Agencias
La cifra total de desnutridos en
el mundo se eleva ya a 963 millones, comparada con los 923 millones de
2007 , mientras que la actual crisis económica y financiera puede conducir
todavía a más gente hacia el hambre y la pobreza, según alertó hoy la
Organización de la ONU.
Para la Organización de las
Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación ese es el número de
hambrientos registrados en este año; supone un aumento de 40 millones con
respecto al año pasado.
Según el informe, la gran mayoría de los desnutridos en todo el mundo vive en
países en desarrollo, concentrándose el 65% de ellas en tan sólo siete
países: India, China, la República Democrática del Congo, Bangladesh, Indonesia,
Pakistán y Etiopía.
Por continentes, Asia es el más
afectado puesto que, según la FAO, casi dos tercios de los hambrientos residen
en él, mientras que en Africa una de cada tres personas sufre de desnutrición
crónica.
"Este año, otros cuarenta millones de personas se han sumado a los desnutridos
del mundo, debido principalmente al aumento de los precios de los alimentos,
según estimaciones preliminares de la FAO", indicó hoy el director general de la
agencia de la ONU, Jacques Diouf, en una rueda de prensa realizada en Roma.
En septiembre, Jacques Diouf indicó que a causa de la disparada de los precios
de los alimentos, el número de personas desnutridas en el mundo aumentó en 75
millones en 2007, situándose en 923 millones.
"La crisis económica y financiera actual podría provocar un aumento del
número de víctimas del hambre y de la pobreza", advirtió la FAO en un
comunicado publicado paralelamente a la rconferencia de prensa.
"Los desórdenes civiles registrados en los países en vías de desarrollo
son señal de la desesperación causada por el aumento de los precios
alimentarios", agregó Diouf.
India, China, Congo,
Bangladesh, Indonesia, Pakistán y Etiopía, donde más hambre "Para millones de
personas en los países en desarrollo, contar a diario con una cantidad mínima de
alimentos para llevar una vida sana y activa es un sueño todavía miy lejano. Las
causas estructurales del hambre, como la falta de acceso a la tierra, crédito o
empleo, combinados con los altos precios de los alimentos, continúan siendo una
triste realidad", aseguró.
Con precios de semillas y fertilizantes (y de otros insumos) a más del doble de
su nivel de 2006, los campesinos pobres no han podido aumentar su producción.
"El objetivo -añadió- de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación (CMA) de 1996,
de reducir a la mitad la cifra de hambrientos en 2015, requiere un fuerte
compromiso político e inversiones en los países pobres de al menos 30 000
millones de dólares anuales para la agricultura y cobertura social para los
pobres".
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