El ICOS, conocido
anteriormente como The Senlis Council, es un centro de estudios
especializado en programas de seguridad global con oficinas en Londres, París, Bruselas y Río de Janeiro y plataformas investigadoras en Afganistán, Irak y
Somalia.
Este cuadro de situación enunciado
por el ICOS se ve favorecido por dos cuestiones centrales:
A) La división y el caos
reinante en Pakistán que permite a los talibanes operar en un "segundo
frente" contra EEUU y la OTAN concentrado y replegado fuerzas en territorio
pakistaní.
B) La creciente división entre
EEUU y la UE, cuyas potencias impactadas por el costo de las bajas
militares, se muestran cada más reticentes a mantener y aumentar sus tropas en
el teatro de operaciones afgano.
Analistas de los principales medios
estadounidenses y europeos coinciden en que los talibanes han emprendido una
operación de reconquista de Afganistán y que ahora van por su capital,
Kabul, desde donde fueron expulsados en 2001 tras la invasión militar de EEUU.
"La deprimente conclusión es que, a
pesar de las enormes inyecciones de capital internacional que fluyen a este país
y a pesar del enorme deseo de tener éxito en Afganistán, el Estado está otra
vez en serio peligro de caer en manos de los talibanes", señala el documento
del ICOS.
El reagrupamiento de las fuerzas y
del poder talibán le posibilita en estos momentos tener una presencia
permanente y convertir en ingobernable un 72% del territorio de
Afganistán, además de tener una presencia sustancial y un despliegue en otro
21%.
Según el informe, sólo en el restante
7% se puede considerar que su presencia es irrelevante. El mapa del despliegue
talibán fue elaborado por el ICOS combinando los datos de ataques
rebeldes y los testimonios y percepciones de los residentes locales de las
distintas regiones de Afganistán.
El ICOS señala que, "mediante una
sofisticada serie de ataques terroristas tácticos y una compleja red de
inteligencia", los talibanes han conseguido desestabilizar numerosas zonas del
país y están empezando a ganar también la guerra de la propaganda, la que los
sajones llaman "la batalla de las mentes y los corazones".
"La comunidad internacional no ha
conseguido dar suficiente importancia a las necesidades y deseos de la población
afgana y eso se ha convertido en un factor clave de la creciente popularidad
de la insurgencia", afirma el documento.
El despliegue y el posicionamiento de los talibanes se está incrementando
también en la capital, Kabul, con constantes operaciones y asaltos contra
objetivos de alto "valor simbólico" como hoteles y embajadas y el secuestro de
empresarios y funcionarios "occidentales" o su asesinato lo que ha creado una
psicosis entre los socios europeos de la alianza de ocupación.
Los talibanes iniciaron su
contraofensiva en 2004 y gradualmente fueron extendiendo su
presencia a todo el territorio afgano con ataques coordinados y con la
mayoría de sus bases operativas preservados en la frontera con Pakistán.
De acuerdo con el informe del ICOS,
las fuerzas de la resistencia basamentaron su ofensiva con un gran despliegue
de la propaganda entre la población explotando los "errores" cometidos por las
fuerzas de EEUU y la OTAN.
Entre los "errores más graves"
citados por el informe figuran las continuas masacres aéreas de EEUU y la OTAN,
que causan numerosas víctimas civiles, entre ellas mujeres y niños, y la
erradicación de los campos de opio, que perjudica a los agricultores locales.
"Los talibanes en
Afganistán están cambiando de tácticas con el fin de
llevar a cabo más ataques en la capital, Kabul", informó uno de
los voceros del grupo a la cadena británica BBC.
El portavoz, Zabiyullah Mujahed, dijo que los talibanes están
recuperándose a pasos agigantados después de que la Organización
del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) hubiese infiltrado al
grupo y matado a algunos de sus dirigentes.
En un informe,
titulado "Afganistán cinco años después: El regreso de los
talibanes", el Senlis Council (la anterior denominación
del ICOS), organización independiente
integrada en la red de Fundaciones Europeas, señala que el
hambre y la pobreza que vive la población del sur de Afganistán
ha propiciado el retorno de los talibanes, que ahora dominan la
zona.
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Barack
Obama, visita soldados estadounidenses en la base militar de EEUU en
Jalalabad, Afganistán. durante la campaña electoral. (Foto AP)
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La guerra más peligrosa de
Obama
Para una mayoría de
observadores internacionales, las tropas de la OTAN están en una "trampa"
porque se han metido en "una espiral de violencia" sin control,
en tanto que "los talibanes cada vez tienen más apoyo en la
población, que ve el conflicto como una lucha entre Occidente y
el Islam".
Con la continuidad del mismo jefe del
Pentágono de Bush, Robert Gates, el equipo de estrategas de Obama ya
sitúa a Afganistán como una de sus prioridades estratégicas:
"La lucha contra el terrorismo en Afganistán será una de las tareas
prioritarias de Washington", declaró Obama la semana pasada.
El Pentágono -todavía en manos de
Bush- ya anunció por su parte un plan de aumentar el contingente militar
en Afganistán hasta más de 50.000 efectivos.
La secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza Rice, dijo el viernes
pasado que la revisión de las políticas del
Gobierno de Bush en Afganistán estaba casi completa y brindaría una estrategia
actualizada al presidente electo Barack Obama, quien asumirá su cargo el 20 de
enero.
El presidente electo de EEUU,
Barack Obama, afirmó que quiere concentrarse más en la guerra en Afganistán y que
planea persuadir a sus socios europeos para que envíen más soldados.
Pero ante el enorme costo político
y económico que les insume el conflicto de Afganistán los gobiernos de las
potencias europeas se muestran cada vez más reticentes a enviar más tropas al
país ocupado.
La OTAN fue sustituyendo gradualmente en el mando a las fuerzas
norteamericanas en las tareas represivas contra la guerrilla talibán, con lo que pasó a ser responsable de las operaciones
militares en la mayoría del territorio afgano.
Y como ya sucede en
EEUU, los muertos y mutilados provenientes de Afganistán
también empiezan a convulsionar a las naciones europeas que integran
la coalición multinacional en ese país, quienes se alejan
gradualmente de los SOS lanzados por Washington .
Acorralados en Kabul
Este fin de semana, el líder supremo
de los talibanes, el mulá Omar, instó a los aliados ocupantes a salir de
Afganistán tras amenazar con un endurecimiento sin precedentes de la ofensiva
rebelde.
Según el Pentágono, casi todos los soldados que EEUU enviará a Pakistán en 2009
tendrán la misión de proteger Kabul. Mientras, el Departamento de Estado
responsabilizó el sábado a elementos pakistaníes de los atentados que causaron
en la ciudad india de Bombay más de 200 muertos.
La mayor parte de las tropas
adicionales que Estados Unidos enviará a Afganistán a comienzos del próximo año
serán desplegadas cerca de Kabul, reflejando las preocupaciones sobre la
vulnerabilidad de la capital, informó el diario New York Times en su
edición del domingo.
Citando a comandantes del Ejército de EEUU en Afganistán, el Times señaló
que la mayor parte de las nuevas tropas no tendrá como misión contener el
flujo de insurgentes a través de la frontera desde sus bases en Pakistán, algo
que desearían los comandantes y que recomendó el presidente afgano, Hamid Karzai,
dijo el Times.
Según el diario estadounidense, la violencia en Afganistán aumentó a niveles que
no se habían visto desde la invasión liderada por Estados Unidos en el 2001 para
derrocar a los gobernantes talibanes del país, lo que llevó a los comandantes a
solicitar más tropas.
Los comandantes de Estados Unidos y
la OTAN dijeron que sus preocupaciones inmediatas son proteger a Kabul,
atacar nuevos bastiones talibanes en las provincias de Wardak y Logar junto a
Kabul, y brindar seguridad para los programas de desarrollo, según The New
York Times.
Sería la primera vez que las fuerzas de EEUU o la coalición son desplegadas en
grandes cantidades en el flanco sur de Kabul, dijo el Times.
En Afganistán hay 32.000 soldados
estadounidenses (14.500 bajo el mando de la OTAN), una cifra que representa
el 46 por ciento de las fuerzas occidentales destacadas en el país
centroasiático, compuestas por 70.000 efectivos.