. Si no hay tabús, no hay tabús.
En este sentido me parece totalmente lícito el contenido del breve
articulo de Fidel titulado "La Paz Romana".
No creo en absoluto que en él se debilite la legitimidad de origen ni la
trayectoria global de las FARC, ni se les ponga a los pies de los caballos,
ni se dé credibilidad al gobierno narco-terrorista de Uribe.
El trato general del articulo es por el contrario de reconocimiento
esencial de las razones para la existencia de las FARC. Lo que Fidel
plantea, en mi opinión, son algunos desacuerdos tácticos y de métodos de
acción que a ningún revolucionario tendrían que asustar.
Esas opiniones están expresadas con el máximo respeto, en el marco de la
denuncia de las implicaciones yankis en la operación de captura de rehenes
por parte del ejercito colombiano, utilizada mediáticamente hasta la nausea.
Críticas sobre algunos
aspectos tácticos de las FARC.
Se pueden compartir o no esas críticas, pero nadie debería de negar el
derecho a emitir a la persona que seguramente tiene más experiencia sobre la
lucha revolucionaria en América Latina, sus opiniones.
En cualquier caso hagamos la siguiente reflexión, ¿Qué hubiera sido más
útil para el avance de la lucha popular en Colombia?, ¿la entrega de un
grupo de rehenes por parte de las FARC incluyendo a Ingrid Betancourt , aunque
no hubiera habido entrega de prisioneros de la guerrilla a cambio, o la
captura de estos rehenes por parte del operativo combinado entre ese
ejército, el yanki y otros servicios de inteligencia al servicio del
imperialismo como el israelí?
Porque ciertamente en este caso, como la realidad nos ha demostrado, la
alternativa no estaba en la entrega de rehenes a cambio de prisioneros, sino
en la entrega por iniciativa propia con el impacto político que ello hubiera
tenido, o la captura por la vía militar con el impacto político que también
ha tenido, aunque evidentemente de otra naturaleza.
Probablemente esta hipótesis técnicamente no era fácilmente viable, pero
creo que la evaluación política de ambas hipótesis no deja lugar a dudas.
No parece en ningún caso de ninguna utilidad revolucionaria contraponer a
las FARC con otros procesos de lucha y transformaciones sociales y políticas
en Latinoamérica.
Eso es lo que el imperialismo desea; y ésa es la conclusión que se
desprende en el articulo firmado por León Ernesto Rojo
y publicado en La Haine. No es el caso de otros escritos críticos con las
posiciones de Fidel, Chávez, ... muchos más matizados y responsables en su
desarrollo.
No parece muy riguroso utilizar a los revolucionarios fallecidos,
especialmente al Che, en este debate sobre las FARC, eso en mi pueblo se
llama "arrimar el ascua a la sardina".
No sabemos lo que el Che diría de vivir, sobre esta cuestión, o sea que
no le manipulemos en ningún sentido. En relación con las FARC en cualquier
caso sólo tenemos un dato objetivo verificable y es que el Che cuando las
FARC ya existían se fue a Bolivia a construir un movimiento guerrillero en
ese país.
En los fusiles guerrilleros de las FARC resisten los pueblos de América
Latina, esa es una afirmación cierta pero también incompleta, los Pueblos de
América Latina también resisten en la Cuba socialista, en el movimiento
bolivariano de Venezuela, en la lucha soberanista y antiimperialista en
Bolivia y en decenas y decenas de frentes sociales, políticos y guerrilleros
a lo largo y ancho de este subcontinente.
De la articulación regional, respetuosa con cada identidad y proceso
propio, de ese conjunto de movimientos, revolucionariamente dirigida, es
como se podrá ir construyendo una alternativa continental antiimperialista
con importantes implicaciones a nivel mundial.
La lucha armada es una de las formas de lucha dentro del conjunto de
formas de lucha revolucionarias, con plena legitimidad en el momento
histórico que vivimos de Guerra Global del Imperio, pero su materialización
es diversa y debe ajustarse a cada coyuntura concreta, imagino que a nadie
se le escapa que las reformas del ejército venezolano, boliviano o incluso
ecuatoriano, son materializaciones de la búsqueda de una mayor capacidad de
resistencia, de respuesta militar ante la ofensiva del gran imperio, hoy en
una situación totalmente asimétrica. Algunas de esas reformas suponen una
implicación importante del Pueblo en las tareas de defensa tal como es el
caso de Venezuela, único camino éste por cierto para garantizar la victoria.
Los revolucionarios, desde luego los que tienen la responsabilidad de
dirigir un Estado, pero incluso los que tienen responsabilidades en
movimientos revolucionarios, no pueden manejar públicamente toda la
información, por que ello sería darle importantísimas armas al enemigo, por
eso en los debates también hay que saber leer entre líneas y sobre todo
interpretar los textos en el marco de la trayectoria revolucionaria de quien
los suscribe.
Hay una asimetría entre los hipercríticos, habitualmente sin mayores
responsabilidades sociales y militantes y los que saben que lo que escriben
o dicen va a tener una repercusión práctica inmediata, ya sea ésta mayor o
menor.
Los revolucionarios tenemos la obligación de ver más allá de lo que son
las primeras impresiones.
Escribo desde Castilla, desde el Estado Español, en el que no han dejado
de existir a lo largo de muchas décadas expresiones armadas en la lucha
política y social. Sin embargo el principal movimiento popular, en el que se
enmarcan estas actividades, siempre ha puesto en primer plano la búsqueda de
la paz á través de una solución dialogada y democrática.
El movimiento popular en Colombia, incluídas las FARC, resolverán sus
contradicciones, seguro que tienen capacidad sobrada para ello. Hay muchas
formas de intentar aislar a las FARC, aunque algunas de ellas se vistan de
ultra-Farcs.
¿Hay una dinámica transformadora en Latinoamerica o no? ¿Qué hay de común
en esa dinámica?. ¿Qué hay de diferencial entre unos países y otros?:
La lucha por la soberanía política y militar y por la autonomía cultural
y económica.
La lucha por la justicia social.
No hay revoluciones socialistas propiamente dichas en marcha, salvo en
Cuba, pero éso no nos debe hacer ignorar los cambios cualitativos en la vida
del pueblo trabajador que suponen los procesos en marcha en Bolivia,
Venezuela, Ecuador o Nicaragua.
Ni tampoco los cambios en el escenario internacional que supone un avance
soberanista y antiimperialista en Latinoamérica, en la actual coyuntura
histórica, aunque en algunos de esos Estados, como es el caso de Argentina o
Brasil, la hegemonía de esos procesos esté en manos de fracciones de la
burguesía propia y por tanto sus repercusiones sociales sean muy limitadas.
¿Deben las FARC participar de alguna manera en esa dinámica
transformadora global a nivel continental?. Esa es la pregunta que
legítimamente nos podemos hacer los militantes revolucionarios interesados
en ese proceso.
Y de dar una respuesta afirmativa, el siguiente interrogante sería el ¿De
que manera las FARC se pueden incorporar a ese proceso global?
Efectivamente no pongamos a las FARC a los pies de los caballos, y si de
determinadas críticas o consideraciones expresadas en algunos casos con
mejor o peor fortuna, estamos concluyendo que hay una "conspiración de los
movimientos populares de Latinoamérica contra las FARC". seguramente sin
desearlo, estamos contribuyendo a poner a las FARC a los pies de los
caballos.
Si por el contrario reflexionamos sobre y apreciamos el esfuerzo
evidente, que desde diversos gobiernos y movimientos populares
latinoamericanos se están desarrollando para incorporar a las FARC como
interlocutores legítimos a la dinámica transformadora que está ocurriendo en
ese espacio regional, podemos pasar de la fase de críticas platónicas a la
fase de crítica política materialista, que es en todo caso en la que hay que
entrar.
Desde luego para todos aquellos que consideran que lo que está ocurriendo
en Venezuela, Bolivia, Ecuador y en general en América del Sur y el Caribe,
es simplemente una más de capitalismo a la carta, es coherente contraponer
de una forma interesada y desde luego poco rigurosa a las FARC y a esos
procesos.
Pero si se valora en su auténtica dimensión transformadora y
revolucionaria, por supuesto sin ignorar sus limites, deficiencias y
miserias, a esos procesos no podemos despachar el asunto con cuatro frases
hechas o con descripciones del tremendo sufrimiento del Pueblo Colombiano o
sobre el carácter criminal del gobierno de Uribe, cuestiones que nadie pone
en duda.
Hasta donde llega mi conocimiento de la realidad colombiana creo que un
sector muy significativo de su Pueblo Trabajador no sólo no considera a las
FARC como una organización terrorista, sino que la perciben como una forma
de respuesta legitima a la violencia estructural y multiforme del Estado
colombiano actual. Pero esa valoración y precisamente porque sufren día a
día lo que es una situación de guerra que se extiende a través de muchas
décadas, no les impide tener la valentía de exigir iniciativas políticas a
las FARC.
En el Estado Español tenemos una experiencia muy reciente, como una
ofensiva política de la izquierda abertzale, que desgraciadamente no sirvió
para resolver el conflicto, cuestión que por otro lado era previsible dada
la naturaleza del Estado Español, sirvió sin embargo para deslegitimar
profundamente de una forma más que apreciable al propio Régimen español; y
desde luego para cargar aún más de razones en su lucha al movimiento popular
vasco y en general a los movimientos populares del Estado Español.