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Perfil del informante más famoso de la historia

Adiós al mito de Garganta Profunda

 
 

 (IAR Noticias) 23-Diciembre-08

Fue en 1972 cuando Mark Felt, por entonces subdirector del FBI, entregó a dos jóvenes reporteros del “Washington Post” información que les permitió develar un escándalo que, a la larga, motivó la caída del Presidente Richard Nixon. Su nombre se conoció sólo hace tres años, cuando él mismo lo reveló. Con su muerte, a los 95 años, se fue un pedazo de la historia de EEUU.

Por Tim Weiner - International Herald Tribune
(The New York Times Syndicate)

W. Mark Felt, que era el segundo en jerarquía del FBI cuando ayudó a derribar al Presidente Richard Nixon al negarse a secundar el encubrimiento del caso Watergate y se convirtió en Garganta Profunda, la más famosa fuente anónima de la historia estadounidense, murió el 18 de diciembre, a los 95 años de edad, en California. En 2005, Felt reveló que él había sido la fuente que entregó secretamente a Bob Woodward, entonces un joven periodista del "Washington Post", las pistas cruciales del caso Watergate a comienzos de los años setenta. Su decisión de salir a la luz, mediante un artículo en la revista "Vanity Fair", puso fin a un juego de adivinanzas que perduró durante 30 años. La revelación sorprendió hasta al mismo Woodward y a su compañero en la historia de Watergate, Carl Bernstein. Éstos habían mantenido su promesa de no revelar la identidad de su famoso informante hasta después de su muerte. De hecho, Woodward fue tan escrupuloso en proteger a Felt que recién se lo presentó a Bernstein en noviembre de este año, 36 años después de que ambos hicieran público el escándalo.

Mark Felt desempeñó un doble papel en la caída de Nixon. Como informante secreto, mantuvo viva la historia en la prensa. Como director asociado del FBI, se opuso a los esfuerzos del Presidente por obstruir la investigación de dicha agencia sobre la incursión de algunos espías del gobierno en el edificio Watergate de Washington. Sin Felt podrían no haber existido las revelaciones en torno de Watergate palabra que se convirtió en seudónimo de los abusos de las facultades presidenciales en la Casa Blanca de Nixon incluyendo grabaciones ilegales, allanamientos y lavado de dinero. Los estadounidenses podrían no haber visto nunca a un Presidente como conspirador criminal, a periodistas como héroes culturales, o a fuentes anónimas como Felt convertidas en instrumentos necesarios aunque indeseados en la búsqueda de la verdad. Como Nixon, Felt autorizó allanamientos ilegales en nombre de la seguridad nacional y luego fue absuelto por un perdón presidencial. Sus vidas estuvieron entretejidas en formas que sólo ellos y otros pocos conocían.

Sabemos quién fue

Nixon maldijo su nombre cuando supo que Felt estaba ayudando al enemigo en las guerras de Watergate. La conversación fue grabada en la Oficina Oval y más tarde se hizo pública. "Sabemos lo que se filtró y sabemos quién lo filtró", dijo al Presidente su jefe de gabinete, H. R. Haldeman, el 19 de octubre de 1972, cuatro meses después de que un equipo de supuestos plomeros de la CIA contratados por la Casa Blanca fueron descubiertos tratando de colocar dispositivos de escucha en las oficinas nacionales del Partido Demócrata, ubicadas en el edificio Watergate. "¿Alguien del FBI?", preguntó Nixon. "Sí, señor", respondió Haldeman. "¿Quién?", preguntó el presidente. "Mark Felt", dijo Haldeman. "¿Y por qué diablos haría él algo así?", preguntó el Presidente en tono herido. Nadie, incluido Felt, respondió nunca esa pregunta. Felt dijo más tarde que creía que Nixon estaba utilizando torcidamente al FBI para sacar ventajas políticas. Sabía que Nixon quería que el caso Watergate se desvaneciera. Sabía que la Casa Blanca había ordenado a la CIA que le dijera a ese organismo que, por razones de seguridad nacional, desistiera de su investigación criminal sobre la incursión de junio de 1972. Vio esa orden como un esfuerzo por obstruir la justicia y la rechazó. Esa resistencia condujo directamente a la renuncia de Nixon.

Una pequeña venganza

Felt esperaba ser nombrado como sucesor de J. Edgar Hoover, quien había dirigido al FBI durante 48 años y murió en mayo de 1972. El Presidente, en cambio, eligió a un funcionario políticamente leal del Ministerio de Justicia, L. Patrick Gray, quien después acató las órdenes de la Casa Blanca de destruir documentos relacionados con el caso. La elección de Gray enfureció a Felt. Escribió más tarde que el Presidente "quería a un político en el puesto de J. Edgar Hoover, alguien que pudiera convertir al servicio en un adjunto de la máquina de la Casa Blanca". Hoover había cancelado los allanamientos sin orden judicial los llamaba "trabajos con maleta negra" en 1966, después de haberlos llevado a cabo con el FBI durante cuatro décadas. La Casa Blanca, entonces, contrató a sus propios operadores para robar información, poner equipos de escucha y detectar las fuentes de filtraciones. La irrupción en el edificio Watergate ocurrió seis semanas después de la muerte de Hoover. Mientras el escándalo Watergate estaba por estallar, Felt autorizó nueve allanamientos ilegales a casas de amigos y parientes de miembros del Weather Undergound, un violento grupo de izquierda. Las personas a las que eligió como blancos no habían cometido crímenes. El FBI tampoco tenía órdenes de cateo. Pero Felt dijo más tarde que ordenó las incursiones porque sentía que eran necesarias para la seguridad nacional.

En noviembre de 1980, Felt fue condenado en un juicio criminal por conspirar para violar los derechos constitucionales de ciudadanos estadounidenses. Nixon, que lo había denunciado en privado por filtrar los secretos de Watergate, testificó a su favor. Llamado por la fiscalía, dijo al jurado que los presidentes y, por extensión, sus funcionarios, tenían un derecho inherente a realizar allanamientos ilegales en nombre de la seguridad nacional. "Como Garganta Profunda, Felt ayudó a establecer el principio de que nuestros más altos funcionarios gubernamentales están sujetos a la constitución y a las leyes del país", escribió el fiscal John Nields en 2005 en el "Washington Post". "Sin embargo, cuando se trató de los ‘trabajos con maleta negra’ contra el Weather Underground, parece no haber estado consciente de que este mismo principio se aplicaba a él". Siete meses después de la condena, el Presidente Ronald Reagan perdonó a Felt. Y, después del perdón, Nixon le envió una botella de champaña de felicitación. Luego, Felt desapareció de la vista pública durante un cuarto de siglo, negando inequívocamente, una y otra vez, que él hubiese sido el misterioso Garganta Profunda.

Encuentro casual

William Mark Felt nació el 17 de agosto de 1913. Tras graduarse de la universidad se trasladó a Washington a trabajar con el senador demócrata por Idaho James Pope. A fines de 1941, días antes del ataque japonés a Pearl Harbour, postuló al FBI, al que se integró en enero del año siguiente. Pasó la mayor parte de la Segunda Guerra Mundial persiguiendo espías alemanes. A fines de los años cincuenta, Hoover lo nombró agente especial a cargo de las oficinas de la agencia en Salt Lake City y Kansas City. Así fue subiendo gradualmente en las filas del FBI. A comienzos de 1970, mientras esperaba en una antesala de la Casa Blanca, Felt conoció por casualidad a un teniente de marina que entregaba mensajes clasificados al equipo del Consejo de Seguridad Nacional. El joven de uniforme azul era Bob Woodward. Congeniaron y Woodward dejó ese día la Casa Blanca con el número telefónico directo de Felt en el FBI. El 1 de julio de 1971, Hoover promovió a Felt a director adjunto, el tercero en el mando, inmediatamente después del antiguo compañero y mano derecha de Hoover, Clyde Tolson. Con sus dos superiores en mal estado de salud, Felt tomó cada vez más el mando efectivo del trabajo diario del FBI. Cuando Hoover murió y Tolson se retiró, Felt sintió que su camino al poder se despejaba. Pero Nixon se lo negó y Felt cayó en la frustración durante el verano de 1972.

Una tarde de ese verano, pocas semanas después de la incursión al edificio Watergate, Woodward, por entonces un periodista neófito, golpeó a la puerta de Felt mientras seguía esa historia. Felt decidió cooperar con él y estableció un sofisticado sistema de técnicas de espionaje para organizar sus reuniones clandestinas con Woodward. Si el periodista necesitaba hablar con él, debía desplazarse con un florero plantado con una bandera roja por el balcón de su departamento en Washington. Si Felt tenía un mensaje que darle, el ejemplar de suscripción domiciliaria del "New York Times" llegaría a la casa de Woodward con un círculo marcado con tinta en la página 20. Entonces Woodward tendría que salir de su departamento esa noche por el callejón de atrás y tomar un taxi hasta un hotel del centro, y desde allí un segundo taxi hasta un estacionamiento subterráneo en Arlington, Virginia. Durante semanas, Felt entregó al "Washington Post" las pistas que condujeron a los reporteros hacia una historia que establecía que el allanamiento de Watergate era en realidad parte de "una campaña masiva de espionaje y sabotaje políticos", dirigida por la Casa Blanca. Durante los siguientes ocho meses hizo todo lo que pudo para mantener al diario sobre la pista, sobre todo brindándole confirmaciones anónimas de los hechos que los reporteros habían obtenido de otras fuentes. Fue en ese período que el director ejecutivo del "Washington Post", Howard Simons, lo bautizó con su famoso seudónimo, sacado de la famosa película pornográfica por entonces en boga.

El consejo que no fue

Hacia junio de 1973, Felt fue obligado a salir del FBI. Pronto comenzó a ser investigado por algunos de los mismos agentes a los que había supervisado, sospechoso de filtrar información, no al "Washington Post" sino al "New York Times". Pasó gran parte de mediados de los setenta testificando en secreto ante el Congreso sobre los abusos de poder que ocurrían al interior del FBI. Luego enfrentó una acusación federal por su rol en esos abusos, un juicio, una condena y finalmente un perdón. Millones de estadounidenses lo conocieron sólo como una figura escurridiza de la película sobre la saga de Watergate "Todos los hombres del Presidente", de 1976, que convirtió a Woodward y Bernstein en leyendas del periodismo norteamericano. En la película, Garganta Profunda (Hal Holbrook) le da a Woodward (Robert Redford) el que probablemente sea el consejo gratis más famoso en la historia del periodismo de investigación. Fue un mapa de ruta de tres palabras al corazón del asunto: "Sigue al dinero". Pero Felt en realidad nunca dijo aquella frase. Fue parte del mito que rodeó a Garganta Profunda.

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