La inversión en fábricas e infraestructura, que por tanto tiempo ha impulsado el
crecimiento del país, se está apaciguando. A fines de 2007, el gobierno impuso
límites al crédito, algo que está afectando en particular a las empresas de
bienes raíces. Algunas empresas, golpeadas por el alza en los costos de las
materias primas, están registrando ganancias menores, lo que les resta dinero
para expandirse.
El gobierno buscó infructuosamente por mucho tiempo ese enfriamiento en la
inversión frenética y las burbujas especulativas. Ahora, los efectos se dejan
ver en los mercados. Los precios de las propiedades, que subieron
considerablemente el año pasado, se han estabilizado y la Bolsa de Shanghai ha
caído 46% desde su máximo registrado en octubre.
La modesta desaceleración tiene lugar en momentos en que las expectativas para
la economía mundial son cada vez más inciertas. El crecimiento de las
exportaciones ha perdido fuerza a medida que la economía de Estados Unidos se
debilita, y no se espera que el sector contribuya demasiado al crecimiento de la
economía este año. "En su conjunto, estos factores ya empiezan a tener un
impacto en el crecimiento", asegura Qu Hongbin, economista de HSBC.
Las cifras para los primeros dos meses del año muestran una desaceleración tanto
externa —el crecimiento de las exportaciones es inferior al 20% por primera vez
en varios años— como doméstica. Aunque el crecimiento sigue siendo robusto, y
algunos factores como el consumo mantienen su dinamismo, las cifras apuntan a
una expansión significativamente menor para el primer trimestre del año. La
magnitud de la desaceleración no será evidente hasta que China anuncie su PIB
del primer trimestre el 17 de abril.
"La pregunta crucial es: ¿cómo va a reaccionar la gente?", plantea Qu. El Banco
Mundial acaba de reducir su pronóstico para China ante el deterioro de la
economía estadounidense y ahora prevé una expansión de 9,4% este año, dos puntos
porcentuales menos que en 2007.
El porcentaje es altísimo para los
estándares de cualquier otra economía, pero por cinco años consecutivos China
creció 10% o más. "Creemos que una desaceleración del crecimiento a una tasa de
un dígito estremecerá los mercados y bien podría desatar un repliegue en los
precios de las materias primas industriales y energéticas", escribió Carl
Weinberg, economista jefe de High Frequency Economics en una nota a sus
clientes.
Parte del enfriamiento responde a la mala suerte. Fuertes nevadas en varias
zonas de China interrumpieron el transporte y obligaron a cerrar tiendas y
fábricas en enero y febrero. Eso restará crecimiento a la primera parte del año,
quizá haciendo a la desaceleración más severa de lo que en realidad es. Algunos
indicadores preliminares señalan que ha habido cierta recuperación en marzo.
En otros aspectos, no obstante, la economía china podría estarse retrayendo más
que lo que indican las cifras oficiales. Por ejemplo, el índice de referencia de
gasto de capital, la inversión urbana en activos fijos, creció 24,3% en los dos
primeros meses de 2008 frente al aumento de 25,8% en el año previo.
Pero los números divulgados por la
Oficina Nacional de Estadísticas no toman en cuenta la inflación, la cual se ha
acelerado. Luego de calcular los crecientes costos, la inversión subió 18% o
menos este año, frente a 23% o 25% para la mayor parte de 2007. Para los
analistas, los culpables son la debilidad en los mercados inmobiliarios, así
como una menor expansión en fábricas por parte de los exportadores que tienen
menos demanda de EE.UU.
Por otro lado, la oficina de estadísticas halló que las ganancias totales para
compañías industriales en los primeros dos meses de 2008 crecieron 16,5% frente
a un año atrás, una caída considerable frente al alza de 36,7% para todo 2007.
Estas señales de un enfriamiento económico no han convencido a los líderes
chinos para que relajen su campaña para combatir la inflación, que en febrero
llegó a 8,7%, su mayor nivel en más de una década. El yuan se ha fortalecido
4,1% frente al dólar en el primer trimestre.
El primer ministro Wen Jiabao dice que sigue de cerca la economía mundial y que
China está lista para cambiar su política si es necesario.
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