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En la imagen, un mecánico trabaja en un vehículo en el departamento de
servicio al cliente de Ford en Warren, Michigan, el 18 de diciembre de 2008. (Foto Reuters) |
El presidente estadounidense, George W. Bush, dijo el viernes
19 que
su Gobierno dará ayuda financiera a las automotrices del país, pero que a cambio
las empresas deberán reestructurarse y demostrar para el próximo 31 de marzo que
pueden sobrevivir.
IAR
Noticias
/
Reuters
"Las automotrices y los sindicatos deben comprender qué está en juego y tomar
las decisiones difíciles necesarias para hacer reformas", afirmó Bush.
La Casa Blanca anunció préstamos por 17.400 millones de dólares (unos 12.200
millones de euros) para las automotrices. De ese total, 13.400 millones se
entregarán en diciembre y enero.
Un alto cargo del Gobierno dijo que esperaba que Chrysler y General Motors
accedieran de manera inmediata al dinero.
Los fondos del rescate bancario procederán de los 700.000 millones de dólares
del plan de rescate financiero, conocido como TARP por sus siglas en inglés,
pese a que el Gobierno durante meses se había resistido a usar ese dinero para
salvar a las automotrices.
Pero el dinero viene con condiciones para las empresas, entre las que están
recortar los gastos superfluos y demostrar para el 31 de marzo próximo que
pueden volverse viables.
"Estas condiciones envían un claro mensaje a todo el mundo involucrado en el
futuro de las automotrices estadounidenses: el tiempo para tomar decisiones
difíciles para volverse viables es ahora o la única opción será la bancarrota",
dijo Bush.
Ser viables implica que las compañías deben tener un patrimonio neto
positivo, lo que no significa necesariamente que registren ganancias inmediatas,
pero sí que deberán alcanzar ese punto relativamente pronto, dijo el funcionario
del Gobierno.
Los préstamos a tres años requerirían límites sobre los salarios de los
ejecutivos y sobre otros beneficios.
Los restantes 4.000 millones de ayuda están atados a que el Gobierno logre
acceder al segundo tramo de los 700.000 millones de dólares aprobados para el
plan de rescate bancario, precisó el funcionario.
Obama quiere una industria saludable
Por su parte, el presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, dijo que
desea garantizar que se creen nuevos empleos en la industria automotriz de su
país y que ese sector sobreviva a largo plazo.
"Mi principal prioridad en este Gobierno es crear 2,5 millones de nuevos
empleos y quiero que algunos de esos puestos estén en la industria automotriz",
precisó Obama en una conferencia de prensa.
Obama declinó precisar qué cambios hará, si decide alguno, al plan de rescate
anunciado por la Casa Blanca, pero afirmó que su equipo económico discutirá con
la industria y sus trabajadores maneras para garantizar su supervivencia.
"Solo quiero asegurarme de que cuando veamos un paquete de reestructuración
final, no sean sólo los trabajadores los que sufran la peor parte de dicha
reestructuración", explicó Obama. "Todos los accionistas deberán participar en
ese proceso", añadió.