El jueves
10, el dólar cayó a menos de 7 yuanes por primera vez desde principios de
la década de los 90, cerrando en Shanghai a 6,9916 yuanes, frente a los 7,0017
yuanes de la jornada anterior. La moneda china ha ganado más de 18% versus el
dólar en menos de tres años, aunque se ha mantenido igual o hasta se ha
depreciado frente otras monedas como el euro.
El incremento del valor del yuan frente al dólar es sólo una señal de que la
economía de más rápido crecimiento continúa expandiéndose a un paso acelerado.
Las ganancias en la moneda llegaron poco antes de que el gobierno de China
incrementara ayer su pronóstico del crecimiento del PIB del año pasado de 11,4%
a 11,9%. La trayectoria de la moneda también se ve afectada por la debilitada
confianza en el dólar, a medida que el tradicional motor de la economía global
pierde potencia.
Un fortalecimiento continuo de la economía significa que Beijing necesita
preocuparse menos sobre los efectos negativos de un yuan más robusto, como el
daño potencial a los exportadores en China que han creado decenas de millones de
empleos. La expectativa es que el crecimiento económico de China se desacelere
este año, probablemente a un solo dígito, lo que ocurriría por apenas segunda
vez desde 2002. Aun así, se mantendrá al rojo vivo según la mayoría de los
estándares. El Fondo Monetario Internacional prevé que la economía china se
expanda 9,3% este año.
La reticencia de China a exponer completamente su moneda a las fuerzas del
mercado (lo cual podría provocar un alza aún mayor del yuan) ha sido fuente de
críticas por parte de sus socios comerciales, quienes argumentan que eso abarata
injustamente las exportaciones chinas. Pero incluso algunos críticos extranjeros
están tomando nota del rápido avance de la moneda desde el año pasado. En una
visita a Beijing la semana pasada, cuando parecía que el dólar caería por debajo
de 7 yuanes, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Herny Paulson, le dijo
al periódico estatal China Daily que la acelerada apreciación fue "un paso muy
importante e inteligente".
El yuan ha ganado 4,5% frente al dólar en 2008, luego de subir 7% el año pasado.
Muchos observadores esperan que la tendencia continúe.
"Seguirá subiendo", pronostica Jim Rogers, un inversionista estadounidense y
entusiasta del mercado chino. Rogers cree que la moneda china tiene la fortaleza
para colocarse en 2 yuanes por dólar —2,5 veces más que los niveles actuales—
recordando que el yen japonés tuvo en su día un incremento similar de 500 por
dólar a 100 por dólar, aunque eso tomó varios años.
El fortalecido yuan y la fuerte economía china indican que los inversionistas en
el extranjero están inyectando dinero al país rápidamente. Durante los primeros
tres meses de este año, la inversión extranjera directa subió 61% a US$27.410
millones, tras alcanzar un total de casi US$75.000 millones el año pasado.
Muchos economistas aseguran que se obtiene una mejor lectura de las políticas de
las tasas de cambio chinas al compararla con varias monedas. Desde esta
perspectiva, el yuan ha tenido un desempeño mucho menos impresionante: apenas ha
cedido este año frente a una canasta de monedas de sus principales socios
comerciales. De hecho, el yuan se ha debilitado frente al euro.
Sin embargo, las exportaciones chinas han sentido el golpe. Los pequeños
fabricantes chinos están recortando empleos al perder órdenes debido a que sus
productos cuestan más en términos de dólar, y están clamando al gobierno por
ayuda. Pero de momento, sus preocupaciones parecen secundarias para Beijing. El
hecho de que el gobierno, que ejerce un firme control sobre el yuan, haya
permitido que la moneda se eleve más rápido refleja una creciente necesidad de
compensar la creciente inflación local, según analistas.
Una moneda más fuerte podría ayudar a China a absorber los altos precios
globales de las materias primas, como el crudo y el mineral de hierro,
haciéndolas más baratas en yuanes, y evitando que el alza de esos precios
incremente la inflación. En meses recientes, la inflación ha subido a su ritmo
más rápido en 12 años, incluyendo el incremento de febrero en los precios al
consumidor de 8,7% en comparación con el año pasado.
La moneda china no ha estado tan fuerte como lo está ahora desde principios de
los años 90, cuando comenzaron las reformas económicas. Entonces, el régimen
comunista apoyó el tipo de cambio en una tasa artificialmente elevada para
relajar los costos de importación del país y asegurar que los extranjeros
pusieran dólares para invertir.