(IAR
Noticias)
19-Diciembre-08
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Sede de la
OPEC (OPEP) en Viena. |
Alguien contó una vez que en un cuarto del Hilton de El Cairo, en 1959,
durante una cita entre países petroleros y multinacionales para fijar el
precio del barril y los impuestos a las firmas privadas extractoras, los
ministros saudita y venezolano sellaron un pacto secreto para evitar que los
siguieran expoliando.
Por Néstor Restivo -
Clarín
Y que de esa charla, a la que se acoplaron luego Irán,
Irak y Kuwait, nació la OPEP un año después. Resistida por años por los países
importadores, sobre todo EE.UU. y Gran Bretaña, el cartel sobrevivió y
desplegó su poderío a partir de las crisis petroleras de 1973 y 1979, y hoy
sus trece socios producen 43% del crudo mundial y tienen tres cuartos de las
reservas.
Las multinacionales que por años habían dominado el negocio -ahora fusionadas
en Exxon, Shell, BP, Total y Chevron- sólo conservan el 9% de las reservas
probadas y extraen 13%. Y en cambio, las empresas nacionales de la OPEP más
las de China, India, Malasia o Brasil crecen y casi poseen 80% de las
reservas, según el portal cienciayenergia.com. Pese a ello, las empresas
públicas de los países de la OPEP tienen joint ventures con privados y no
controlan todo el negocio. Menos, el de las refinerías. En el club de países
ricos que es la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE)
está el 53% de la capacidad refinadora del mundo.
Para los países de la OPEP, el precio del petróleo es vital en sus economías,
su estabilidad política y, en el caso de las coronas árabes, para la riqueza
de sus jeques. Y ese precio se derrumbó por la crisis y el estallido de la
burbuja especulativa, que había llegado al mercado inyectada por los traders
de la bolsa Nymex de Nueva York, la IPE de Londres y, en menor grado, la Simex
de Singapur.
Dos tercios del mundo está en recesión, básicamente EE.UU., la Unión Europea y
Japón, más algunas de sus áreas de influencia. Y son los grandes demandantes
de petróleo.
EE.UU. repartió un poco sus fuentes (tiene a mano a sus socios de México y
Canadá); Europa cuenta con tres países productores y la abastece bastante
Rusia, que por cierto se sumó a esta movida de la OPEP; y Japón diversificó su
matriz energética a otras fuentes como la nuclear. Pero Oriente Medio y el
norte de Africa siguen siendo una geografía explosiva. Y no por sus camellos o
dátiles, sino por el petróleo que sigue influyendo en el orden político y
económico global.
La decisión de la OPEP de bajar su producción tiene la meta de que, vía menor
oferta, suban los precios. Es su esquema de siempre: controlar el precio
regulando la cuota de extracción. Lo logró en 1999 aunque en un contexto no
tan crítico como el actual. Esta vez puede resultar más arduo por la hondura
de la crisis global, y al cabo dependerá de cuán prolongada sea. Ayer mismo,
los precios siguieron bajando, y sustancialmente, pese al anuncio de la OPEP.
Cayeron 8% y a 40 dólares, su piso en más de cuatro años.
Mientras, en el cartel pesan mucho los dos países del origen asociativo,
Arabia y Venezuela; el primero, más blando y afín a negociar con los
importadores; y el segundo, batallando más por imponer al mercado las
condiciones de los dueños del recurso.
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