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El grupo Tribune, uno de los gigantes mediáticos,
con bases en Chicago y Los Ángeles, y «The New York Times», uno de los
buques insignia de la prensa escrita internacional, están viendo en
peligro su línea de flotación. El primero de ellos se ha declarado en
bancarrota y el segundo ha iniciado una arriesgada maniobra inmobiliaria
para mantenerse a flote.
Por
Martin Beech - Gara
La crisis que sacude a los medios de comunicación no es consecuencia directa
del terremoto financiero que ha estallado este verano en las principales
bolsas del mundo, ni de la explosión de las burbujas inmobiliarias a un lado
y otro del Atlántico Norte. Evidentemente, las empresas editoriales no son
ajenas al devenir de los indicadores macroeconómicos, pero los problemas de
fondo vienen de más lejos en este sector, marcado en los últimos años por la
revolución tecnológica y comunicativa que ha supuesto la universalización de
Internet en los países occidentales, con el consiguiente impacto que esto ha
tenido en los ingresos por publicidad.
A ello se ha sumado el descenso del número de compradores de prensa
provocado por la aparición en la red de nuevos medios y por la expansión
de las propias ediciones digitales de las cabeceras más consolidadas.
Aunque en un principio estas últimas quisieron trasladar a Internet la
tradicional suscripción -diaria, mensual o anual-, al poco tiempo se
vieron obligadas a «liberalizar» la mayor parte de sus contenidos
digitales para evitar ver cómo su audiencia quedaba comparativamente bajo
mínimos.
Observando la evolución financiera de los grandes grupos
mediáticos y teniendo en cuenta que se cuentan por decenas las cabeceras
«locales» -algunas con más de un siglo de existencia- que desaparecen cada
año tanto en Europa como en EEUU, parece que nadie ha logrado todavía
poner freno a este declive, sino que, al contrario, la crisis va
imponiendo medias más drásticas entre los grandes colosos de la prensa:
desde importantes recortes de plantilla y reducción de sueldos a
trabajadores y colaboradores hasta el arriesgado «salto» a Internet al
mismo tiempo que desaparece la edición en papel, operación que en
ocasiones lleva acarreada la sustitución de la antigua empresa por una
nueva sociedad mercantil.
Dificultades crediticias
Si en Europa la crisis ha hecho temblar los cimientos de cabeceras como
las francesas «Le Monde» y «Libération», las británicas «The Times» y «The
Guardian» o las españolas «El País» y «el Mundo», no está siendo menor su
impacto en los emblemáticos rascacielos de la prensa estadounidense.
Esta última metáfora está más que justificada: la empresa propietaria
del «The New York Times» tiene previsto pedir un préstamo de 225 millones
de dólares (174 millones de euros) y utilizar su propia sede, ubicada en
Manhattan, para respaldarlo, aunque aún no ha decidido si lo hará a través
de una hipoteca o de su venta. El diario informaba este lunes de que se ha
contratado a la firma Cushman & Wakefield para que sea su agente en la
operación, con la que pretende aumentar su liquidez, mermada por la caída
de beneficios y la actual dificultad para acceder al mercado crediticio.
Según recogía la agencia Efe, aún no se ha decidido si la operación
consistirá en la solicitud de una hipoteca sobre el edificio o en la venta
del inmueble bajo la condición de que el nuevo dueño se la alquile
posteriormente al grupo mediático, para que éste pueda seguir
utilizándolo.
The New York Times Company (NYTCo) es dueña del 58% del rascacielos de
52 pisos diseñado por el arquitecto Renzo Piano, que se terminó de
construir el año pasado. El resto es del promotor Forest City Ratner. El
área del edificio no está hipotecada y, según detalló el rotativo, algunos
grandes inversores han advertido reiteradamente que la compañía tiene una
proporción demasiado grande de su capital atada al inmueble.
NYTCo cuenta en la actualidad con dos líneas de crédito renovables de
400 millones de dólares cada una que le aseguran su liquidez, pero una de
ellas vence en mayo de 2009. Los responsables de la compañía temen que la
difícil situación de los mercados financieros y la disminución de los
ingresos del grupo de comunicación hagan muy difícil conseguir una nueva
línea de crédito. La agencia Standard & Poor's rebajó recientemente la
calificación crediticia de la empresa y Moody's sopesa adoptar una acción
similar.
Las acciones de NYTCo han perdido este año la mitad de su valor. Ayer,
a media sesión, cotizaban a 7,53 dólares (5.81) cada una en la Bolsa de
Wall Street.