(IAR
Noticias)
14-Diciembre-08
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Por el trabajo y el capital. Un obrero mecánico y un cartel en
defensa de su puesto de trabajo.
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El rechazo del Senado al salvataje acercó a las firmas a una quiebra que
dejaría a 3 millones de desocupados. El gobierno de Bush ahora planea dar
auxilio usando incluso dinero del rescate aprobado en octubre para estabilizar
los mercados
Por
Ana Baron - enviada especial - Clarín
Frente al fracaso en el Senado del plan de 14.000 millones de dólares para
rescatar la industria automotriz, el presidente George Bush se mostró el viernes
dispuesto a impedir el colapso de los tres gigantes de Detroit -Ford, Chrysler y
General Motors-, utilizando parte de los 700.000 millones de dólares aprobados
en octubre para estabilizar el sistema financiero.
Tal como adelantó Clarín en su edición del viernes, Bush no quiere sumar a su ya muy
negativo legado presidencial otra catástrofe, ya que la quiebra de las
automotrices podría dejar unos 3 millones de desocupados. Pese a que
inicialmente dijo que no tocaría esos fondos, las presiones del presidente
electo Barack Obama parecen haberlo hecho cambiar de opinión.
"Bajo condiciones económicas normales, preferiríamos que los mercados fuesen
quien determinen en última instancia el destino de las compañías privadas", dijo
el viernes la portavoz de la Casa Blanca Dana Perino. "No obstante, dado el débil
estado de la economía estadounidense, consideraremos otras opciones si es
necesario, incluyendo el programa TARP (la sigla en inglés), el plan para
aliviar al sistema financiero. El colapso precipitado de esta industria tendría
un impacto muy serio y sería irresponsable debilitar y desestabilizar aún más
nuestra economía en este momento".
Más aún, haciéndose eco de las instrucciones recibidas desde la Casa Blanca, la
vocera del Tesoro, Brookly Mc Laughlin dijo luego que "debido a que el Congreso
fracasó, estamos listos para impedir la inminente quiebra hasta que el Capitolio
vuelva de su receso (en enero) y adopte medidas para recuperar la viabilidad de
la industria a largo plazo". Obama criticó el viernes al Senado por no haber logrado
un consenso para salvar a la industria automotriz, pero, manteniendo muy
hábilmente un bajo perfil, no se pronunció en favor de ninguna solución
alternativa en concreto.
Todos los analistas estaban de acuerdo al afirmar que el fracaso del plan
para rescatar a los tres gigantes de Detroit con un crédito puente de 14.000
millones de dólares se debió fundamentalmente a que no hubo acuerdo en la
discusión sobre el nivel de salarios que cobran los trabajadores de esas
empresas.
El Senador demócrata Christopher Dodd acusó a los senadores republicanos de
haber politizado este problema que, según el, debió ser discutido en términos
únicamente económicos. Ron Gettelfinger, el presidente del poderoso sindicato
automotor "trabajadores automotores unidos" (conocido por sus sigla en inglés,
UAW) dijo que los republicanos intentaron que los trabajadores del sindicato
sean los que lleven todo el peso de la reestructuración de la industria
necesaria para que pueda alcanzar su viabilidad en un futuro.
El negociador por parte de los republicanos, el senador republicano Bob Corker,
le salió al cruce, diciendo que lo que ellos habían propuesto era que los
salarios y los beneficios de los miembros UAW fueran competitivos en relación
con los salarios pagados por Toyota, Honda, Nissan, y BMW y que ellos eligieran
la fecha en que eso podría suceder. "Sin ese acuerdo, yo no podía convencer a
los demás republicanos" dijo Corker.
Gettelfinger explico, sin embargo, que "era imposible determinar qué quería
decir Corcker por 'salarios y beneficios competitivos', ya que difieren de una
compañía a la otra". "Los republicanos insistían con que la reestructuración se
cargase sobre las espaldas de los trabajadores y los jubilados" dijo
Gettelfinger, quien aplaudió la reacción de la Casa Blanca y del Tesoro, aunque
nadie sabe todavía cómo y cuándo desembolsarán el dinero ni cuáles serán las
condiciones. General Motors y Chrysler han dicho que, sin un crédito puente, no
llegan a fin de año. De hecho, GM ya ha comenzado a prepararse para declararse
en quiebra. Trascendió el viernes que sus directivos han nombrado a un experto en
quiebras, Harvey Miller, con una larga experiencia en esta área. Entre sus
clientes figuran Lehman Brothers, Bethlehem Steel Corp. y Marvel Entertainment
Group.
GM anunció también el viernes que la producción del primer bimestre de 2009 dejará de
producir 250.000 autos, es decir, aproximadamente el 30% de su capacidad
permanecerá inutilizada durante este tiempo. "La velocidad y la seriedad de la
caída del mercado de autos en las últimas semanas es sin precedentes debido a
que los consumidores están enfrentando el colapso del mercado financiero y el
problema de la falta de crédito", dijo GM en un comunicado. |