Las autoridades gubernamentales y otros admiradores esperaban
que India se convirtiera en uno de esos raros países (como China hoy y Japón en
los años 60) que pueden crecer al 10% por año durante una década sin importar
qué esté pasando en el resto del mundo. El crecimiento del Producto Interno
Bruto de India ha promediado un 9% en los últimos cinco años. En el año fiscal
que finalizó el 31 de marzo de 2007, alcanzó 9,6% , lo que le permitió ganarse
algo de respeto entre las economías de Asia. El gobierno anticipa que la
economía creció 8,7% en el año fiscal más reciente, terminado el mes pasado.
El problema es que, a medida que la desaceleración global y la
amenaza de inflación empiezan a pasar factura, es cada vez más evidente que la
rápida expansión se debió en parte a las condiciones favorables que impulsaron a
todos los mercados emergentes. Otra prueba es que India sigue siendo vulnerable
a los ciclos económicos. Algunos analistas sugieren que es posible que este año,
y quizás también el próximo, el PIB crezca sólo 7% .
Puede que la diferencia entre una expansión de 7% y una de 9%
no parezca grande, especialmente cuando algunos países (incluyendo Estados
Unidos) están pasando apuros para generar cualquier clase de crecimiento. Pero
para India, sí es una gran diferencia.
"Siete por ciento es un buen ritmo —no es un estancamiento—
pero la economía india necesita crecer 9% o 10% durante algunos años para
compensar el déficit de expansión de otros años", dice Ashok Jha, ex secretario
de finanzas y actual director general de la filial india de Hyundai Motor Co.
Destino popular
India se ha convertido en un destino popular para las
exportaciones estadounidenses. El Departamento de Comercio de EE.UU. dice que
India se está expandiendo a un ritmo de 75% como receptora de productos del
país.
Una desaceleración de la economía también agrandaría la brecha
que la separa de su rival China como potencia regional y mundial. En el primer
trimestre del año, la economía china creció 10,6%, según datos del gobierno.
"Crecer tanto o más rápido que China se ha convertido en una
especie de imperativo nacional", dice Suman K. Bery, director general del
Consejo Nacional de Investigación de Economía Aplicada de Nueva Delhi.
A India también le queda por delante mucho trabajo en áreas
como reducción de la pobreza y la migración de trabajadores rurales a empleos
industriales o de servicios. A diferencia de China, su población de unos 1.100
millones de habitantes es muy joven.
Aun así, India sólo puede sacar provecho de "esa ventaja
demográfica" si crea suficientes trabajos para aquellos que ingresan en la
fuerza laboral. Los amplios niveles de desempleo podrían exacerbar las tensiones
sociales, especialmente ahora que la televisión hace que las clases menos
privilegiadas sean más conscientes de lo que carecen.
Según una encuesta económica gubernamental, el empleo registró
un incremento anual de 2,6% entre los años fiscales 2000 y 2005. Sin embargo, la
fuerza laboral creció al menos 2,8% por año en ese mismo período. Como
resultado, la tasa de desempleo escaló de 7,3% a 8,3%.
Debido al crecimiento más lento, el índice bursátil de
referencia de India registra una baja de 19% en lo que va del año. Los ingresos
del sector tecnológico, baluarte de la modernización del país, crecerán
alrededor de un 22% en el año fiscal que termina el 31 de marzo de 2009, a un
paso más lento que el 28% obtenido en el mismo período de este año, dice Som
Mittal, presidente de Nasscom, una cámara del sector.
Para empeorar el panorama, está la inflación inducida por los
precios de los alimentos y los commodities. Pese a que varía de semana en
semana, la inflación mayorista supera el 7%. Con sólo un año por delante antes
de concluir su mandato, el gobierno liderado por el Partido del Congreso ha
sugerido que, al menos por ahora, la lucha contra la inflación es más importante
que mantener el crecimiento.
Para enfrentarse a la inflación, el Banco de Reserva de India,
el banco central del país, aplicó el jueves una medida de emergencia, aumentando
la cantidad de efectivo que los bancos deben mantener en sus cuentas del banco
central. El objetivo de esta medida es reducir la cantidad de dinero que tienen
los bancos disponibles para prestar.
Algunos analistas ven un riesgo en que el banco central indio
vaya demasiado lejos a la hora de incrementar las tasas de interés. Si el banco
las aumenta un punto porcentual para fin de año, podría reducir el crecimiento
del país a entre 6% y 6,5%, según Chetan Ahya, director gerente de Morgan
Stanley en Singapur. "Eso, para el estándar de India, sería una recesión", dice.
Ahya predice un crecimiento para este año fiscal de 7,1%.
¿Qué se necesita para levantar el ánimo de India? Dos
respuestas comunes entre los economistas son: invertir en la decrépita
infraestructura del país e iniciar otra ronda de reformas, para flexibilizar las
políticas laborales y desregular la industria financiera.