Ni siquiera rebajas profundas lograron rescatar la temporada navideña para
los debilitados minoristas estadounidenses. Las ventas cayeron sustancialmente
en la mayoría de las categorías, como resultado de un control más rígido en los
gastos por parte de los consumidores, según datos divulgados el 25 de diciembre.
Por
Ann Zimmerman, Jennifer Saranow y Miguel Bustillo -
The Wall Street Journal
Pese a descuentos significativos de último momento, las ventas minoristas,
excluyendo automóviles, cayeron en total 5,5% en noviembre y 8% hasta el 24 de
diciembre, comparado con el mismo período del año anterior, según Spending‐Pulse,
una filial de MasterCard Inc.
Excluyendo la gasolina, la caída de las ventas minoristas en EE.UU., país
considerado el motor de la economía mundial, fue más modesta. En noviembre
cayeron 2,5% y en diciembre 4%.
Pero considerando sectores individuales, "esta se convertirá en una de las
peores temporadas navideñas en la historia del sector minorista estadounidense",
dijo Mary Delk, de la firma de consultoría Deloitte LLP.
El declive de las ventas minoristas fue aún peor que el panorama sombrío
proyectado por los observadores de la industria, los cuales habían estimado
desde una caída de 1% hasta un alza de las ventas de 2,2%.
El sector de bienes de lujo, que alguna vez fue considerado inmune a los
problemas económicos, terminó siendo uno de los más golpeados, con una caída en
las ventas de 21,2%, frente a un alza de 7,5% un año antes, cuando la economía
apenas empezaba a tambalear. Incluyendo las ventas de joyas, el sector se
desplomó en más de 34%.
Durante el mismo período el año pasado, las ventas minoristas en general
aumentaron un modesto 2,4%, impulsadas por descuentos de última hora. Pero este
año, después de un repunte moderado gracias a las tradicionales rebajas del
viernes siguiente a la celebración del Día de Acción de Gracias en noviembre,
los consumidores cerraron sus billeteras, preocupados por el alza del desempleo,
la caída del mercado de acciones y la recesión que ya se acerca a su segundo
año. "Ha habido una contracción profunda en el consumo", dijo ayer en una
entrevista Michael McNamara, vicepresidente de investigación y análisis de
MasterCard Advisors.
Esto representa una gran decepción para las empresas que esperaban que la
temporada navideña compensara todo un año de caída en los ingresos. Ya varios
minoristas estadounidenses se han acogido a las leyes de protección por
bancarrota, como la cadena de productos electrónicos Circuit City Stores Inc. y
la de productos para el hogar Linens 'n Things. Una temporada navideña débil
significa que otras cadenas pueden seguir la misma suerte el año que viene.
Pero no todo ha sido negativo. Esta semana aparecieron rayos tenues de
noticias positivas: el Departamento del Trabajo de EE.UU. dio a conocer cifras
que mostraron un aumento ligero del gasto personal en noviembre, como
consecuencia de la caída del precio de la gasolina. La tasa de ahorro personal
también aumentó en noviembre.
"Se trata de restaurar la confianza... y la caída de los precios nos ayuda a
acercarnos a ese punto, pero aún no hemos llegado", dijo Michael Niemira,
economista jefe del Consejo Internacional de Centros Comerciales.
El esperado repunte del consumo el pasado fin de semana nunca se materializó.
El tráfico de compradores cayó 27% comparado con el mismo período del año
pasado. El mal clima en las regiones este y oeste del país, así como otros
factores económicos se combinaron para desacelerar las ventas, dijo ShopperTrak
RCT Corp., una firma que sigue las ventas minoristas en todo EE.UU.
Pocos minoristas esperaban una temporada navideña robusta e hicieron pedidos
conservadores de mercancía a mediados de año. En ese entonces, la mayoría estaba
preocupada de que los altos precios de la gasolina y el continuo declive del
mercado inmobiliario produjeran otro año sombrío. Pero ni siquiera esa
estimación conservadora fue suficiente para aislarlos del colapso del mercado
bursátil en septiembre. Ya para octubre, las ventas minoristas se estaban
evaporando más rápido de lo esperado en medio de la agitación en Wall Street, la
restricción del crédito y el flujo imparable de malas noticias económicas.
Ninguna categoría minorista se salvó. Entre las perdedoras más grandes están
la de electrónicos y electrodomésticos, que cayó 26,7%, frente a una ganancia de
2,7% el año pasado. La de ropa para damas declinó 22,7%, comparado con una caída
de 2,4% hace un año. El comercio electrónico mostró la mayor resistencia, con
una caída de las ventas en línea de sólo 2%. Pero fue una decepción si se
compara con el alza de las ventas de 22,4% que esa categoría registró el año
pasado.