AFP
Sheij Mohamed y otros dos acusados le habían dicho al
juez del tribunal en la base estadounidense de Guantánamo (Cuba)
que estaban decididos a declararse culpables de los cargos de terrorismo, que
pueden acarrearles la pena de muerte.
Sin embargo a comienzos de la tarde de este lunes los tres rectificaron ese
anuncio y dijeron que postergarían la decisión hasta que se realizara un examen
de aptitud mental a dos de sus compañeros acusados.
"La razón es que nuestra declaración está basada en una estrategia conjunta",
señaló Ali Abdul al-Azziz, uno de los procesados.
Los tres indicaron que aún tienen previsto declararse culpables pero que no
quieren hacerlo hasta averiguar si los otros dos acusados también estarán
autorizados a hacer lo mismo.
Interrogado el lunes de mañana por el juez para saber si declararía culpable
Jaled Sheij Mohamed había respondido: "Sí (...) no queremos perder tiempo".
Pero el juez indicó durante la audiencia que no se aceptaba una "respuesta
grupal", e insistió en que cada uno de los acusados debía responder a la
pregunta.
La audiencia tuvo lugar por primera vez en presencia de allegados a las
víctimas de los ataques del 11 de septiembre. El Pentágono había organizado un
sistema de sorteo para designar a cinco familiares de las víctimas, entre más de
un centenar, para asistir a los debates.
Los familiares fueron instalados detrás de un tabique de plexiglás, en la
parte trasera de la sala de audiencias, aislados de los acusados, la defensa, el
fiscal y los jueces militares.
En la víspera de la audiencia de este lunes, Alice Hoagland (cuyo hijo, Mark
Bingham, perdió la vida en los atentados después de luchar contra los
secuestradores del vuelo 93 de United Airways) dijo que se oponía a la pena de
muerte para Sheij Mohamed. "No hay nadie que merezca menos convertirse en
mártir", dijo.
La CIA reconoció que sometió a malos
tratos a Sheij Mohamed, incluyendo simulaciones de ahogamiento, para
conseguir su confesión. El procesado fue capturado en
Pakistán en 2003 y permaneció tres años en las cárceles secretas
estadounidenses antes de ser trasladado a Guantánamo.
Según el Pentágono, Jalid Sheij Mohamed habría propuesto la idea de los
atentados del 11 de septiembre de 2001 a Osama bin Laden ya en 1996. Tras haber
recibido la autorización del jefe de al-Qaida,
habría supervisado la operación y entrenado a los futuros secuestradores en Afganistán
y Pakistán.
Los otros cuatro están acusados de haber entrenado a los secuestradores
aéreos, de haberles apoyado y participado en la organización de los atentados.
"Lo que debió ser una gran victoria en la batalla para que los acusados del
11 de septiembre rindieran cuentas por crímenes horribles, ha sido opacado por
la tortura y un proceso injusto en los tribunales militares", denunció la
organización de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch (HRW).
"El juez deberá pedir una investigación completa y profunda para determinar
si esta (decisión de declararse culpable) es voluntaria", añade la ONG en un
comunicado.
La Asociación de Defensa de las Libertades Civiles, ACLU, dijo que no le
sorprendía que un "sistema que autoriza la tortura y la detención sin cargos
durante años" lleve a los detenidos a "capitular". Haciendo referencia a una
"mascarada jurídica".
La organización estima que la decisión de los acusados de declararse
culpables "jamás hubiera sido aceptada por un tribunal legítimo".
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