A pesar de que EEUU ya prometió retirarle de la lista de países "terroristas"
del "eje del mal, y de que Norcorea presentó el jueves una lista de sesenta
páginas de sus materiales, equipos e instalaciones nucleares, las potencias del
G8 (los países más ricos) y Japón siguen dudando y descreen de las verdaderas
intenciones del régimen de Pyongiang.
Informe
IAR Noticias
El jueves, Corea del Norte
presentó en Pekín una lista de sesenta páginas de sus materiales, equipos e
instalaciones nucleares, cumpliendo así su parte del principio del acuerdo
sobre desnuclearización a cambio de normalización de relaciones con Estados
Unidos, alcanzado en febrero del año pasado gracias a la mediación china.
Tanto el inventario como la
demolición de su principal central atómica, forman parte del proceso de
desnuclearización pactado entonces.
EEUU, que ha celebrado estas
medidas, deberá iniciar ahora el proceso de retirar a Corea del Norte de la
lista de países que apoyan el "terrorismo", así como levantar algunas
sanciones y bloqueos comerciales contra el país.
El levantamiento de sanciones es
parte de un proceso que debería concluir en la plena normalización de
relaciones.
Tanto el inventario como las medidas de normalización, deberán ser sometidas a
complejos procesos de verificación y seguimiento, según el acuerdo
alcanzado el año pasado en Pekín.
Pero, y a pesar de haber
presentado su inventario nuclear y de avanzar en la destrucción de sus plantas,
las potencias aliadas de EEUU siguen descreyendo de las intenciones norcoreanas
de cumplir con el acuerdo.
El ministro portavoz de Japón,
Nobutaka Machimura, dijo este jueves que Tokio pedirá a Washington que
interrumpa el proceso de retirada de Corea del Norte de la lista de países
terroristas si la declaración nuclear presentada por Pyongyang es
insuficiente.
El ministro portavoz dijo que si
Japón, China, Rusia y EEUU deciden que el documento entregado por Pyongyang es
insuficiente, es probable que Washington interrumpa el proceso.
Según Machimura, "es natural que Japón haga los esfuerzos diplomáticos
necesarios para que EEUU, Corea del Sur, China, Japón y Rusia hagan que Corea
del Norte proporcione una declaración decente".
Machimura dijo en una rueda de
prensa recogida por la agencia Kyodo que Japón también tratará de acelerar
las negociaciones con Corea del Norte para que se hagan realidad cuanto
antes las recientes promesas de Pyongyang de investigar los secuestros de
ciudadanos japoneses en los 70 y 80 a manos de agentes norcoreanos.
Respecto a la preocupación de las
familias de secuestrados japoneses sobre los efectos en la repatriación de sus
familiares a causa de la retirada de Corea del Norte de la relación de países
terroristas, Machimura apuntó que mantener a Pyongyang en la lista no es "la
única manera" de resolver el asunto.
Por su parte, y enun comunicado
conjunto de los representantes de la diplomacia del Grupo de los Ocho (G8) al
final de su cumbre de Kioto, los ministros consideraron necesario continuar
con el diálogo a seis bandas hasta que se verifique la desnuclearización de
Norcorea.
Los ministros consideraron que la entrega del inventario nuclear norcoreano ha
sido un "paso importante" hacia la consecución de los objetivos de que
Corea del Norte "abandone todas las armas y los programas nucleares existentes,
así como los programas de misiles".
Se trata, según el G8, de que Pyongyang cumpla con el compromiso de
desnuclearización completa que adquirió en septiembre de 2005.
Los representantes de los países
más industrializados, encabezados por la secretaria de Estado de EE.UU.,
Condoleezza Rice, pidieron a Corea del Norte que "colabore con la
verificación, así como en el desmantelamiento de todas las instalaciones
nucleares".
En una rueda de prensa conjunta, Rice insistió en que el proceso "no se trata de
un acuerdo entre EE.UU. y Corea del Norte" y se unió al G8 para pedir que se
"acelere el proceso de negociaciones a seis bandas".
Los ministros instaron además al
régimen de Pyongyang a que se ocupe también de otros asuntos de índole
humanitaria y de derechos humanos, y "que se llegue pronto a resolver la
cuestión de los secuestros" de ciudadanos japoneses por Pyongyang en los años
70.
Rice dijo que, dentro del diálogo a seis bandas, "no se consideran los
secuestros una cuestión bilateral" y que, a pesar de que ya se ha llegado casi
al final de la segunda fase de la desnuclearización de Corea del Norte, "aún
queda un largo camino" por recorrer.
Las negociaciones se iiciaron en febrero de 2007, cuando EEUU aceptó la posición
tradicional de Corea del Norte, de negociar su desnuclearización a cambio de una
normalización de relaciones, que pusiera fin al peligro de ser atacada.
Para presionar a la negociación,
Corea del Norte, detonó una bomba nuclear en octubre de 2006, lanzó misiles, e
hizo todo tipo de declaraciones belicosas contar EEUU.
Antes del giro de febrero de 2007,
la política de Bush hacia Corea del Norte se reducía a exigir a Pyongyang el
famoso CVID, las siglas en inglés de "desarme completo, verificable e
irreversible".
Esto bloqueaba por completo
cualquier vía diplomática, porque el proyecto de John Bolton, y de gran parte de
la administración para Corea del Norte, era un cambio de régimen inducido a
base de sanciones y presiones militares.
Los que dudan de las intenciones
del régimen norcoreano citan, por ejemplo, un supuesto proyecto transferencia de
tecnología nuclear a Siria, y sospechan de que el régimen haya escondido la
mayor parte de su arsenal nuclear.
EEUU admite que Pyongyang podría
disponer de algunos centrifugadores, pero no de los miles que se necesitan para
enriquecer uranio. China y Rusia creen que la citada transferencia nuclear a
Siria es un invento, y han emplazado aEEUU a presentar pruebas.
La Secretaria de prensa de la casa Blanca, Dana Perino, dijoel jueves que Corea
del Norte está brindando, "información esencial para verificar que está
cancelando todos sus programas nucleares".
Pero, sumándose a la dudas de los
aliados de EEUU dijo que Norcorea "debe desmantelar todas sus instalaciones,
entregar todo su plutonio procesado y resolver las dudas sobre sus
actividades de proliferación y enriquecimiento de uranio".
El ex embajador ante Naciones
Unidas y antiguo arquitecto de la política hacia Corea del Norte, John Bolton,
ha calificado el acuerdo de "vergonzoso".
"Da a Corea del Norte una
enorme legitimidad política, mientras que no recibimos casi nada a cambio",
señaló Bolton quién también criticó al negociador Christopher Hill.
"Las dos acciones (sobre
levantamiento de sanciones) que América está tomando, tendrán escaso impacto
para el aislamiento financiero y diplomático de Corea del Norte", según Bolton.
"Corea del Norte seguirá siendo
una de las naciones del mundo más sometida a sanciones, y las sanciones que
tiene por sus violaciones de los derechos humanos, su prueba nuclear de octubre
de 2006 y su proliferación de armas, continúan vigentes", añadió.
Observadores como Andrei Lankov,
de la Universidad Kookmin de Seúl, creen que, "el régimen no renunciará a sus
armas nucleares, importantes tanto como disuasión como instrumento de
chantaje para obtener concesiones".
El inventario presentado ayer en Pekín no incluye un listado de armas nucleares.
"Los norcoreanos han reconocido que deben proporcionarlo pero no en esta fase,
sino más adelante", explicó el negociador americano Christopher Hill en la
capital china.
En general, la prensa
estadounidense destaca que el inventario presentado no incluye una
lista de armas nucleares, lo que arroja sospecha de que Pyongiang guarde
cartas nucleares en la manga, y mientras tanto aprovecha las ventajas de sus
acuerdos con Washington.
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