comienzos de ese siglo comenzó a operar la Organización de Naciones
Unidas, y en su Asamblea General celebrada el 10 de diciembre de 1948, aprobó la
resolución 217A sobre la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Para recordar ese acontecimiento memorable, en 1950 la ONU declaró el 10 de
diciembre, Día Mundial de los Derechos Humanos.
En lo que se respecta al cumplimiento de la Declaración Universal de los
Derecho del Hombre el siglo XX y lo que va del siglo XXI no han demostrado
resultados notables en comparación con siglos anteriores cuando los estados se
guiaban más que todo por normas y religiosas.
A juzgar cifras absolutas de homicidios, el porcentaje de población que vive
en condiciones de esclavitud, los impedidos en hablar en su idioma natal y otros
derechos, el cuadro actual de los derechos humanos es todavía peor que antes.
En cuanto la violación de los derechos humanos, seguramente, nadie ha
superado a Adolfo Hitler, aunque después de 1945, tuvo lugar un genocidio en
Camboya y Ruanda, y posteriormente, las guerras en Irak y Osetia del Sur, con
esto me refiero únicamente a la muerte masiva de civiles, pasando por alto la
violación de otros derechos y garantías civiles.
Parece que la sociedad, su conciencia colectiva y la realidad económica de
nuestro tiempo están en contradicción con los documentos y postulados que
explican cómo debe ser el orden que rige los derechos individuales. Estas
circunstancias sencillamente se deben reconocer, y se deben tener en cuenta al
momento de diseñar los mecanismos para la observancia de los derechos humanos.
Ante nuestros ojos se está realizando un gran experimento destinado a
transformar la concepción inscrita en la Declaración de los Derechos Humanos en
un garrote ideológico para establecer el dominio único de la civilización
occidental sobre la mayoría de los estados del mundo.
La parte final del citado experimento se ha convertido en un fiasco total.
Son demasiados los casos cuando campañas para denunciar la violación de los
derechos humanos en algunos países, se transforman en guerras para desplazar su
régimen político, y los nuevos gobernantes, una vez en el poder, atropellan los
derechos humanos con la misma o más virulencia que el régimen depuesto, como
ocurrió en Yugoslavia y Kosovo.
Paralelamente a esas tendencias, en el mundo apareció la organización
terrorista internacional Al Qaeda donde el idealismo asesino de sus afiliados va
de la mano con el cinismo asesino de aquellos que se han aglutinado para
combatirla
De una u otra forma, la guerra contra Al Qaeda ya pasó a la historia mundial
porque el país más poderoso de Occidente atacó Irak, considerado cuna de la
civilización.
Pero resulta que hasta el momento, ha sido imposible sembrar allí "los
derechos humanos" incluso con ayuda de una poderosa maquinaria militar y un
gasto enorme de recursos financieros.
Al mismo tiempo, el mundo no occidental comenzó a considerar la Declaración
Universal de los Derechos Humanos (en hechos, y no en palabras) en un atributo
de pertenencia exclusiva del mundo euro-atlántico.
En consecuencia, aparecieron otras muchas declaraciones sobre derechos
humanos que resaltan las diferencias de una civilización con respecto a otras,
como el derecho islámico, el derecho ortodoxo y así sucesivamente.
Todos estos documentos son tan importantes como la Declaración Universal de
Derechos Humanos, es más, son afines porque las diferentes sociedades que
pueblan mundo tienen una compresión de los derechos humanos casi idéntica.