a economía de China (la locomotora
del mundo "emergente"), se está enfriando más rápido de lo que la mayoría de
los analistas había previsto, desinflando las esperanzas de que la demanda del
país podría ayudar a mantener activa la economía mundial en momentos en que el
mundo desarrollado (potencias centrales) ya exportan colapso financiero y
recesión a todo el planeta.
"La crisis financiera global ya ha
asestado un severo golpe a la confianza de los inversionistas y los consumidores
en muchos países del mundo, y China no es la excepción", dijo Li Xiaochao,
portavoz de la Oficina Nacional de Estadísticas.
Según informa este miércoles el
diario The Wall Street Journal, las señales de una
desaceleración en China se están haciendo más evidentes, al conocerse nuevos
datos económicos de octubre que ilustran por qué el gobierno se apuró a anunciar
su masivo plan de estímulo.
Nuevas cifras presentadas el martes
muestran una desaceleración en las importaciones, un debilitamiento de
los precios de las viviendas y una caída en las ordenes de exportaciones,
datos todos que apuntan a confirmar un profundo declive en la actividad económica que
tomará tiempo para revertir.
El crecimiento en las exportaciones
chinas continuó moderándose el mes pasado, a medida que la demanda de grandes
mercados como EEUU se debilitó.
La oficina de aduanas china dijo que
las exportaciones de mercancías subieron 19,2% en octubre frente al año
anterior, en comparación con un aumento de 21,5% en septiembre y de 25,7% para
todo 2007. Sin embargo, las importaciones se desaceleraron aún más en octubre,
a 15,6% frente a 21,3% en septiembre. Esto llevó al superávit comercial para
octubre a un nuevo récord de US$35.240 millones, frente a US$29.370 millones en
septiembre.
El gigantesco superávit comercial de
China fue visto en su momento como el resultado de un poderoso motor exportador,
pero los incrementos de los últimos meses, en los que el crecimiento de las
exportaciones ha caído, indican el resultado de una rápida desaceleración en
la compra de importaciones, una señal de debilidad económica doméstica.
El consumo de objetos costosos como
autos ha caído en los últimos meses y las ventas de casas se han hundido. Eso, a
su vez, está afectando las importaciones de materias primas clave como mineral
de hierro.
La
"crisis estructural" paralela y emergente (que se potencia y activa con la
"crisis financiera") tiene su origen en el proceso recesivo que ya se
verifica en las dos economías centrales del sistema: EEUU y la Unión Europea.
EEUU y
Europa, a su vez, son los principales compradores de productos chinos, y
el gigante asiático, a su vez, es el principal importador de petróleo y materias
primas de los "países emergentes", con lo que se puede deducir que si el Imperio
estadounidense (en proceso recesivo) reduce sus compras, el impacto se va a
proyectar inevitablemente en una crisis de China proyectada a los "países
emergentes".
En consecuencia, la crisis se expande
y multiplica a escala global: El colapso financiero con desaceleración económica
(por efecto de la contracción del crédito) exportada originalmente de EEUU y la
Unión Europea ya se contagia aceleradamente a las llamadas economías
"emergentes" de Asia, África y América Latina.
Desde las finanzas, los servicios,
las tecnológicas, la publicidad, los medios de comunicación hasta la industria
automotriz, pasando por la informática, ningún sector parece quedar a salvo
del proceso recesivo que sobreviene como consecuencia del colapso financiero.
Como
efecto del derrumbe de los precios del petróleo, Asia, América Latina, Europa
del Este y los países productores del Golfo Pérsico se están acoplando al
tsunami financiero-recesivo, mientras la subida imparable del dólar preanuncia
una mayor agudización del proceso recesivo con baja del consumo en las economías
a escala planetaria.
Mercados en pánico
En este escenario,
la tormenta económica proseguía
imparable el martes con nuevas advertencias de recesión, malos resultados
empresariales y masivas supresiones de empleos, y aunque un enorme plan de
estímulo económico en China impulsó inicialmente a las bolsas, al final del día
comenzaron a derrumbarse.
Las bolsas se desplomaban tras la
noticia de que Fannie Mae, el gigante de la refinanciación hipotecaria en
Estados Unidos rescatado por el gobierno, tendrá una pérdida de US$ 29.000
millones de dólares y que Washington debió elevar el rescate del gigante de los
seguros AIG a más de US$ 150.000 millones.
Las bolsas europeas sufrieron fuertes
pérdidas. La Bolsa de Fráncfort retrocedió un 5,25% al cierre, la de Londres un
3,57%, y París un 4,83%. La Bolsa de Madrid bajó un 4,11%.
La Bolsa de Nueva York terminó en fuerte baja, afectada por la degradación del
consumo en Estados Unidos y sus consecuencias para las empresas: el Dow Jones
perdió 1,99% y el Nasdaq 2,22%.
En América Latina, la Bolsa de Sao Paulo luego de abrir en baja terminó en alza
de 1,32%, mientras que México descendió 1,13%, Buenos Aires perdió 1,74% y Lima
bajó 3,72%.
En Asia, la Bolsa de Tokio perdió 3% y la de Hong Kong un 4,8%. Las bolsas de
Shanghai y Taipei también retrocedieron.
La paranoia bursátil continuaba este
miércoles con el Índice Nikkei de la Bolsa de Tokio cerrando con un
descenso del 1,3 por ciento, golpeado por la apreciación del yen y el temor a
una recesión mundial.
Las acciones de compañías productoras de materias primas retrocedieron al caer
los precios del petróleo y del cobre, provocando la preocupación sobre los
resultados de estas empresas.
El Nikkei cerró con una baja de un 1,29 por ciento a 8.695,51 tras abrir a
8.694,91 y oscilar entre 8.574,20 y 8.782,48.
El plan de rescate financiero del
gobierno estadounidense está bajo nueva presión a medida que una gama de
compañías en apuros incrementan sus solicitudes de ayuda.
El lunes en EEUU, el gigante hipotecario Fannie Mae anunció que está perdiendo dinero
tan rápidamente que podría necesitar una inyección de efectivo por parte del
Tesoro para finales de año. La empresa informó que perdió US$29.000 millones
en el tercer trimestre.
Esto, sumado a las "malas noticias" provenientes de General Motors Corp.
podría presionar al gobierno de Bush para que amplíe el alcance del programa de
rescate de US$700.000 millones autorizado en septiembre. Los funcionarios del
Tesoro hasta el momento se han rehusado a abrir su programa a las automotrices,
pese a la presión del Congreso.
Al Departamento del Tesoro apenas le quedan US$60.000 millones del primer
desembolso de fondos aprobado por el Congreso. Esta suma incluye las inversiones
planeadas en el sector bancario y la inversión adicional de US$40.000 millones
en la atribulada aseguradora American International Group, anunciada el lunes.
Llamados a una acción conjunta
El martes, Gran Bretaña y la Unión
Europea reclamaron una acción conjunta para enfrentar la recesión que
amenaza a varias de las principales economías del mundo, mientras las
autoridades estadounidenses anunciaron un plan destinado a evitar el embargo de
viviendas.
El primer ministro británico, Gordon Brown, exigió un "estímulo fiscal"
mundial coordinado en medio de informaciones de prensa de que el gobierno
anunciará pronto recortes de impuestos para estimular la debilitada economía.
"Si tenemos un estímulo fiscal en Gran Bretaña y esto no es imitado en otros
países, entonces tendrá un efecto mucho menor y mucho menos beneficioso que si
se hiciera en otras economías del mundo", dijo Brown en su conferencia de prensa
mensual en Downing Street.
En Bruselas, el comisario europeo de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia, indicó
que "sin coordinación, los planes (de apoyo a la economía) adoptados a nivel
nacional no serán tan eficaces como deberían serlo y todos los países europeos
perderán" porque las economías del bloque "son muy dependientes unas de
otras".
"Lo que seguiré diciendo, y en lo que me continuaré esforzando para convencer a
los Estados miembros, es que la coordinación es necesaria", afirmó Almunia en
una conferencia de prensa.
Las autoridades estadounidenses, en tanto, anunciaron un plan destinado
a ayudar a los propietarios de inmuebles en dificultades, a fin de prevenir
el embargo de sus viviendas, a través de una modificación de las condiciones de
los préstamos obtenidos.
Los líderes del G20 (países más ricos y emergentes) se reunirán a partir el
viernes de noche en Washington para intentar restaurar la confianza y la
estabilidad en los mercados y comenzar a reformar el sistema financiero
mundial.
Funcionarios estadounidenses indicaron que la cumbre desembocará en un "plan
de acción" que incluye pasos a corto plazo para ayudar a la economía
mundial. Países como Francia presionan para que la cumbre adopte medidas
concretas.